Una hispana que sobrevivió dos huracanes: "Katrina me generó esperanza; Harvey frustración"

En Nueva Orleans, la panameña Leidys Shull hizo caso a las autoridades y logró huir. Pero en Houston nadie le advirtió que evacuara, poniendo en peligro por horas a los 12 familiares que viven en su casa.

HOUSTON, Texas.- Cuando el huracán Katrina devastó Nueva Orleans en 2005, la panameña Leidys Shull respiró tranquila: había huido de la ciudad dos días antes hacia Houston. Pero este fin de semana cuando Harvey devastó Houston –su nuevo hogar–, temió seriamente por su vida, la de su hijo y la de 10 miembros más de su familia que quedaron atrapados durante casi 24 horas en la casa.

"Con Katrina, se hizo la orden de evacuación para todas las personas de Nueva Orleans y salimos días antes", recuerda esta latina de 36 años. "La diferencia aquí es que no nos avisaron para evacuar y pusieron vidas de ciudadanos en peligro".

Shull fue una de los casi de 250,000 personas que escaparon a Houston desde Louisiana en 2005, según una asociación que reúne algunos de ellos. Y también es de los al menos 25,000 que se mudaron de forma permanente a la ciudad texana y ahora han vuelto a sufrir un huracán de consecuencias devastadoras.


La casa está sitiada por aguas turbias y un aire pesado que deja un olor fecal atrapado en la nariz. Buena parte de lo que era el hogar de los Shull está ahora desperdigado en el jardín lodoso: el friegaplatos, el corral del bebé Bradley, muñecas, juguetes, una aspiradora, una veintena de bolsas de basura y un álbum de fotos familiar desteñido por el tiempo y quizás por el agua.

Sin comida, sin luz y sin ayuda

"Help, help". Los gritos de ayuda resonaban por el vecindario y en las ventanas colgaban toallas blancas con la esperanza de que alguien les rescatara.

"Llamé al 911 el domingo a las 5 de la tarde, cuando empecé a ver que el agua estaba muy alta y no se podía salir". La pusieron –como a tantos– en una lista de espera. Se hicieron las 3 de la mañana y todavía esperaban a que alguna autoridad llegara a ayudarlos.

"Era mucho tiempo de estar encerrados, no teníamos comida suficiente y la luz iba y venía. Es un momento en el que quedas atrapado. No tenía bote, no tenía salvavidas". En la primera planta el agua ya les llegaba al cuello. El único que nadaba para buscar comida en la cocina era el abuelo de la familia.

Desde la ventana de la habitación de los niños, Leidys veía cómo rescataban en lancha y camiones a otros vecinos. "Gritamos, pero nunca regresaron", se queja. También recuerda a adultos amarrados en fila caminando contra la corriente.

En su desesperación, desistió de las autoridades y recurrió a las redes sociales. Mandó mensajes por Facebook, decía que estaban atrapados, pedía que los compartieran al máximo.

Unos buenos samaritanos

22 horas después de la llamada al 911, vieron un bote. "Por favor, ayúdennos", les gritaba sin respuesta. "Tenemos niños", insistió con la vida en juego. "Eso los conmovió".

Acercaron el bote a la casa y, desde una ventana de la segunda planta, uno a uno, ayudándose con sábanas, fueron brincando al bote. "Nos rescataron unos buenos samaritanos", relata dos días después de la huida sentada en el único asiento limpio en el jardín y con su hijo Bradley en brazos.

Desde el hotel en que se hospeda mientras Harvey se aleja, llamó a FEMA, la agencia federal que gestiona las emergencias, para pedir ayuda financiera por los cinco carros perdidos y por los daños por su casa que aún no logra cuantificar. Le toca pedir ayuda de nuevo 12 años después.


– Katrina me genera mucha tristeza, pero también me generó esperanza sabiendo que íbamos a salir adelante a pesar de que lo habíamos perdido todo.

– ¿Y Harvey?

– Harvey... frustración, desesperación y sentirme que iba a perder mi vida si no nos rescataban.

Si han sido impactados por el huracán Harvey, pueden compartir su historia con nosotros a través del email dbonmati@univision.net. La periodista Inger Díaz Barriga contribuyó a esta nota.