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En Primera Persona

"Me llamo Alejandra, estoy completamente sana y aún así he decidido quitarme mis dos senos"

Alejandra Campoverdi, quien fuera asesora para medios hispanos en la Casa Blanca, narra por primera vez en español cómo tomó la decisión, al igual que Angelina Jolie, de hacerse una doble mastectomía preventiva para reducir el 85% de probabilidades que habita en sus genes de desarrollar cáncer de seno.
21 Oct 2018 – 1:18 PM EDT

Mi nombre es Alejandra Campoverdi y acabo de quitarme mis dos senos sanos. Nunca imaginé que escribiría estas palabras, pero dado el devastador historial médico de mi familia solo espero evitar tener que escuchar algún día las palabras: "usted tiene cáncer de mama".

Fui criada por una madre soltera que emigró a los EE. UU. desde México apenas unos años antes de que yo naciera. Pasé mi infancia en un apartamento de tres habitaciones en donde vivíamos ocho miembros de la familia a la vez. Tuvimos mucho amor, pero no muchos recursos. Sin embargo, logré gaduarme en Harvard y finalmente trabajé en la Casa Blanca para el Presidente Obama como la primera Directora Adjunta de Medios Hispanos.

He visto de primera mano la angustia que se deriva de un diagnóstico médico devastador porque a cinco mujeres de mi familia, durante tres generaciones se les ha diagnosticado cáncer de mama. Pero nunca pensé que tendría la oportunidad de romper la cadena.

Todo comenzó en 2013. Las noticias hacían eco de la mutación en el gen BRCA1 o BRCA2 como un factor fundamental para aumentar las posibilidades de desarrollar cáncer. Le pedí entonces a mi madre que se hiciera el test que podía detectar si ella, que ya había tenido cáncer, lo tenía. Yo quería saber si mi propia familia también acarreaba entre sus genes esta mutación que incrementa considerablemente los chances de desarrollar cáncer de seno y de ovarios.

Mi madre llevaba el gen.


Era entonces mi turno de saber si en mi sangre también habitaba el inminente peligro. Para ese entonces vivía en Miami, y recuerdo vívidamente cuando la enfermera entró en la habitación de la clínica y me dijo que efectivamente, y confirmando todas mis sospechas, yo también lo llevaba en mi ADN.

No lloré. Me sentí, sí, infinitamente conmovida. Tuve angustia y desazón, pero a la vez sentí una profunda conexión con ‘abuelita’ y con las mujeres de mi familia que, por décadas, habían padecido con esto sin siquiera saberlo, sin entender por qué una y otra vez el mismo mal nos acechaba y nos mataba.

Luego, claro, vino la dura realidad.

Me acababan de informar que a pesar de que todo parecía perfecto en mi vida, tenía un 85% de posibilidades de desarrollar cáncer de seno. No quería resignarme a ese destino, no quería vivir con la idea de que era imposible cambiar nuestra historia familiar.

Le avisé de inmediato a todas mis primas y a las mujeres de mi familia y las alenté a que hicieran lo mismo que yo. Es muy impresionante cómo este tipo de mensajes no llegan de forma contundente entre nuestra comunidad latina. Pareciera que estos análisis y procesos preventivos fueran procedimientos solo permitidos para mujeres blancas con dinero, pero eso no es así.

Justamente en ese proceso de investigar qué podía hacer me enteré de que podía reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de 3 a 5% si tomaba medidas preventivas radicales como hacerme una mastectomía, así que no lo dudé.


Me iba a operar mis dos senos, era una decisión que incluso era difícil de decir, una decisión que tenía duras consecuencias emocionales. Nosotros conectamos indefectiblemente nuestra feminidad con nuestros senos, pero todo este proceso me ha llevado bellamente a descubrir que es mi resiliencia, mi coraje, mi gracia lo que en verdad es la piedra angular de lo que soy como mujer y yo eso no lo voy a perder.

Hace tres semanas me sometí a la primera fase del procedimiento que consiste en separar el pezón del tejido mamario para que aprenda a obtener sangre del tejido más superficial de la piel. Sí, uno de los grandes temores cuando te haces una mastectomía no solo es que tus senos cambien, sino que pierdas tus pezones. Por eso, de la mano de la misma doctora que operó a Angelina Jolie, me sometí a este primer procedimiento conocido en inglés como ‘ nipple delay’ para ayudar a que mis pezones sobrevivan a la mastectomía.

Sé que estás pensando que esto suena todo terrible y doloroso y en cierto sentido lo es, pero cuando me enfrento a que justamente en estos días le dieron la noticia a mi tía de que el cáncer de sus senos ha vuelto a aparecer, me convenzo más de este camino.

Yo he decidido hacer una cirugía reconstructiva, lo que significa que después de la operación en donde extirparán todo el tejido mamario, habrá un tercer procedimiento en el que, de la mano de un cirujano plástico, me van a poner implantes. Seguro mis senos van a lucir diferentes, pero con toda la tecnología que existe ahora todo puede tener bellos resultados. Pero lo que es una verdad para mí es que es mejor reconstruir mis senos ahora que están sanos que intentar hacerlo cuando estén enfermos.

A veces tú eliges las cosas que más te importan en tu vida, hay veces que esas cosas te eligen a ti. Para mí descubrir que puedo hacer todo esto para prevenir el cáncer de seno ha cambiado la dirección de mi vida drásticamente. Crear y esparcir un mensaje de prevención y de consciencia sobre este asunto se ha convertido en una nueva llama que inspira mi vida.


Esta es la razón por la que fundé The Well Woman Coalition, una iniciativa que permite a las mujeres de color y sobre todo a las latinas tener el control de su propia salud y sanación a través de la concientización, la educación y la defensa. Cuando se trata de cáncer de mama, las mujeres latinas tienen un 69% más de probabilidades de ser diagnosticadas en una etapa avanzada que las mujeres blancas no hispanas.

Para cuando este testimonio salga publicado en Univision Noticias habré salido de mi segunda operación, de la más importante, solo espero que mi propio proceso inspire a muchas otras mujeres latinas.

Ármense con información, tomen decisiones poderosas y salven su propia vida. Como latinas, no podemos seguir sintiéndonos como víctimas de nuestras circunstancias. Tenemos el poder, incluso ante un diagnóstico difícil, de dirigir nuestra propia salud y curación. Tenemos el poder de salvar nuestras propias vidas.

Este testimonio fue recogido por la periodista Angélica Gallón

Ve también:


El diccionario de mujeres con cáncer de mama que celebra la vida

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