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Elecciones 2016

Las elecciones sin estados decisivos: Trump se está quedando sin lugares por los que luchar

Su rival demócrata, Hillary Clinton, lleva una ventaja abrumadora en varios estados decisivos. Ante este panorama, Trump se queda sin una ruta viable para alcanzar los 270 votos electorales que dan la victoria a un candidato presidencial.
16 Ago 2016 – 5:29 PM EDT

Desde hace décadas, unos pocos estados dan la victoria a uno u otro partido mientras que la mayoría apoyan sin sorpresas a demócratas o republicanos.

Los estados decisivos (los llamados swing states) se han repetido en las últimas elecciones: Florida, Ohio, Iowa, Nevada, New Hampshire, Virginia, Colorado, Carolina del Norte y, en cierta medida, Pensilvania (los republicanos tienen el sueño de recuperarlo, aunque ningún candidato a presidente ha ganado ahí desde 1988).

Lo normal

Éste es el mapa tradicional donde los candidatos hacen más campaña y se gastan más dinero en anuncios en su lucha por la Casa Blanca, según la experiencia en las últimas dos décadas y con alguna variación en el tiempo.

Colorado y Carolina del Norte, por ejemplo, son una novedad de los últimos ocho años. En 2008, Obama ganó los dos; en 2012, sólo Colorado. Así sería el mapa de los estados decisivos si ésta fuera una campaña normal.


Pero este año, Clinton lleva una abrumadora ventaja en Pensilvania, Virginia, New Hampshire y Colorado por lo que difícilmente éstos se pueden considerar ya estados inciertos, al menos mientras continúe así la carrera.

La campaña de Clinton y los grupos externos que la apoyan, de hecho, están retirando anuncios en estados como Pensilvania y Virginia para gastar más recursos en otros sitios del país donde haya más votantes indecisos.

La candidata sigue haciendo campaña en esos lugares, pero no son la prioridad ahora mismo. Los actos a los que va allí suelen tener algún valor extra. Por ejemplo, ha visitado Pensilvania para hacer campaña con el vicepresidente Joe Biden en su lugar de origen, Scranton.

Entre los estados que han decidido las elecciones en los últimos años sólo quedarían más ajustados Ohio, Iowa, Carolina del Norte y Nevada.

En todos ellos, Clinton tiene una ventaja, según la media de las encuestas de Real Clear Politics, de menos de cuatro puntos.

Se podría considerar ajustado todavía Florida, aunque la ventaja de Clinton ya supera de media los cuatro puntos. El sondeo de la Universidad de Monmouth publicado este martes le da a la demócrata una victoria hasta por nueve puntos, un dato muy llamativo para este estado. En 2012, Obama ganó Florida por 86 centésimas o 74.000 votos.

Además, en esta categoría se incluyen ahora Georgia y Arizona, dos estados tradicionalmente republicanos y donde este año hay casi empate entre los dos candidatos.

Si Trump ganara todos estos estados más disputados seguiría sin ganar las elecciones.

La rareza de este año

Así, en este mapa aquí abajo, muestro qué pasaría si el candidato republicano venciera en todos los estados más ajustados donde habitualmente se deciden las elecciones y donde Clinton ahora tiene ventaja: Florida, Ohio, Iowa, Carolina del Norte y Nevada.

Además, en este escenario, también cuento con que Trump conservaría los dos estados tradicionalmente republicanos que Clinton podría ganar según los sondeos: Georgia y Arizona.

Pero ni con estos supuestos tan favorables para él Trump lograría llegar al mínimo de 270 votos electorales (los que reparte cada estado) necesarios para ser presidente de Estados Unidos.


Con ello, mientras siga así la carrera, Trump se ha quedado sin estados decisivos a los que acudir.

Aún quedan algo menos de tres meses para el 8 de noviembre, pero Trump tendría que dar un gran giro a su campaña para cambiar la opinión de tantos votantes en tantos estados.

Hasta el empate, el escenario ideal al que le queda por aspirar, es ya casi imposible de lograr para él, si se cumplen las encuestas incluso dentro del margen de error.

Trump no convence a los republicanos

El problema de Trump ya empieza a ser con los votantes de su propio partido. Los demócratas y los independientes que esperaba conquistar están muy lejos de su alcance, pero también una parte de los republicanos.

Sólo un 19% de los registrados como republicanos dice que Trump tiene el carácter adecuado para ser presidente, según la última encuesta de Maris para el Wall Street Journal y la NBC. La característica que más destacan los suyos es que “comparte sus valores”, pero eso puede no funcionar con una parte de su partido. Los más conservadores se quejan de su estilo de vida poco tradicional. Está sucediendo en estados como Utah, donde los votantes mormones sienten un nivel inusual de rechazo hacia el elegido como candidato republicano.

Aun así, Clinton tampoco tiene tan fácil arrasar a la manera en la que lo hizo Ronald Reagan en 1984 o Richard Nixon en 1968 por la configuración demográfica de los estados y la polarización de los partidos y sus seguidores en las últimas décadas.


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