publicidad

El alivio de escuchar a la familia tras el azote del huracán María: "Me han devuelto la vida"

El alivio de escuchar a la familia tras el azote del huracán María: "Me han devuelto la vida"

Con un Puerto Rico incomunicado, Univision Noticias se ha movilizado para conectar a familias con sus seres queridos en Estados Unidos. Las imágenes que han salido de una isla a oscuras con zonas devastadas tienen en vilo a quienes habiendo pasado una semana del embate del ciclón no han podido saber de los suyos.

Puerto Rico: La isla incomunicada Univision

DORADO, Puerto Rico. - Juan González iba con el paso apresurado, buscando acomodarse en una loma del pueblo de Dorado cercana a una de las principales autopistas de Puerto Rico. Buscaba señal de telefonía para llamar a su hijo Juan Carlos, en Wisconsin, y a su hija Zulma, en Florida, y calmarlos diciéndole que estaba bien tras el feroz azote del huracán María. Caminaba angustiado porque habían pasado cuatro días del embate del ciclón y no lograba hablar con ellos.

Su desesperación e impotencia crecía, como la de las decenas de miles de puertorriqueños en la isla y en Estados Unidos que quedaron incomunicados desde que María arrasó el martes pasado con casi el 80% de las torres de telefonía celular de la isla.

publicidad

"¡Eh...claro!", nos dijo cuando le preguntamos si tenía a algún familiar fuera de Puerto Rico al que quisiera enviarle un mensaje. Un nudo en la garganta le impidió por unos segundos decirnos a quién quería hablarle. Pero rápidamente se secó las lágrimas y buscó componerse antes de grabar el mensaje para sus hijos. Había viajado casi 50 millas desde el norteño pueblo de Arecibo hasta Dorado al saber que en esa loma había señal para comunicarse con ellos.

"Estamos bien, todo está bien, un poquito difícil la situación por la condiciones del tiempo y lo fuerte que nos ha atacado el huracán, pero estamos sobreviviendo, estamos bien, no se preocupen", dijo Juan a sus hijos. Horas más tarde, Zulma recibió, a través de la iniciativa PRActívate de Univision Noticias, el video que le permitió respirar aliviada en Fort Lauderdale.

"Me estaba muriendo, es un precio muy alto que se paga al estar fuera de la isla. Con unos padres que han sido buenos conmigo es algo que mata por dentro", dijo emocionada.


Y es que las imágenes que han salido de un Puerto Rico a oscuras con zonas devastadas y filas de autos y personas de millas de largo en busca de abastecerse de gasolina tienen en vilo a quienes habiendo pasado una semana del embate del huracán no han podido saber de sus familiares.

La incertidumbre alcanza a millones de personas si se toma en cuenta que fuera de la isla hay casi tantos puertorriqueños como los 3.4 millones que residen en ella. La diáspora ha crecido con el éxodo que arreció hace una década y que en 2015 (el año más reciente del que se tienen cifras) registró un récord anual de 89,000 personas, de acuerdo con datos del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico. El deterioro de la economía local y la falta de puestos de trabajo han arrastrado a mucho hacia Estados Unidos. Ahora, María se convirtió en una suerte de estocada mortal que podría agudizar la salida de puertorriqueño de la isla.

En este live blog puedes conocer las historias de las familias que Univision Noticias ha logrado conectar.

Un viaje de más de una hora en busca de señal telefónica


En la loma donde conseguimos a Juan González había este sábado cerca de 100 personas buscando comunicarse. Habían llegado desde pueblos del área metropolitana y de otros en el litoral norte que quedan hasta a 1 hora de distancia en auto, como Camuy, y de otros en el centro montañoso que están a 1 hora y media, como Lares.

"Échamos 10 dólares de gasolina y vinimos hasta aquí, dijo la lareña Linette Cordero junto a su esposo e hijo pequeño.

“Toda la casa la destruyó completita, pero estamos a salvo”, fue el mensaje para sus hermanas Minerva, en Wisconsin, y Ada, en Connecticut.


Conseguir combustible se ha convertido en casi una proeza y consumirlo por completo en un viaje para solamente buscar señal telefónica ilustra la desesperación que se siente al no lograr comunicarse.

En esa misma autopista, la número 2 que une las costas este y oeste de la isla, también había filas de autos estacionados en el carril de emergencia buscando señal en distintos puntos, desde Arecibo hasta San Juan, donde están colocadas las antenas de las empresas telefónicas. Algunos se bajaban de sus vehículos y alzaban el teléfono celular en un intento por lograr capturarla... algo nunca antes visto en Puerto Rico, ni siquiera tras el impacto de otros huracanes o temporales potentes.

