Elecciones 2016

El arma que Trump no puede utilizar: Melania es la aspirante a primera dama más impopular

Melania tiene más opiniones en contra que a favor, un récord. Esto no le había sucedido nunca a una pareja de un candidato a la Casa Blanca que aspira por primera vez a ocupar el puesto de primera dama (o primer caballero).
15 Ago 2016 – 5:23 PM EDT

La campaña de Donald Trump ha utilizado poco a la esposa del candidato. Y cada vez que la ha pasado a la primera fila el resultado no ha sido bueno. El debut de Melania Trump ante el gran público, el discurso en la convención republicana, acabó en polémica por el plagio reconocido por Trump de las palabras de Michelle Obama. Su última aparición en los medios ha sido por sus fotos desnuda y su estatus migratorio poco claro.

El resultado es que Melania Trump es la aspirante a primera dama más impopular desde que la firma de encuestas Gallup empezó a recoger estos datos, en 1992. Melania tiene más opiniones en contra que a favor, un récord. Esto no le había sucedido nunca a una pareja de un candidato a la Casa Blanca que aspira por primera vez a ocupar el puesto de primera dama (o primer caballero).

Los límites de la buena imagen

Las parejas del candidato a presidente han sido un instrumento político utilizado por las campañas en función de la personalidad de cada mujer. Su impacto ha sido menor o positivo, pero una buena imagen no es suficiente para cambiar una carrera.

Así, las aspirantes a primera dama más populares según estos datos de Gallup por la diferencia entre opiniones favorables y desfavorables fueron dos personas que se quedaron sin el puesto: Tipper Gore y Elizabeth Dole. En 2008, por ejemplo, Michelle Obama tenía sólo una ventaja de un punto sobre Cindy McCain en este índice, aunque ahora sea una de las figuras públicas más populares de la política estadounidense.



Cuando llegan al puesto

La evolución de la imagen de las primeras damas, de hecho, suele ser más importante que su primer impacto en la opinión pública.

Después de su discurso en la convención republicana, el 64% de los encuestados por Gallup tienen ahora una buena opinión sobre Michelle Obama. Con una gran ventaja respecto a la popularidad de su marido, los Clinton y los Trump. Su caso de evolución de la imagen no es infrecuente.

Así Laura Bush tampoco estaba entre las grandes favoritas cuando George W. Bush se presentó por primera vez en 2000 y acabó siendo una de las primeras damas más apreciadas por el público estadounidense. Sus niveles de aprobación se llegaron a acercar al 80%.

Las desconocidas

Cuando Laura Bush tenía números modestos de popularidad la causa era sobre todo que pocos la conocían o tenían opinión sobre ella.

A Melania Trump le pasa ahora algo así. Sin embargo, esto sigue sin ser una buena noticia.

Desde 1992, con la excepción de Laura Bush, las aspirantes a primera dama sobre las que los votantes tenían una opinión más formada fueron las que después ocuparon el puesto. La más conocida era Hillary Clinton, en 1992. Ahora ha superado su marca Bill Clinton y, según las encuestas, será quien ocupe el puesto de primer caballero, con lo que la regla de los más conocidos se volvería a cumplir.

Este año el rival de Melania por el puesto está también entre los menos populares, pero aun así sigue teniendo más opiniones favorables que desfavorables con un nivel de reconocimiento público inusual. Sólo el 4% de los encuestados dice no conocer o no tener una opinión sobre Bill Clinton. En algunos estados, como en Nueva York, hasta los republicanos lo prefieren como primer caballero antes que tener a Melania Trump de primera dama, según esta encuesta del Siena Research Institute.

Por qué no gusta Melania

La aspirante no cumple con “el molde” habitual. Katherine Jellison, profesora de Historia y experta en primeras damas de la Universidad de Ohio, enumera las razones que pueden sorprender a los votantes: Melania no nació en Estados Unidos (nació en Eslovenia y se nacionalizó estadounidense en 2006), es la tercera esposa del candidato y ha posado desnuda como modelo. A ello se han unido las polémicas del último mes a las que ella no ha contestado directamente.

“No ha sido más accesible para intentar mostrar una cara distinta o explicar lo que ha pasado. Ni ella ni la campaña de Trump han hecho un intento de reconstrucción”, explica Jellison. Cuando Michelle Obama tuvo un momento de popularidad más baja en la primera campaña de su marido, “salió más, habló más de sí misma y de quién era”.

Como el propio candidato, Melania aún tiene margen de mejora de aquí al 8 de noviembre. Para la campaña puede seguir siendo útil con un cierto tipo de votantes. Quienes tienen la opinión más favorable sobre la esposa de Donald Trump son los más parecidos a él: hombres de más de 65 años. En contraste, Bill Clinton tiene ventaja entre las mujeres y entre los menores de 50 años.

Pero lo habitual es que las campañas utilicen a las aspirantes a primera dama para conquistar a otros votantes y humanizar al candidato. En este caso, la cuenta pendiente de Trump son las mujeres. Pero Melania, de momento, no ha hecho ningún intento y sigue huyendo de la campaña.

“Es históricamente muy inusual que una pareja tenga un papel tan reducido en la campaña”, cuenta Jellison, que destaca que el efecto de las aspirantes ha sido “positivo” y ha servido para mejorar la imagen del candidato. En este caso, parece que su base de personas más partidarias son sólo un reflejo de su marido. “La gente no la conoce y le agrega la imagen de él”.


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