Elecciones 2016

Trump compite por la atención con la tragedia de Orlando explotando el miedo y la intolerancia

Los dos virtuales candidatos presidenciales, Trump y Clinton, reaccionaron al peor tiroteo de la historia estadounidense con discursos que ratificaron lo polarizada y dividida que será la campaña presidencial.
14 Jun 2016 – 12:20 AM EDT

El furioso tono de “nosotros” contra “ellos” que plagó el discurso con el que Donald Trump sobre la masacre de Orlando del domingo pasado, presagia que el peor atentado en EEUU desde el 11 de septiembre de 2001 no servirá de unificador nacional que suele ser este tipo de tragedias.

Tanto Trump como su segura rival por el Partido Demócrata Hillary Clinton tuvieron eventos que marcaron el arranque de lo que ya se asume como la campaña presidencial.

Las 49 muertes de Orlando los forzó a cambiar el tema y el tono de los mensajes que iban a ofrecer en el arranque de la nueva fase rumbo a las elecciones de noviembre y quedó bien claro el nivel de virulencia que dominará el debate político por los próximos meses.

Me rehúso a ser políticamente correcto”, dijo Trump para explicar ideas que rayan con lo xenófobo e intolerante con otras culturas y religiones, pese a que dijera en el mismo mensaje que quería garantizar una sociedad “abierta y diversa”.

Con esa advertencia, era de esperar que el magnate, hablando desde Manchester, New Hampshire, profundizara todas las polémicas propuestas sobre cómo manejar la amenaza terrorista que han generado escándalo en la campaña de primarias.

“Caballo de Troya”

Trump habló desde limitar la inmigración de musulmanes provenientes de países con historial de acciones terroristas contra Occidente para evitar que crezca una “versión mejor y mayor del legendario caballo de Troya”.



El republicano llegó al punto de la manipulación retórica enfatizando el origen afgano de Omar Mateen, ignorando completamente su ciudadanía estadounidense y justificando su presencia en EEUU, no por haber nacido en Nueva York, sino por el sistema migratorio que permitió a sus padres establecerse en el país.

De hecho, todo su mensaje estuvo plagado de advertencias ominosas sobre los deseos de afganos, sirios y otros musulmanes de establecerse en EEUU para hacerle daño al país.

No hubo palabras de inclusión, sino un permanente discurso divisivo en el que en el “ellos” quedaban incluidos el presidente Obama, su exsecretaria de Estado Hillary Clinton y todo aquel que no hace la paridad entre musulmán y radicalismo.

El empresario-candidato leyó un discurso (la cuarta vez que lo hace en el transcurso de la campaña) pleno de críticas al gobierno y a Clinton y ninguna referencia al trabajo conjunto por el bien del país que es común y esperable en estas circunstancias.

Contra las cuerdas

Clinton, sin nombrar a su seguro contrincante, hizo referencias a la unidad nacional que exige la hora, invocando incluso el ejemplo del entonces presidente republicano George W Bush cuando tras los atentados de 2001 contra Nueva York y Washington convocó a la calma y pidió que no se culpara a la comunidad musulmana por las acciones de los extremistas.

Si bien usó un estilo más conciliador, el mensaje de la virtual candidata demócrata también se vio permeado por el tono divisivo que el tema del extremismo genera en la campaña.



En su discurso en Cleveland, Ohio, la exsecretaria de Estado llegó al punto de distanciarse de la línea trazada por el Partido Democrata de destacar el carácter de “crimen de odio” que tiene la masacre de Orlando y hablar de una manera que parecía responsabilizar de lo ocurrido al radicalismo islámico, aunque no llegar a usar esa etiqueta que los liberales evitan.

Aunque según estudios del Pew Center el 68% de los estadounidenses asegura que los violentos usan la religión para justificar sus acciones, esa comprensión tiende a debilitarse en los momentos inmediatos a tragedias como la de Orlando.

Pero se percibe que Clinton está en este momento de la campaña a la defensiva, en el trance de reaccionar a la pauta que marca su rival republicano para no lucir como débil o desenfocada en el tema del control del extremismo.

Trump es noticia

No es tan sorprendente que se produzcan discursos enfrentados en un tema altamente emocional como el terrorismo, menos en un año electoral.

Lo más notable de este arranque de la campaña y del fin de las primarias es que, pese a la magnitud del peor tiroteo en la historia estadounidense, Trump lograra colarse entre los titulares de la jornada.

En parte por su discurso altisonante y en otra por la declaración de guerra que hizo a The Washington Post por una reseña de declaraciones suyas dadas a Fox News en la que algunos entendieron una acusación de “complicidad” del presidente Obama con los grupos terroristas.

El magnate denunció la publicación por “por imprecisa” y le retiró las credenciales a sus eventos de campaña, algo que no se había visto en la política estadounidense de las últimas décadas.

Si algo ha demostrado este proceso electoral que acciones altisonantes y una retórica excesiva garantizan al magnate colarse en los espacios, pese a que lo que ocurra a su alrededor sea mil veces más importante que él.

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