Elecciones 2016

Cinco razones por las que sigue siendo muy difícil que Trump llegue a la Casa Blanca

Los últimos sondeos han dado como ganador al empresario sobre la posible candidata demócrata Hillary Clinton. ¿Eso lo pone en verdad más cerca de la Casa Blanca?
27 May 2016 – 2:17 PM EDT

Este artículo fue publicado en el blog Pol 16

Hasta tres sondeos han situado a Donald Trump por delante de Hillary Clinton durante el mes de mayo y han avivado el miedo de quienes temen que el magnate neoyorquino llegue a la Casa Blanca. Es una hipótesis cada vez menos descabellada: Trump ha derrotado contra pronóstico a 16 adversarios en las primarias republicanas y está libre para lanzar sus dardos contra su adversaria, que por ahora debe librar una guerra en dos frentes mientras termina su lucha por la nominación.

Y sin embargo esos sondeos no deberían llevar a engaño: lo más probable sigue siendo una derrota de Trump. A continuación enumero cinco motivos por los que Clinton es aún la favorita de la carrera presidencial.

1. Sanders es un problema para Clinton
Las primarias demócratas no han acabado: quedan nueve territorios por votar y 933 delegados por repartir. Según los cálculo s de Associated Press, a la favorita le quedan apenas 74 delegados para alcanzar los 2.383 que le otorgarían el triunfo en la convención de Philadelphia. Es decir, es casi imposible que se le escape la nominación.

La recta final sería irrelevante para Clinton si no fuera por la actitud beligerante de su adversario, que no suaviza su mensaje y sigue diciendo que el proceso de elección está amañado para que no gane un candidato como él. Envalentonado por sus triunfos en Oregon y West Virginia, Bernie Sanders quiere hacer una exhibición de fuerza antes del final de las primarias y ganar influencia en un partido al que ni siquiera pertenece como senador.


Sanders dice a menudo que los sondeos le sitúan muy por delante de su adversaria. Lo que no dice es que por ahora no ha afrontado apenas anuncios negativos y que los medios no lo han sometido a un escrutinio tan exigente como a otros candidatos. Es increíble por ejemplo que la prensa nacional no haya investigado hasta principios de mayo esta historia sobre la quiebra de la universidad que dirige su mujer.

¿Sobreviviría la popularidad de Sanders a un escrutinio más minucioso? Es difícil saberlo. Pero por ahora sus números en los sondeos son un reclamo para quienes todavía pueden votarlo en estados como New Jersey o California y podría dar alguna sorpresa más.

Con los números de Trump ocurre justo lo contrario: al principio muchos republicanos desconfiaban de su discurso pero ahora poco a poco muchos están aceptando la posibilidad de votar por él. Por eso han mejorado sus números contra Clinton, que aún debe seducir a los votantes de su adversario con algún gesto antes de la convención.

2. Sigue siendo muy impopular
Los últimos sondeos no deberían llevar a engaño. Trump es aún un candidato muy impopular entre los votantes cuyo respaldo debe atraer en noviembre. El más impopular de las últimas tres décadas según las cifras de la firma Marist Poll, que elabora sus sondeos para el Wall Street Journal y la NBC.



Trump tiene un problema añadido: sigue sin convencer a muchos republicanos, sobre todo a estos senadores que se presentarán a las elecciones el mismo día que él. El candidato sigue sin atraer el respaldo del speaker Paul Ryan ni de rivales como Ted Cruz o Marco Rubio y conoce el rechazo de la familia Bush, que ya ha anunciado que no estará en la convención.

Como explica aquí el New York Times, muchos empresarios que suelen hacer donaciones millonarias a los republicanos por ahora se resisten a apoyar a Trump. Esta cita del financiero Michael Vlock resume su visión de la carrera que se avecina.

“Trump es un fanfarrón proteccionista, aislacionista, misógino, manipulador, deshonesto, amoral, ignorante y picapleitos. Hillary es el diablo que conocemos. Estoy seguro que la república sobrevivirá a ella”

La maquinaria de los Clinton asegura que la candidata demócrata no tendrá problemas de financiación durante la campaña. Las campañas presidenciales son cada vez más caras y la apatía de los donantes republicanos puede ser un problema grave para Trump.