Decenas han buscado señal telefónica en una transitada autopista que que...
Decenas han buscado señal telefónica en una transitada autopista que queda al costado de una antena.

Con una lista que alcanza este martes más de 7,000 familias que están buscando a los suyos en Puerto Rico, Univision Noticias se ha movilizado por casi toda la isla en un esfuerzo por comunicarlas. El trabajo se dificulta sin señal telefónica que permita guiarse por Google Maps. Hay que preguntar y repreguntar y también seguir instrucciones a la antigua.

Llegamos a Guayama, un pueblo en el sureste cercano el punto por donde entró el ciclón y el cual resultó duramente golpeado por María. Allí encontramos a la abuela de Edwina Torres, quien nos había escrito desde Atlanta, en el centro de ancianos Hogar Santa Rosa. "Gracias por preocuparte por mí", dijo Doris Torres y se llevó las manos al rostro de la emoción al saber que su nieta tenía el corazón en la boca hasta que no supiese de ella. "Yo estoy bien", prosiguió secándose las lágrimas. En Atlanta, Edwina también rompió en llanto al saber que su abuela está sana y salva. "¡Muchísimas gracias! Acabo de llamar a mi madre, a mi hermano, a mi hermana. Estábamos tan preocupados", dijo más tranquila.

publicidad

Hacia el norte, en el costero pueblo de Toa Alta llegamos hasta la casa de Rosa Romero y José Santana. Su sobrina Katia Santana temía en Nueva York que se les hubiese metido a la casa el río La Plata que queda justo detrás de esta. Llegó muy cerca, al patio, pero no les inundó la vivienda. "¿Dónde están?", fue lo primero que preguntó Katia, sorprendida de que las aguas del río esquivaran la casa de sus tíos. "Muchas gracias, esa zona donde viven siempre se inunda", agregó al saber que vimos a Rosa y a José cocinando un guiso en su propia casa.

Al adentrarnos al centro, en el pueblo de Orocovis, conseguimos a los padres de Emily Maldonado, quien reside en Florida.

"Me han devuelto la vida", dijo al saber que su papá Eloy Quiles y su mamá Emilia Martínez estaban en pie. "¿Crees que deba traelos a Florida conmigo? ¿Tendrán comida suficiente?", preguntó.


Es la gran interrogante que se ha abierto para algunos: dejar a los suyos en la isla o llevárselos a Estados Unidos con ellos. En el caso de Emily, su padre parece estar tranquilo en su pueblo. "Tan solo se me cayó un poco de la pintura de la pared", dijo tomándose un café con la hospitalidad que no pierden los puertorriqueños ni en sus peores momentos.

El viacrucis de notificar una muerte


La dificultad de estar incomunicados se agudiza aún más para quienes tienen a un familiar que se ha accidentado o que ha fallecido. Ese fue el caso de la familia Santiago en Lares, en el centro montañoso, que perdió a uno de los suyos este domingo y ha pasado una odisea para comunicárselo a los parientes en distintos puntos de la isla y en el exterior. Una sobrina se enteró al ir a visitarlo y encontrarse con una vecina que le dijo que él estaba grave en un hospital ubicado en otro pueblo que queda a una media hora de Lares. Sin poder llamar a la clínica para averiguar sobre su estado fue personalmente, pero llegó cuando ya había muerto.

Para notificarle a los familiares más cercanos tuvo que hacer un viaje de una hora hasta la capital, para luego regresar a Lares a notificar, como se pudiese, puerta por puerta al resto de la familia. En medio de la angustia para que todos supiesen una pariente tuvo que ir a la radio del pueblo a enviar un mensaje.

publicidad

Ha sido precisamente la radio el medio que ha ayudado a algunos a calmar los nervios y notificar que están bien o que buscan saber de algún familiar o amigo. También para escuchar las conferencias de las autoridades y tener una idea de cuán difícil será volver a la normalidad. Mientras tanto, en Estados Unidos, algunos como Nana Collazo no pudieron esperar más y compraron un pasaje para llegar en persona a buscar a su familia.

"Ya tengo el pasaje y el auto para llegar hasta ellos".

Zuania Capó, Daliana Alvarado y Ana María Abruña reportearon historias para esta crónica.

Fotografías aéreas: La devastación que dejó María sobre Puerto Rico
publicidad