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Elecciones 2016

De compararlo con Hitler a invitarlo a México: el cambio del discurso de Peña Nieto con Trump

Frente a las críticas e insultos del candidato republicano hacia los mexicanos, el presidente Peña Nieto ha ido moderando sus palabras respecto a Donald Trump hasta invitarlo a su país. ¿Qué puede ganar México con la visita?
31 Ago 2016 – 2:32 AM EDT

En una campaña presidencial caracterizada por sus discursos incendiarios, el candidato republicano Donald Trump no ha ahorrado reproches al país vecino. De México ha dicho que es enemigo de Estados Unidos, ha calificado a sus inmigrantes de "criminales" y "violadores" y ha hecho de la construcción de un muro fronterizo de más de 3,000 kilómetros que divida ambas naciones una de sus propuestas estrellas.

Por eso no es de extrañar la sorpresa con la que a muchos les tomó la noticia de que el mismo hombre que pronunció esas palabras viajará este miércoles a México para reunirse con el presidente Enrique Peña Nieto, que ha pasado de la indignación con el candidato a cursar una invitación oficial.

El encuentro privado se celebrará un día antes de que Peña Nieto presente el informe de su cuarto año de Gobierno ante el Congreso y en un momento en el que cuenta con los índices de aprobación más bajos de un presidente mexicano de las últimas décadas.


Según explicó el propio Peña Nieto en la red social Twitter, la reunión responde a las invitaciones que hizo tanto a Tump como a su contrincante, la candidata demócrata Hillary Clinton, para charlar sobre la relación bilateral: "Creo en el diálogo para promover los intereses de México en el mundo y, principalmente, para proteger a los mexicanos donde quiera que estén", justificó.

Y es que, el tono de las declaraciones del presidente mexicano respecto al candidato republicano ha ido bajando conforme avanzaba el proceso de elecciones primarias y aumentaban las posibilidades de Trump de llegar a la pelea por la Casa Blanca.

Comparación con Hitler y Mussolini

Además, se quejó de las recurrentes declaraciones "estridentes que buscan proponer soluciones muy simples" y dijo que de ninguna manera México pagará por el muro que propone Trump en la frontera, como propone el candidato.


Dos meses más tarde, a finales de junio, en la cumbre de "los tres amigos" junto con el presidente estadounidense Barack Obama y el canadiense Justin Trudeau, Peña Nieto afirmó que solo hizo la comparación de Trump con Hitler para recordar la devastación producida en el pasado y advirtió de los peligros del populismo en un mundo globalizado.

"Hitler y Mussolini... Ya conocemos, todos lo conocemos. Una devastación y una tragedia en la historia de la humanidad el siglo pasado. No fue más que llamar a la reflexión y convocar a reconocer y a tener conciencia mayor de lo que sí hemos logrado y también de lo mucho que falta por lograr", expresó.

Un mes más tarde, en una reunión en la Casa Blanca con Barack Obama, insistió en que trabajará con quien salga elegido en las elecciones de noviembre y se desmarcó de declaraciones anteriores más críticas con el candidato republicano al decir que se trataba de "información descontextualizada".


"Siempre seremos absolutamente respetuosos: no opinaremos, no nos involucraremos porque al fin de cuentas le corresponde al pueblo elegir", afirmó Peña Nieto entonces.

Ahora, la invitación al candidato republicano puede ser vista como el máximo punto de concordia entre ambos, algo que ha sido duramente criticado por algunos en las redes sociales.

"¿Se pueden imaginar la indignación si Obama recibiera a un candidato extranjero que hablara de EEUU como lo hace Trump de México?", se preguntó el periodista de MSNBC Christopher Hayes en su cuenta de Twitter.

Por su parte, la ex primera dama Margarita Zavala, que suena como posible candidata a la presidencia mexicana en 2018, se encargó de demostrar su descontento en esa misma red social: "Donald Trump: aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio", escribió en Twitter.

Y el historiador mexicano Enrique Krauze instó a Trump a disculparse por llamar a los mexicanos "violadores y asesinos", así como que "asegure que no construirá el muro ni deportará 11 millones de mexicanos".

Precisamente Trump se reunirá con Peña Nieto antes de dar el discurso en el que detallará sus políticas de inmigración en Phoenix, Arizona.

Para Peña Nieto, la visita del candidato estadounidense más reaccionario llega en un momento en que las tasas de homicidios se incrementaron, la economía se desaceleró, su partido resultó fuertemente castigado en las elecciones legislativas y después de que le estallara un escándalo por el plagio de fragmentos de sus tesis en derecho.

Y algunos observadores creen que una defensa férrea de Peña Nieto de su país frente a Donald Trump podría ayudarle a impulsar sus bajísimos índices de popularidad (del 23%, según una encuesta publicada el 11 de agosto por Reforma).

Pero en frente tendrá a un Donald Trump que también busca generar una imagen positiva entre los inmigrantes hispanos y que, independientemente de cuáles sean los motivos reales tras la aceptación de la invitación, no querrá volver a casa con los bolsillos vacíos.

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