Elecciones 2016

Así explican influyentes hispanos republicanos el cambio de discurso de Trump sobre inmigración

El candidato pidió el sábado a sus interlocutores hispanos que le enviaran ideas para su propuesta migratoria. No todos los republicanos se fían.
23 Ago 2016 – 3:59 PM EDT

A la espera de su propuesta migratoria, Donald Trump sigue alternando la retórica agresiva de los mítines con opiniones que hasta ahora no se le habían escuchado durante la campaña electoral.

El candidato sugirió este lunes que su política de deportación sería similar a la Barack Obama y su jefa de campaña no quiso aclarar si Trump deportaría a los 11 millones de indocumentados y tampoco si cumpliría su promesa de crear una fuerza de deportación.

Lo que sugiere el candidato y sus palabras este sábado a puerta cerrada han llevado a algunos hispanos republicanos a pensar que Trump anunciará un viraje en su política sobre inmigración. Son personas influyentes que llegaron a prometer que nunca lo votarían y que ahora están dispuestas a darle una oportunidad si concreta sus propuestas en un plan que incluya una solución que permita a los indocumentados esquivar la deportación.

Uno de ellos es Daniel Garza, director de la Iniciativa LIBRE, un grupo dirigido a fomentar los valores libertarios entre los hispanos y financiado por los hermanos Koch. “Aún no hemos visto nada pero Trump va en la buena dirección”, me dice por teléfono. “Es lo que ocurre cuando uno se roza con la gente latina: que empieza a considerar otras perspectivas y a suavizar su postura sobre inmigración”.

Aun así, Garza se resiste a dar su apoyo a un candidato que amenazó con deportar a 11 millones de indocumentados, arrebatar la ciudadanía a quienes habían nacido en Estados Unidos, requisar las remesas de los inmigrantes y construir un muro en la frontera sur.


Garza quiere ver primero los detalles del plan y no le basta una solución etérea. Sólo aceptaría un plan que no incluyera una vía a la ciudadanía para los indocumentados si cumple algunas condiciones básicas: “Cualquier estatus que se les dé debe reconocer su derecho a cambiar de trabajo o a crear una empresa. También el derecho a visitar su país de origen cuando quieran y como quieran y el derecho a traer aquí a su familia directa. Si el plan de Trump no cumple esas condiciones, no lo apoyaré”.

Garza dice también que cualquier propuesta debe permitir que los indocumentados tramiten su nuevo estatus sin tener que salir del país. “Bastaría con una multa por violar la ley”, explica. “Algo que no sea demasiado difícil porque el objetivo es sacar a esa gente de las sombras, no dejarles ahí”.

Trump ha construido su campaña en torno a la seguridad en la frontera y a la dureza en cualquier asunto de inmigración. Por eso es aún más llamativo el cambio que reflejan sus palabras recientes en privado y en televisión.

Dos de los hispanos que se reunieron con el candidato en la Torre Trump me dijeron el sábado que el candidato había sugerido la posibilidad de lo que se conoce como “internal touchback”: permitir que los indocumentados regularicen su situación con una mera visita a sus consulados o a sus embajadas y sin volver a sus países de origen.
El término lo sugirió el republicano Alfonso Aguilar, que fue parte del Gobierno de George W. Bush y ahora dirige Latino Partnership for Conservative Principles, un grupo que trabaja para difundir entre los hispanos los principios del pensamiento conservador.

Aguilar citó el internal touchback en un memorandum que envió hace unos meses a una persona de confianza del candidato cuya identidad prefiere no revelar. El sábado se sorprendió al escuchar que el candidato había hablado de una de sus ideas y llamó a algunas de las personas que habían estado con él.

Aguilar prometió en mayo que nunca votaría por Trump pero cambió de opinión hace unas semanas porque cree que Hillary Clinton gestionaría peor la seguridad y la economía y llenaría el Supremo de magistrados progresistas. “Yo denuncié a Trump y todavía creo que sus comentarios fueron ofensivos”, me explica. “Pero por ofensivos que sean creo que sería su rival sería peor”.

Aguilar subraya que Trump siempre ha dicho que permitiría volver a los indocumentados que no tuvieran antecedentes criminales y recuerda cómo se lo echaba en cara el senador Ted Cruz.

