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Elecciones 2016

¿Se le puede creer a Trump un cambio de opinión con los indocumentados?

La posibilidad de que el candidato republicano tenga una aproximación menos radical en el tema migratorio crea expectativas entre algunos y preocupa a otros, quienes temen un cambio en un candidato al que siguen por su “honestidad”.
22 Ago 2016 – 2:03 PM EDT

“No. No estoy cambiando de parecer. Queremos llegar a una respuesta firme pero justa”, explicó el lunes Donald Trump en una entrevista con Fox News en el incómodo trance de tener que responder a lo que ha sido el tema del fin de semana: su supuesto cambio de opinión, o al menos de tono, con relación al tratamiento de la inmigración ilegal en EEUU.

Varios de los participantes en el Consejo Hispano que convocó Trump en Nueva York el sábado dijeron a Univision Noticias que salieron “complacidos” por los cambios que aseguran haber escuchado del republicano sobre cómo lidiar con el problema de la inmigración indocumentada.

La campaña aseguró que nada ha cambiado en ese frente y que no se discutió ningún plan para eventualmente legalizar a parte de los 11 millones de indocumentados que se estima que viven en el país.

Pero varios de los asistentes, incluyendo uno que es parte del grupo que asesora al candidato en materia migratoria, dijeron a Univision Noticias que justo eso se había planteado en el encuentro en el piso 25 de la Torre Trump.


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Tendencia de voto calculada por HuffPost Pollster y que tiene en cuenta los resultados de las últimas encuestas nacionales de opinión.

Muchos tienen la impresión de que el republicano estaría a punto de ofrecer un cambio radical en materia migratoria. Se esperaba que se produjera esta semana en un evento en Colorado que finalmente no se llevará a cabo.

Una entrevista en Fox News, la nueva jefa de campaña republicana Kellyane Conway, ofreció un atisbo de los cambios por venir cuando dijo que Trump solo deportará a "indocumentados con antecedentes criminales" y relativizó la propuesta de "fuerza de deportación" para sacar a los 11 millones de indocumentados que el republicano hizo durante su campaña.

Los republicanos se esfuerzan en denunciar lo que consideran una “manipulación de medios progresistas”, entre ellos Univision,

Mientras tanto, muchos activistas hispanos no solo sospechan de la sinceridad de los planes del magnate, sino que cuestionan la relevancia de los asistentes a esa reunión que la campaña republicana describió como “líderes hispanos”.

¿Quién dijo qué?

Lo informado sobre posibles cambios en la posición del candidato salió de al menos de tres asistentes al encuentro. Uno de ellos,, Jacobo Monty, un abogado de inmigración de Texas, quien dijo a Univision Noticias que Trump reconoció que no es “posible ni humano” deportar a todos los indocumentados y que podría considerar un plan para regularizar a algunos de ellos.

“ A mí me gustó mucho que Trump reconociera que hay un gran problema con los 11 millones de personas que están aquí y que deportarlos no es posible ni es humano. El candidato también dijo que él anunciaría una forma de darles un estatus que no sería la ciudadanía pero que les permitiría estar aquí sin miedo a una deportación”, dijo Monty.

Pero la portavoz del Comité Nacional Republicano Helen Aguirre Ferré, quien también estuvo presente en el encuentro con los hispanos, aseguró a la publicación conservadora Breibart que “Trump no dijo que él estaba a favor de la legalización (de indocumentados)” y que quien creyera que hubo un cambio de posición malinterpretó lo que se dijo en el encuentro.

Pocas horas después de la reunión en Nueva York, el empresario dio un discurso en Virginia en el que usó el mismo arsenal retórico sobre el muro con México y la necesidad de deportar a los indocumentados que viene usando desde que se lanzó a la presidencia.

Lo que se dice en una reunión privada con un grupo mayormente de empresarios y políticos hispanos no es lo mismo que se dice en un mitin de campaña. Al primero se va a tratar de ser razonable y a explicarse, al segundo se va a mover las pasiones más viscerales, no importa lo irresponsable que pueda ser a veces el verbo que movilice a la masa y garantice el voto.

Buscando votos

La pregunta es: ¿quiere Trump congraciarse con la comunidad hispana a menos de tres meses de las elecciones, después de haber pasado un año promoviendo su visión radical contra la inmigración ilegal y dejando una sensación de afrenta entre muchos inmigrantes indocumentados o no?

No tiene mucho sentido, primero porque luce muy tarde para recuperar el terreno perdido. La relación de 8 a 2 que según las encuestas le lleva Hillary Clinton entre hispanos es muy difícil que pueda remontarla en lo que queda de campaña.

Salvo un esfuerzo en Florida, el estado péndulo o ' swing state' que promete ser el más determinante en estas presidenciales y donde todo voto es necesario, no parece que haya mucho que el republicano pueda ganar tratando de hacerse más atractivo entre minorías, tanto hispanos como negros, otro grupo al que en la última semana ha estado dirigiéndose con un renovado discurso.

El asunto es que el magnate hizo de su políticamente incorrecto enfoque de cómo tratar el problema de la inmigración ilegal la piedra angular de su campaña y convenció a muchos electores molestos con la pérdida de la "grandeza" mítica del país.

Esa “franqueza”, en este y otros temas, es la que le permitió a Trump quedarse con la nominación, porque tocó una fibra que estaba dormida en la sociedad estadounidense.

De ensayar un cambio radical en materia migratoria, Trump se arriesga a enajenar esa base furibunda que ha sido la razón de éxito. Cambios de opinión es lo que suelen tener los políticos y el público de Trump lo sigue precisamente porque él no es uno de esos.

Lo que es muy probable que esté pasando es que el republicano esté tratando de apelar, no a hispanos o negros, sino a un segmento moderado, un público igualmente blanco aunque quizá no tan molesto como el que lo sigue desde el principio, que podría ayudarle a inclinar la balanza en 8 de noviembre.

En el centro del espectro hay votantes a quienes no les gusta Clinton, pero que desconfían de los modos del magnate, con un prurito casi estético. Así, un Trump más potable podría hacérsele atractivo a algunos de ellos, que en el fondo aspiran a ese EEUU “grandioso de nuevo” que promete el republicano.

Mientras debatimos si cambiará o no de parecer, Trump logra hacer lo que ha demostrado hacer magistralmente a lo largo de la campaña: mantener la expectativa y la atención de los medios centrada en él.

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