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Tiroteos

Su hija fue asesinada en Aurora, desde entonces han viajado a casi todos los lugares donde ha habido tiroteos masivos

Sandy y Lonnie Phillips pasan gran parte del año en la carretera, viajando a lugares donde han ocurrido tiroteos masivos para brindar apoyo a los sobrevivientes, y también a varios centros de poder para reunirse y presionar a los políticos.
13 Oct 2019 – 4:44 PM EDT

Después de un tiroteo masivo, recursos económicos y humanos se invierten en la comunidad para ayudar a las víctimas y sobrevivientes a sobreponerse. A medida que estos incidentes continúan desarrollándose, la intrincada infraestructura que surge a su alrededor crece y se hace más sofisticada.

A principios de junio, Sandy Phillips conducía un vehículo alquilado hacia el sur, por la I-95 desde Washington, D.C. hasta Virginia Beach. Ella y su esposo Lonnie generalmente tenían sus maletas preparadas con ciertos elementos esenciales, pero este era un viaje que no habían planeado hacer.

“Tenemos que parar a comprar ropa interior y algo más para pasar el resto de la semana”, dijo Phillips con una sonrisa. “Pero es solo parte de lo que hacemos”.

Después de enterarse de un tiroteo masivo en un edificio municipal en Virginia Beach, los Phillips decidieron viajar hasta allá desde Washington, a donde habían ido para una ceremonia de premiación. Sandy calculó que era el undécimo tiroteo masivo en el que habían estado.

“El primero al que fuimos fue cinco meses después de que mataran a mi hija en Aurora, en el cine… Luego, cinco meses después, ocurrió Sandy Hook”, explicó. “Desde Sandy Hook, hemos ido a casi todos los lugares en los que han ocurrido tiroteos masivos”.

Cuando llegaron a Virginia Beach, los Phillips fueron primero al lugar del tiroteo para presentar sus respetos y hablar con la policía. Luego se dirigieron a un centro local para reunirse con los sobrevivientes, aunque Sandy dijo que la gente no siempre quiere hablar con ellos.

“Lo primero que siempre les decimos es que entendemos exactamente lo que sienten porque hemos estado en su lugar y que en este momento ni siquiera quieres vivir. Solo quieres acurrucarte y morir”, dijo. “Y eso forma parte del trauma que has sufrido”.

“Nos hemos vuelto más sofisticados”

Sandy y Lonnie Phillips pasan gran parte del año en la carretera, viajando a lugares donde han ocurrido tiroteos masivos y también a varios centros de poder para reunirse y presionar a los políticos. Cerca del final del verano, vinieron a Colorado para asistir a algunos eventos relacionados con armas: la activista de control de armas y exrepresentante Gabby Giffords estaba llegando a la ciudad, así como el candidato presidencial Beto O’Rourke.

Sandy Phillips dijo que mucho ha cambiado desde que comenzaron a trabajar con los sobrevivientes y abogar por medidas de control de armas.

“Desafortunadamente, creo que nos hemos vuelto más sofisticados en la forma en que respondemos, lo cual es bueno, pero triste, muy triste, porque eso significa que nuestra sociedad está realmente fracturada”, dijo Sandy. “También significa que hemos permitido que esto redefina nuestro país de tal forma que nos estamos volviendo buenos en responder a los tiroteos masivos y la violencia masiva”.

Los propios Philips se han vuelto más sofisticados con los años. Ahora, además de brindar consuelo a los sobrevivientes y conectarlos con otros sobrevivientes, dan consejos sobre cómo tratar con los reporteros, qué hacer con el hostigamiento por redes sociales y cómo detectar a los estafadores que intentan ganar dinero con la tragedia.

“Nosotros, aquí en Colorado, tuvimos que luchar con la organización benéfica que estaba recibiendo todo el dinero usando las caras de nuestros hijos para donaciones, pero no tenían intención de hacer llegar ese dinero a las víctimas y sobrevivientes”, dijo Sandy Phillips. “Esas son el tipo de cosas que vemos cambiar y adaptarse”.

La infraestructura en El Paso

En su rol como presidente de la Fundación Comunitaria de El Paso, Eric Pearson está trabajando en el manejo y administración de donaciones después de que un hombre armado mató a 22 personas en un Walmart en agosto. Tratar de determinar cuánto dinero debe recibir cada persona puede ser complicado.


“No hay fórmula”, dijo Pearson. “Un buen ejemplo sería preguntarse ¿qué tan grave es la lesión? ¿Qué significa eso para usted en términos de salarios perdidos? ¿Qué significa eso para usted en términos de atención médica? ¿Qué significa eso para usted en términos de cuidado de sus hijos? Y así, cada persona tiene un conjunto individual de necesidades con las que estamos tratando de lidiar”.

Pearson, sin embargo, no es la primera persona que tiene que lidiar con este problema. Ha estado consultando con fundaciones comunitarias que han administrado fondos después de tiroteos masivos en otros estados. La Fundación Comunitaria de El Paso también está trabajando con el National Compassion Fund, una organización a la que el FBI ha remitido a las personas si desean donar a las víctimas de El Paso, pero están preocupados por las estafas.

“Eso dice algo sobre quiénes somos nosotros, que hemos tenido que lidiar con tantos tiroteos masivos. Pero también es reconfortante saber que la gente ha estado allí. No estamos caminando a ciegas por el bosque”, dijo. “Hay un camino frente a nosotros y si podemos encontrar nuestra parte en ese camino, podemos hacer lo correcto por esta comunidad”.

Una respuesta en evolución

Sandy Phillips describe un grupo predecible de personas con las que se encuentra después de tiroteos masivos: el tipo de Illinois que hace cruces blancas, grupos religiosos como el equipo de respuesta rápida Billy Graham, una dama de la Cruz Roja y, más recientemente, perros de terapia. Los Phillips los vieron en El Paso.

Un grupo de perros de terapia, como los golden retrievers que estaban en el monumento conmemorativo de la ciudad, en el estadio de béisbol, fueron llevados por Lutheran Church Charities poco después del tiroteo.


“Son perros de consuelo, viven en Nebraska, en Colorado y en Texas”, dijo Janice Marut, su entrenadora. “Hemos estado en Orlando, Santa Fe, [Huracán] Harvey, Sutherland Springs. Quiero decir, después de tornados, inundaciones, incendios — donde nos pidan que vayamos. Lamentablemente, demasiados tiroteos”.

Los perros de terapia se han convertido en un elemento fijo en la escena después de los tiroteos masivos. Pero en El Paso, los Phillips también vieron a un grupo organizado de personas que nunca habían visto antes: docenas de terapeutas especializados en trauma, que se reunían con las víctimas en el centro comunitario y en los hospitales.

“Así que las personas que habían presenciado el tiroteo y estaban molestas y tenían problemas para respirar, simplemente se dieron cuenta de lo que habían pasado”, dijo Sandy Phillips, “pudieron obtener ayuda de inmediato. Y eso es lo que hemos estado predicando durante siete años”.

De hecho, el trabajo de esos terapeutas de trauma en El Paso está en línea con un nuevo proyecto en el que los Phillips están trabajando: crear equipos de sobrevivientes y terapeutas para ir a las comunidades después de incidentes como tiroteos masivos. Esperan hacer un piloto del programa en Colorado, donde mataron a su hija.

Guns & America es un proyecto de informes de los medios públicos sobre el papel de las armas en la vida estadounidense. Jonathan Levinson de Guns & America contribuyó con esta historia.

César Segovia hizo la traducción al castellano y Maye Primera, la edición.

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