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¿Es Texas el estado más ‘peleón’ de EEUU?

El estado encabeza una seguidilla de demandas en tribunales contra leyes y políticas del gobierno federal. Economía, historia y cultura política explican el espíritu confrontacional de los tejanos.
28 May 2016 – 8:54 AM EDT

HOUSTON.- Texas es el demandante principal en los litigios más polémicos que enfrenta actualmente el gobierno federal en la Corte Suprema.

Esta semana el estado se sumó a una demanda contra el gobierno de Obama por la directiva que obliga a las escuelas a que las personas tránsgenero puedan usar el baño o los vestuarios que correspondan con el sexo con el que se identifican.

“El presidente sigue violando la Constitución tratando de reescribir leyes como si él fuera un rey”, dijo en un comunicado el gobernador tejano Greg Abbott al explicar las razones de la iniciativa.

“Los estados son la última línea de defensa contra un gobierno federal ilegalmente expansivo”.

A la hora de enfrentársele a Washington, Texas ha tomado un perfil agresivo y se ha convertido en líder de una tendencia a nivel nacional.

En pie de lucha

En las calles de Houston es natural ver automóviles con autoadhesivos en contra de la Administración. “Soy americano y quiero a mi país de vuelta”, dice uno de los más comunes.

“Amo a mi país, pero es el gobierno el que me asusta”, muestra otro.

Los que son específicamente en contra del presidente Barack Obama se lucen con frecuencia. “¿Estás arrepentido?”, dice uno con el logo de la campaña del mandatario en 2012.



La oposición al gobierno, y en particular hacia el actual, se respira en Texas.

Se trata de un estado cuyo perfil conservador se ha reforzado durante los últimos 20 años, donde se ha elegido sólo a gobernadores republicanos desde 1995.

El descontento no se ha quedado sólo en la retórica. El liderazgo estatal ha llevado la frustración popular de las calles a los tribunales.

De tradición independiente

El perfil combativo de Texas hacia el gobierno tiene raíces fuertes, asociadas con su historia.

Texas es la única entidad de Estados Unidos que ha sido una nación independiente reconocida.

En marzo de 1836 emitió su declaración de independencia de México para convertirse en la República de Texas, pero en 1845 decidieron ser parte de la Unión Americana.

Desde entonces el movimiento secesionista ha sido parte de la cultura política del estado.


Según el analista político de la Universidad de Rice, Mark Jones, la fuerza del movimiento de secesión aumenta la tendencia de funcionarios locales a criticar al gobierno y ser particularmente sensibles a políticas federales en terreno local.

“Esto tiene que ver con la tendencia a una postura independiente en el estado y la larga historia detrás de ella. Se ven a sí mismos como una identidad separada del gobierno, su deseo de tener una mayor autonomía es enorme, en comparación con otros estados”, explicó.

Sin ir más lejos en la última convención estatal del partido republicano de Texas, los delegados elaboraron una resolución para ser adherida en la plataforma de la coalición.

El documento apoyó la idea de realizar un referéndum para que los residentes de Texas puedan decidir si separarse de Estados Unidos o no.

¿Es Obama el problema?

La mayoría de las demandas de alto perfil contra el gobierno, lideradas por Texas, se han concentrado en estos últimos ocho años, durante la presidencia de Obama.

Desde que el Obama asumió su cargo el estado de Texas ha demandado al gobierno federal 40 veces.

La mayoría (31) de los casos fueron iniciados por el actual gobernador y antes procurador general del estado Greg Abbott. El resto ha sido liderado por el actual procurador Ken Paxton.



Según analistas locales, el fenómeno tiene varias causas.

“Hay una clara convergencia entre el hecho de demandar al gobierno y el crecimiento de la intervención federal en políticas estatales”, aseguró Brandon Rottinghaus, profesor del departamento de ciencia política en la Universidad de Houston.

De acuerdo al analista la Administración Obama ha usado principios de federalismo coercitivo para impulsar a los estados a adoptar política federales.

“Con la reforma de salud el gobierno te da cierta cantidad de recursos, si implementas esta política y eso se interpreta negativamente aquí”, dijo.

“Si combinas eso con el hecho de que en Texas hay un fuerte argumento político en círculos republicanos de estar en contra de Obama en cualquier área, tienes una receta para las constantes batallas legales entre Texas y el gobierno”, añadió.

Texas lideró una lista de 26 estados detrás de la demanda original contra los programas de acción diferida para los inmigrantes indocumentados DAPA y DACA.

Aquí argumentaron que extra limitaban el poder del gobierno y atentaban contra la Constitución.

Contra Obamacare

Texas también fue el estado que lideró la demanda en contra de la reforma de salud en 2010.

El litigio se basó en que el mandato de Obamacare -la ley insigne del actual Presidente-, excedía la autoridad del Congreso para regular el comercio interestatal.

La demanda también alegó que la ley violaba la décima enmienda, ya que obligaba a los estados a seguir regulaciones federales.

“Hay una serie de áreas en donde el gobierno federal está interviniendo en Texas como protección de especies en peligro, control de contaminación, petróleo y eso es un problema para los líderes locales”, agregó Rottinghaus.

Grande y poderoso

Otro factor que ha enfrentado a Texas con el gobierno es su perfil político. Tanto su Congreso estatal, como la gubernatura están ocupadas por republicanos.

“Los representantes estatales tienen que preocuparse mucho más por ganar la primaria, que la elección general. Es por eso que adoptan posiciones que son más atractivas para los votantes republicanos de primarias”, dijo Jones.

“En cambio gobernadores republicanos en otros estados como California y Ohio tienen que ganar las elecciones en noviembre y deben ser cuidadosos con lo que dicen y hacen”, agregó.


Por otra parte, Texas es uno de los estados más grandes del país. Su producto interno bruto es de 1,6 billones de dólares (1,6 trillion).

“El estado puede estar envuelto en tantos litigios, porque es muy grande y diverso económica y demográficamente”, explicó Rottinghaus.

Actualmente Texas se unió a Lousiana y Kansas en otra demanda en contra de la reforma de salud. Esta vez se centraron en la tarifa para los proveedores de seguro.

El procurador general Ken Paxton aseguró que Texas gastó $86 millones en esto en 2013 y un promedio de $120 millones anualmente.

Paxton explicó que el estado siente el efecto de la tarifa impuesta a las aseguradoras, porque reembolsa a las compañías que operan con fondos públicos en un estado donde el programa de Medicaid está privatizado.

Otra batalla que deberán decidir las cortes, una más en medio de una guerra que no parece tener fin.

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