“Admitir una especie de regularización no sería un gran cambio”, asegura Aguilar, que reconoce que la retórica del candidato es un problema para muchos hispanos que no votarán por Trump.


Aun así Aguilar asegura que lo más importante para muchos es asegurar un estatus que permita vivir sin miedo a quienes hoy no tienen papeles. “Eso es más importante que abrir una vía hacia la ciudadanía”, explica. “Hillary y los demócratas dicen que o ciudadanía o nada y por ahora es nada. Sería más sencillo aprobar un plan menos ambicioso y quizá es lo que está estudiando Trump”.

El candidato participa este martes en un foro moderado por el presentador afín Sean Hannity y emitido por el canal Fox News. El formato parece diseñado para transmitir un mensaje a sus incondicionales sobre la seguridad en la frontera antes de presentar sus propuestas sobre inmigración.

“Es muy importante cómo presenta Trump su plan ante su base más nacionalista”, dice Aguilar. “Si lo presenta como algo que no rompe con el pasado, no tendrá problemas. En la reunión del sábado les preguntó a los líderes hispanos qué debía hacer con esos 11 millones de indocumentados y algunos le dijeron que le habían enviado propuestas concretas. Trump les dijo que se las enviaran de nuevo”.

El primer hispano que habló con el candidato sobre inmigración fue el pastor hispano Mario Bramnick, que se ha reunido con él en cuatro ocasiones y que estuvo también este sábado en el encuentro de la Torre Trump.
“La campaña está trabajando en una propuesta y nos está tomando en cuenta”, dice Bramnick, que asegura que la campaña está preparando su propuesta y que no ha decidido qué hacer con los indocumentados.

Al pastor le gustaría que el candidato presentara una solución que mantuviera unidas a las familias y evitara las deportaciones. “Trump siempre tuvo el deseo de hacer algo”, asegura. “Siempre ha entendido el problema de los 11 millones de personas que están acá y que son gente buena”.

¿Por qué el candidato ha ha insultado a los mexicanosy por qué sigue presentando a los indocumentados como asesinos y violadores durante sus eventos de campaña? “Lo que Trump dijo de los mexicanos no es lo que tiene en su corazón”, dice Bramnick. “A nosotros nos dijo el sábado que en cualquier comunidad hay delincuentes pero son una minoría muy pequeña y que no quería decir que todos los mexicanos eran violadores o criminales. Nos dijo también que sabe lo importante que es la familia para nosotros y hasta qué punto contribuimos a la sociedad”.

¿Y no le gustaría que dijera algo parecido en público? “Para mí es más importante quedarme con lo positivo y saber qué hará al final para ayudar a nuestro pueblo”, dice el pastor.

Muchos no se fían

Pocos ofrecen a Trump un voto de confianza. Lejos de los círculos republicanos, el posible cambio del candidato se percibe como una medida cosmética dirigida a intentar remontar en los sondeos.

Muchos perciben los últimos movimientos como un intento de convencer a los republicanos mejor formados de que Trump no es un racista a pesar de sus palabras sobre los mexicanos y sobre los musulmanes. Algunos creen que el gesto llega demasiado tarde para tener un efecto sobre la carrera presidencial.

Es la opinión de David Leopold, un abogado de inmigración cuyo despacho se encuentra a las afueras de Cleveland.
“Yo no creo que Trump vaya a cambiar en nada y si cambia no creo que vaya a importar”, me dice Leopold por teléfono. “Lo importante aquí es saber qué ocurre si llega a la Casa Blanca”.

Leopold recuerda que Barack Obama estableció en 2011 unas prioridades para deportar primero a personas que tengan una condena firme o supongan una amenaza para la seguridad nacional y luego a personas que hayan cometido alguna infracción o que hayan cruzado hace poco la frontera.

“No digo que no haya personas deportadas por errores tontos pero son una minoría gracias a esas prioridades y no me creo que Trump las mantenga si es elegido”, dice el abogado. “Eso supondría que volveríamos a lo que ocurría antes en lugares como Painesville (Ohio), con la policía sacando por la noche de sus casas a inmigrantes que trabajan duro en viveros, hoteles y granjas de pollos. ¡Eso destrozaría nuestras comunidades! ¡La gente volvería a tener miedo de abrir cuando llaman a la puerta y no podría conciliar el sueño! Eso es lo que de verdad quiere hacer Trump”.

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