null: nullpx
Exploración Espacial

La sonda Rosetta concluye sus 12 años de misión estrellándose contra el cometa 67P

La misión liderada por la Agencia Espacial Europea (ESA), que llevaba tres años girando alrededor del helado cuerpo celeste, terminó así una exitosa empresa que comenzó en 2004.
30 Sep 2016 – 5:37 AM EDT

Después de una década surcando el sistema solar observando cometas para ayudar a los científicos a determinar el origen de la Tierra, la sonda europea Rosetta se estrelló deliberadamente contra el cometa P67.

El centro de control de la Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó que dejó de recibir su señal en torno a las 7.20 am (ET), poniendo así punto y final a una misión que comenzó en 2004.

"Puedo confirmar el descenso completo exitoso", dijo el jefe de la misión Patrick Martin en el centro de control de la ESA en Darmstadt, Alemania, al tiempo que anunció el fin definitivo de la misión.


Durante su último descenso, que duró 14 horas estaba previsto que la sonda tomara imágenes a baja altura que podrían revelar características de la superficie helada del cometa, aunque habrá que esperar para ver sus resultados.

La confirmación del final de la sonda, que operó en polito automático antes de apagarse para siempre, tardó en llegar a la Tierra 40 minutos.

Tanto Rosetta como la nave de exploración, Philae, que dejó en 2014 para la exploración del astro, han enviado valiosos datos para ayudar a los científicos a hacerse una mejor idea sobre la naturaleza de los cometas y cómo fue el sistema solar en sus orígenes.

Adiós Rosetta
La Agencia Espacial Europea (ESA) estaba lista para decir adiós a la nave que nos trasladó por primera vez a un cometa y ejecutar los comandos de su gran maniobra final: una colisión controlada sobre el núcleo del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko.

Rosetta llevaba tres años girando alrededor de 67P. A medida que el cometa con forma de 'patito de goma' se ha sido alejando del Sol, la sonda ha ido quedándose sin energía para contactar con nosotros.

Al realizar un descenso controlado, en lugar de permitir que Rosetta se estrelle por efecto de la gravedad, los científicos esperan que la nave continúe enviando datos hasta que deje de funcionar —esta vez, desde una proximidad única.


Por qué importa

“En mi opinión, termina una de las misiones espaciales más completas de nuestra historia, repleta de éxitos sin precedentes”, señala Pedro J. Gutiérrez, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, que ha participado en el desarrollo de la cámara OSIRIS de Rosetta.

La sonda, lanzada al espacio el 2 de marzo de 2004, recorrió 3,976 millones de millas (6,400 millones de kilómetros) durante toda una década antes de alcanzar con éxito el cometa mediante una complicada maniobra de entrada en órbita.

En noviembre de 2014, Rosetta lanzó un pequeño módulo llamado Philae para que aterrizara sobre 67P: el primer aterrizaje sobre un cometa. Sin embargo, los arpones y el cohete diseñados para anclar la sonda a la superficie no se dispararon.

Philae, que allí pesa tanto como una pila AAA en la Tierra, rebotó, volvió a tomar tierra y volvió a rebotar hasta aterrizar en una grieta demasiado oscura para recibir energía del Sol.

A pesar del accidentado aterrizaje, la ESA logró reunir más del 80% de la información que había planeado capturar con Philae antes de entrar en hibernación.

Gracias a los datos recopilados por Rosetta y Philae a través de sus instrumentos de alta tecnología, los científicos han obtenido una caracterización detallada de las diferentes regiones del núcleo del cometa, así como su estructura interna y composición química.


Por primera vez hemos podido determinar de forma directa la densidad de un cometa (67P es la mitad de denso que el agua) o estudiar cómo se desencadena la actividad de la envoltura (o coma) y de las colas de un cometa.

“Ahora debemos ser capaces de descifrar toda la información y datos que nos ha dejado [Rosetta] para entender, por fin, el origen y formación de nuestro sistema planetario”, añade Gutiérrez.

“Los cometas pueden ayudarnos a entender la formación del Sistema Solar o la procedencia del agua terrestre, pero antes debíamos contestar a preguntas fundamentales sobre estos cuerpos cuyas respuestas solo podíamos hallar yendo a uno”.

Cómo y dónde

Este vídeo resume los dos últimos meses de Rosetta alrededor de 67P/Churyumov-Gerasimenko. Una serie de maniobras acercó la sonda al cuerpo celeste para acelerar su órbita. El 27 de septiembre, Rosetta cambió de trayectoria para alinearse correctamente con el cometa. El 29 de septiembre, Rosetta se preparó para su descenso a 11 millas (19 kilómetros) de altitud.
Una vez que pierda todo su impulso, la nave se precipitará hacia el cometa 67P sin necesidad de intervención externa.


Si todo sale bien, Rosetta se posará en una región del lóbulo pequeño del cometa conocida como Ma’at (en honor a la diosa egipcia de la armonía cósmica). La zona fue escogida por su potencial científico, pero teniendo en cuenta las limitaciones operativas de la sonda para el descenso.

Ma’at es una región plagada de pozos profundos que tienden a expulsar chorros de gas y polvo con violencia. Suena como una terrible pista de aterrizaje, pero puede ser una mina de oro para la ciencia.

En las paredes de estos pozos hay unas estructuras inusuales que los científicos llaman “piel de gallina” y que podrían ser restos de la formación del propio cometa. Ma’at puede ser la clave para entender cómo se forman los cometas, lo que hace que el gran final de Rosetta sea todavía más emocionante.

Lea también:

Publicidad