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Elecciones 2016

Trump vs Clinton, ¿quién pierde con los atentados en Bruselas?

Se enfrentan un discurso radical contra otro "moderado", aunque surgido de una experiencia política que consideran nefasta los críticos de Clinton.
22 Mar 2016 – 4:13 PM EDT

Entre una exsenadora y exsecretaria de Estado y un magnate inmobiliario y reconocida personalidad de televisión, ¿quién puede tener mejores herramientas para manejar desde la Casa Blanca una crisis de seguridad internacional como la que crea los atentados extremistas en Bruselas de este martes?

Cierto que los temas de política exterior no suelen tener efecto en campañas electorales estadounidenses, pero cuando se trata de terrorismo el reciente recuerdo de San Bernardino, California, y el indeleble de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington hace que eso cambie. Al menos por unos días.

Las encuestas indican que muchos votantes están nerviosos con lo que parece ser el debilitamiento de la seguridad nacional. Para ellos la elección es clara: quien ofrezca el discurso y la mano más dura. Y en este caso ese es Donald Trump.



La sensación de peligro inminente que pueden tener muchos con la reciente seguidilla de atentados (San Bernardino, Paris, Ankara, Estambul, ahora Bruselas) anula las preocupaciones sobre lo radical y potencialmente discriminatorio que tiene el discurso de Trump.

Y eso, en una primera aproximación va en detrimento de posiciones más moderadas, como la de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, a quien los republicanos asocian con una política exterior que habría permitido el crecimiento de EI (Estado Islámico o ISIS, como también se le conoce), grupo que se adjudica la responsabilidad de los atentados.

Ahogamiento simulado

Cuando en noviembre pasado, una serie de atentados dejó 130 personas muertas en París a manos de EI, Trump habló de impedir la llegada de refugiados musulmanes a EE.UU., vigilar ciertos grupos usando perfiles raciales y usar técnicas de interrogatorio equivalentes a tortura.

Aquellas declaraciones fueron cuestionadas en círculos políticos y defensores de derechos humanos en Washington y presentadas como evidencia de la supuesta incapacidad del magnate para manejar asuntos de Estado.

Pero la mañana del martes, Trump habló con varias cadenas de televisión para ofrecer su reacción a los atentados e insistió en todas esas mismas ideas.



Trump volvió a proponer reforzar las técnicas de interrogatorios disponibles a la hora de lidiar con sospechosos de terrorismo, incluyendo el polémico “ahogamiento simulado”, que el presidente Barack Obama proscribió apenas llegado al poder.

“He estado hablando de esto desde hace tiempo.Mira a Bruselas (…) Bruselas era una ciudad hermosa, un lugar hermoso con cero crimen. Y ahora es un desastre. Es un desastre total y tenemos que ser muy cuidadosos y vigilantes sobre a quién permitimos entrar a nuestro país”, dijo Trump en una entrevista con la cadena FOX.

“No voy a dar ninguna primicia en tu programa, pero francamente creo que el ahogamiento simulado, si dependiera de mí, y si cambiáramos las leyes o tuviéramos las leyes, el ahogamiento simulado estaría bien”, dijo al programa Today de NBC, en referencia a cómo tratar a los sospechosos de terrorismo.

En contra del empresario-candidato pueden actuar opiniones como la vaga idea de reducir la participación de EE.UU. en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que planteó en una entrevista el lunes por la noche con CNN.

Los expertos indican que en estos momentos el espacio de la OTAN debe reforzarse para la coordinación antiterrorista con los aliados, pero es claro que Trump no le habla a los expertos sino a un público que poco sabe, o le importa, las instituciones internacionales.

El problema de Siria

El crecimiento de EI desde 2010 ha ido paralelo a las críticas republicanas a la política de seguridad del presidente Obama, de la que Clinton fue el brazo ejecutor durante su primer período en la Casa Blanca.

La supuesta suavidad con la que el dúo Obama-Clinton, como se refieren en la retórica de campaña, sería la responsable de ese crecimiento territorial en zonas de Irak y Siria.

Desde el retiro militar de Irak en octubre de 2011 hasta la estrategia de “liderar desde atrás” adoptada por la Casa Blanca durante la llamada primavera árabe y la caída de Muamar Ghadaffi en Libia, extendida luego a la situación en Siria, serían evidencias de un manejo naif de la política exterior.

Para los críticos del presidente, y por extensión de Clinton, esas movidas permitieron que grupos radicales escindidos de AlQaeda se fortalecieran en Irak, un país con un gobierno sectario y prácticamente inexistente en partes del país.


El problema se extendió luego a Siria, y la Casa Blanca se mostró renuente a ayudar grupos “moderados” opuestos al presidente Bashar al Asad, no por simpatías con el gobernante sirio por dudas sobre la capacidad y la naturaleza de la oposición armada.

Finalmente el conflicto sirio terminó en una guerra entre tres: gobierno contra grupos “moderados” y el EI en contra de los dos.

El fantasma de Benghazi

La seguridad nacional es considerada por los republicanos como el flanco más débil de la exsecretaria Clinton, pese a su indiscutible experiencia en el manejo de estos asuntos.

El servidor privado que usó para sus correos electrónicos cuando era secretaria de Estado, algunos de los cuales tienen actualmente clasificación de secretos, y el episodio de la muerte del embajador de EE.UU. durante un ataque armado contra el consulado en Bengasi, Libia, en septiembre de 2012 son los dos frentes de ataque en contra de Clinton.

En el primer caso, pese a que una larga investigación del Congreso no ha logrado llegar a conclusiones que incriminen a la candidata, está pendiente el resultado de una investigación del FBI sobre si difundió a sabiendas secretos de estado en comunicaciones no encriptadas.

En el segundo se aduce que la entonces secretaria de Estado trató de ocultar la naturaleza terrorista del ataque en el que murió el embajador Christopher Stevens y otros tres estadounidenses, achacándola al principio a una ola de protestas antiestadounidenses en le mundo musulmán desatadas por una película sobre Mahoma.

Mientras Trump hacía su ronda de entrevistas con medios de comunicación, Clinton hacía otro tanto recomendando “prudencia”, mejor comunicación con los aliados y respeto a los “valores estadounidenses”.

En tiempos de incertidumbre como estos, ¿cuáles palabras calarán más entre un electorado harto de un problema que parece no desaparecer?.

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