Elecciones 2016

Por qué el fracaso de la sentada de los demócratas en el Congreso puede ser en realidad una victoria

La leyes que se llevaron a debate luego de la sentada demócrata fracasaron. Esto evidencia una falta de sintonía entre los legisladores republicanos y el resto del país en materia de control de armas, ya que la mayoría apoya mayor control. Todo esto al final puede ser buenas noticias para los demócratas.
23 Jun 2016 – 4:08 PM EDT

El clamor por mayor control de armas y el debate alrededor de la Segunda Enmienda después de cada tiroteo masivo no es nada nuevo. Una semana después de la peor masacre en la historia de Estados Unidos ocurrió lo mismo. Pero esta vez los hechos se desarrollaron de manera distinta.

Más de 50 demócratas iniciaron el mediodía del miércoles una histórica protesta a favor de mayor control de armas, liderados por el representante por Georgia John Lewis, un ícono de la lucha de los Derechos Civiles.

Tras más de 25 horas de hacer discursos apasionados, presentar las historias de las víctimas de los tiroteos de los últimos años, y de cantar al unísono "Sin ley no hay descanso", los demócratas concluyeron la sentada.

Si la agenda del Senado es alguna indicación, no todo fue en vano. Horas después, el Senado comenzaba a debatir una nueva ley para instituir un mayor control de armas liderada por los republicanos Susan Collins y Ron Johnson. Sin embargo, ambas propuestas fueron bloqueadas por el voto en contra de los miembros de su propio partido.

Las reacciones a la sentada de parte de los medios y del público, y el apoyo de diferentes políticos de alto perfil, como el Presidente Barack Obama, la virtual nominada demócrata Hillary Clinton y el todavía candidato Bernie Sanders y la senadora Elizabeth Warren bien pueden ser parte de un teatro político. Pero en un año electoral podrían hacer una diferencia significativa e inclinar la balanza a favor de los demócratas, no solo en la Casa Blanca sino también hasta en las elecciones más locales.

Y en este asunto, los demócratas saben que cuentan con el apoyo de la mayoría de los estadounidenses que en sucesivas encuestas han indicado querer mayor control sobre la venta de armas de fuego.

La parálisis

La sentada de los demócratas fue la culminación de dos semanas cargadas de drama en torno al debate del control de armas.

Un día después de la masacre de Orlando, tras un minuto de silencio por las víctimas en el Senado, un grupo de demócratas gritó al unísono “¿Dónde está la ley?”, mientras el líder de la mayoría republicana en el Congreso, Paul Ryan intentaba acallarlos. Luego el senador demócrata por Connecticut Chris Murphy llevó a cabo un filibuster, al hablar junto con otros legisladores de su partido durante más de 15 horas en el Capitolio.

A pesar de estas demostraciones, y de que muchos culpan del estancamiento a los republicanos, es difícil negar que los demócratas también tienen responsabilidad en este. Ya que un puñado de estados controlados por los demócratas tienen mayorías rurales y conservadoras, sus representantes se ven obligados a pasar leyes amigables a los amantes de las armas. Si no lo hacen, se arriesgan a perder el estado entero a un republicano.

Los escepticos no demoraron en hacerse oír también en esta ocasión.


“Una maniobra publicitaria"

Ryan, el líder de la cámara, criticó fuertemente la hazaña de los demócratas vía Twitter y frente a las cámaras de la cadena televisiva del Congreso, C-SPAN. Ryan dijo que no iban "a permitir que este tipo de maniobras políticas nos impidan llevar a cabo los asuntos del pueblo".

Durante su conferencia de prensa semanal, Ryan, visiblemente irritado, ridiculizó la sentada llamándola "un truco para recaudar dinero", y acusó a los demócratas de tratar de lucrarse de la tragedia de Orlando.

Ningún otro republicano podría manifestar el intenso desdeño que sienten los del Gran Viejo Partido por la maniobra de los demócratas como el representante Steven King:

"Ya estoy harto de los demócratas agarra-armas y de su sentada, su yihad contra la 2da Enmienda. Voy a mi casa a comprarme un arma nueva", tuiteó el congresista de Iowa.

El electorado

El riesgo que corren los demócratas con estas maniobras es que ninguna ley se apruebe y la opinión pública los vea como oportunistas políticos, como los ha estado tratando de pintar Ryan.

Pero es improbable que la sentada vaya a ser "contraproducente, porque la mayoría del público está a favor de que se haga algo para controlar el uso de armas en los EEUU, sobre todo con las armas que se usaron en Orlando que son para uso militar", le dijo a Univision Enrique Figueroa, profesor de política y director del Centro Robert Hernández en la Universidad de Milwaukee-Wisconsin.

El apoyo a leyes de control de armas más estrictas ha subido 9 puntos desde el ataque de Orlando, a 55%, y 92% de la población apoya algunas de las medidas en debate en el Senado, como extender las verificaciones de antecedentes, de acuerdo a una encuesta de CNN/ORC .

Casi 87% quieren prohibirle la venta de armas a criminales o personas con problemas de salud mental.

Lo que es sorprendente es que el 90% de los encuestados republicanos apoya prohibirle la venta de armas a personas que estén en listas federales de terrorismo, la famosa “No Fly, No Buy”, o “Si No Puede Volar, No Puede Comprar”, mientras que entre los demócratas ese apoyo se encuentra en el 85%.

Figueroa opina que las últimas acciones de los demócratas pueden afectar a Clinton y Trump y también van a influir en todas las elecciones de ahí en adelante, especialmente en el Senado. Pero apunta que la acción concreta tiene que tener apoyo de los republicanos, y eso es complicado porque "políticamente el NRA (la Asociación Nacional del Rifle) tiene mucha influencia para prevenir que se haga algo significativo".

Este bloqueo republicano a veces es tan absoluto, dijo Figueroa, que cuando los demócratas ya saben que una ley no tiene posibilidad de ser aprobada votan en contra, porque su voto básicamente ya no vale, y así evitan alienar a sus consituyentes más conservadores sin razón que valga la pena.

De cara a un año electoral impredecible, en el que ningún tema está libre de ser politizado, las preferencias del electorado general, más allá de fronteras bipartidistas, importan más que nunca. Será difícil que los republicanos y Ryan quieran escuchar a los demócratas, pero quizá este gesto, por teatral que sea, llame la atención a un hartazgo y descontento popular que sea cada vez más difícil de ignorar.

"El teatro es algo que se usa en la politica de este pais", comentó Figueroa. "Son tácticas que se han usado por muchos años. Y es efectivo, ¿si no por qué estamos aquí, ahora, hablando de esto?"


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