Una evolución de la economía con un patrón en forma de "K", con dos grupos demográficos que divergen, uno hacia una mejora financiera y el otro hacia el empeoramiento, ponen de relieve "la creciente brecha económica entre los estadounidenses de bajos y altos ingresos en cuanto al gasto, el crecimiento de los ingresos y la acumulación de riqueza", aseguró la Reserva Federal de Nueva York este miércoles, en un artículo de investigación firmado por Gizem Kosar, Ishva Mehta y Wilbert van der Klaauw, tres de sus economistas.
La Reserva Federal de NY observa un alza en las familias que saltan comidas por problemas financieros
La Reserva Federal de Nueva York publicó este miércoles un análisis titulado "inseguridad alimentaria y pesimismo del consumidor", donde se indica que los investigadores del ente detectaron "un notable aumento de la inseguridad alimentaria", especialmente en hogares con menor nivel educativo y menores ingresos, o con niños pequeños, mientras crece "el pesimismo en estos mismos grupos, junto con una fuerte disminución de las expectativas de encontrar empleo"
Los académicos consideran que si bien muchos hogares gozan de buena salud y la actividad económica en general se ha expandido a un ritmo sólido, amplios sectores de la población se enfrentan a altos niveles de inseguridad económica y dificultades financieras, y la confianza del consumidor en general ha caído a niveles bajos.
"Observamos un notable aumento de la inseguridad alimentaria, particularmente entre los hogares con menor nivel educativo y menores ingresos, y entre los hogares con niños pequeños", explican. Y al mismo tiempo, se documentó "un aumento simultáneo del pesimismo en estos mismos grupos, junto con una fuerte disminución de las expectativas de encontrar empleo".
Sobre la alimentación, se han registrado "aumentos significativos en la proporción de hogares" que informaron haber recurrido a sus ahorros o cuentas de emergencia para cubrir gastos; haber tenido dificultades para encontrar suficiente comida o que sus hijos se saltaran comidas; haber recibido donaciones de alimentos de familiares, amigos o bancos de alimentos; o haber recibido ayuda a través del programa SNAP.
"Estos aumentos fueron en su mayoría generalizados en todos los grupos de raza, edad, ingresos y nivel educativo, pero fueron generalmente mayores para las personas no blancas, los hogares de bajos ingresos y con menor nivel educativo, y los hogares con niños".
Los datros divulgados por la Fed de Nueva York muestran que los encuestados que debieron recurrir a sus ahorros pasó de cerca del 20% en junio de 2020, en plena crisis por la pandemia del Covid-19, a casi 40% en febrero de 2026 (incluso antes de que los precios de los combustibles se dispararan por la guerra en Medio Oriente contra Irán).
Algunos indicadores de la economía considerados actualmente sólidos en aspectos como bajo desempleo, patrimonio neto familiar históricamente alto y la resiliencia en el gasto de los hogares, difieren del ánimo de los consumidores, que se muestran pesimistas sobre su salud financiera y sus perspectivas.
Asimismo, se detectó que un aumento en la incidencia de inseguridad alimentaria está asociado con un deterioro en la confianza del consumidor. No obstante, no es el único factor, puesto que "entre quienes no reportan estos incidentes de inseguridad alimentaria, encontramos una disminución considerable entre 2020 y octubre de 2025 en la proporción neta de encuestados que esperan estar mejor frente a peor dentro de un año", indica el estudio.
Los autores señalan que la asociación observada entre la inseguridad alimentaria y el pesimismo general del consumidor, junto con el aumento de la incidencia de la inseguridad alimentaria, especialmente entre los hogares que se encuentran en la parte inferior de la curva en forma de K, "apunta a una posible explicación de los niveles inusualmente bajos recientes de confianza del consumidor en un momento en que los datos económicos concretos pintan un panorama más positivo".