3. No transmite confianza en asuntos clave
El candidato republicano tiene mejor valoración de lo que al principio sugerían las encuestas. Según este sondeo que publican esta semana NBC y Wall Street Journal, la mayoría de los ciudadanos prefiere a Trump como gestor de la economía, como defensor de los intereses de Estados Unidos y como negociador con las poderosas entidades financieras de Wall Street. La inmensa mayoría de la población lo percibe como un agente de cambio frente a una candidata demasiado conocida como para ilusionar.



Sin embargo, el gráfico incluye algunas cifras inquietantes para al millonario neoyorquino. Sus diatribas sobre inmigración no han gustado a una mayoría de los ciudadanos y tampoco su ignorancia sobre política exterior. En ambos asuntos Clinton está por delante de su adversario y eso es importante sobre todo en el segundo, que podría decidir las elecciones en el caso de que explote alguna crisis internacional.

El dato más preocupante para Trump es el referido a las mujeres. Hasta 47 puntos le separan de su adversaria y ese sector puede ser letal en muchos estados decisivos. El género siempre ha sido un factor importante en las elecciones presidenciales. Los hombres son más propensos a votar por los republicanos. Según estas cifras de Gallup, demócratas han ganado entre las mujeres desde 1988.

La brecha entre hombres y mujeres nunca fue tan grande como en 2012, cuando Romney ganó por ocho puntos entre los hombres y Obama ganó por 12 entre las mujeres. El perfil de los candidatos y su retórica hacen pensar que esta vez esta cifra será aún mayor y eso es un problema grave para Trump.

4. Los hispanos se movilizarán más
Los hispanos serán más importantes que nunca en estas elecciones. La presencia de Trump ha hecho que se registren muchos más que en otras campañas, según explica este artículo de la revista New York. Sindicatos, ONG y organizaciones como Univision hacen campaña para potenciar ese registro, que se disparó en estados como Iowa y que puede hacer más difícil un triunfo de Trump.

El reverso de este argumento es que la mayoría de los votantes hispanos se concentra en estados como Texas, Nueva York o California, sin apenas influencia en resultado electoral. Esta simulación indica que los republicanos ganarían la Casa Blanca aunque no votara un solo hispano o un solo asiático por su ventaja en el colegio electoral (más en el siguiente punto). Aun así cabe recordar que los hispanos representan una porción notable del electorado en Nevada, Florida o Colorado, tres estados donde todavía pueden ganar Clinton o Trump.

5. El colegio electoral no le favorece
La Casa Blanca no la decide el porcentaje total de voto que recibe cada candidato sino su capacidad para sumar 270 miembros del colegio electoral. Cada estado otorga un número distinto al candidato ganador. Ese número es mayor o menor según su población.

El colegio electoral permitió por ejemplo que George W. Bush se impusiera en noviembre de 2000 pese a lograr menos votos que Al Gore. Desde hace unos años, beneficia a los demócratas por diversos factores: los votos demócratas se concentran en estados más poblados y el crecimiento demográfico de los hispanos está transformando territorios como Nevada o Colorado, que durante décadas votaron republicano y que son cada vez más difíciles para el partido de Trump.

Así arranca la carrera presidencial de 2016 según el mapa que dibuja la página de referencia 270toWin.



Sin definir aparecen 11 estados: aquéllos donde el resultado entre Romney y Obama fue más ajustado hace cuatro años y donde ahora podría centrarse la batalla electoral. La presencia de un candidato tan heterodoxo como Trump podría alterar el mapa pero no necesariamente a su favor.

Hoy por hoy Clinton tiene más ventaja de la refleja ese mapa. En este otro sólo hemos dejado en blanco aquellos estados donde Obama ganó por menos de seis puntos en 2012 y Carolina del Norte, donde perdió por tres. La candidata demócrata podría perder todos menos Florida y así ganar la Casa Blanca. Su ventaja sobre Trump es notable salvo que ocurra un imprevisto que ahora es difícil imaginar.



Algún analista aventura que la retórica proteccionista de Trump podría ayudarle a ganar estados industriales del Medio Oeste como Pensilvania, Wisconsin, Michigan o Minnesota. Pero se antoja muy difícil a la luz de los resultados de las últimas dos décadas como refleja este otro gráfico.



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