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Ted Cruz

Ted Cruz se juega este supermartes su carrera política

Ted Cruz se juega este supermartes su carrera política

Texas, estado que representa en el Senado y donde desarrolló su vida política, podría ser la tumba de la campaña de Cruz

Ted Cruz
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Antonieta Cádiz, Houston, @AntonietaCadiz

Texas es el estado donde el senador Ted Cruz se siente en casa; una carta que creía segura para este Super Tuesday o supermartes. Pero estos últimos días ha tenido que enfocarse aquí y esforzarse para retener el primer lugar. Un reflejo del giro que ha dado su campaña y también su historia en la política.

Cruz llegó al Senado de Estados Unidos en 2013 con una promesa: siempre actuar fuera de los márgenes políticos tradicionales. Un jugador externo e influyente, pero nunca comprometido con la elite de Washington DC.

El senador de Texas ha llevado su campaña presidencial con el mismo lema.

“Cuando me presenté al Senado prometí a 27 millones de tejanos que lucharía por ellos todos los días y no para los jefes de Washington”, dijo Cruz en el último debate.

“Cuando te paras frente a Washington, cuando honras la promesa que le hiciste a hombres y mujeres que te eligieron y dices basta con la corrupción, basta con el amiguismo, defendamos a los hombres y mujeres de este país, a Washington no le gusta”, declaró.

Otros tiempos

Pero la trayectoria política de Cruz está más cerca de Washington de lo que parece.

En 1996, a sus cortos 25 años Cruz escaló en los rangos de poder de la capital del país.

Comenzó como uno de los asistentes legales del presidente de la Corte Suprema William Rehnquist.

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Luego tomó un puesto en la firma Cooper, Carvin & Rosenthal, conocida por su tendencia conservadora y sus conecciones con el centro político republicano.

En 1998 ayudó a recaudar fondos para George W. Bush y en 1999 logró un puesto como asesor de política doméstica para la campaña presidencial.

Ted Cruz
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Cuando Bush ganó, Cruz aspiraba a un puesto en la Casa Blanca, como lo reconoció en su libro, pero en su lugar le ofrecieron un lugar en el Departamento de Justicia, bajo el mando del procurador general John Ashcroft.

Luego de seis meses tomó el puesto de director de la oficina de planeación para políticas públicas en la Comisión Federal de Comercio donde se mantuvo hasta 2003.

Fuera de Washington

Fue entonces cuando Cruz dio un giro radical y asumió el cargo de fiscal para el estado de Texas.

Esta posición lo llevó a dejar Washington y a salir del círculo político tradicional, para comenzar su nueva carrera como un agente de cambio, un anti sistema.

“Fue aquí cuando muy inteligentemente adoptó la posición de “outsider” y fue detrás de varios casos relevantes ante la Corte Suprema”, explicó Geoffrey Skelley, editor asociado de Sabato Crystal Ball.

“Quizás si las cosas le hubieran resultado de una forma diferente y hubiera obtenido la posición que quería en la Casa Blanca, se habría convertido en uno de los políticos más involucrados en el engranaje que caracteriza a Washington”, agregó.

En 2012 Cruz compitió para llenar el escaño de la ex senadora Kay Bailey Hutchinson y en el camino derrotó al vicegobernador David Dewhurst, el candidato que aglutinó el respaldo de los políticos tradicionales.

Después de su triunfo, Cruz volvió a la capital de Estados Unidos. Ahora la actitud fue diferente desde el principio.

Ted Cruz
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Una de sus promesas en la campaña senatorial fue derrotar Obamacare, nombre con el que terminó conociéndose la reforma del sistema de salud que propuso el presidente Barack Obama.

Con o sin cambios de fondo, logró la atención nacional cuando el 23 de septiembre de 2013 habló por 21 horas seguidas en el Senado usando la táctica del filibusterismo. Todo en su afán por quitarle el financiamiento a la reforma sanitaria.

Entre sus colegas de partido, no ha ganado amigos. De hecho Cruz se ha enfrentado públicamente con el liderazgo en el Senado y tras uno de los acuerdos de presupuesto criticó al líder conservador Mitch McConnell por ser un “demócrata efectivo”.

En este ciclo de elecciones, sus colegas no se han mojado los zapatos por su campaña. Incluso quienes han luchado codo a codo con él en temas como inmigración en el Senado, como el senador Jeff Sessions de Alabama, le dio la espalda esta semana al respaldar al millonario Donald Trump.

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¿Latino o no?

El padre de Cruz (Rafael) es de origen cubano y aunque nunca da entrevistas ni responde preguntas en español, en el debate previo a la primaria de Carolina del Sur, Cruz dejó ver que sabe algo de español, al increpar al senador de Florida Marco Rubio en ese idioma.

El precandidato presidencial nunca se ha arropado con la bandera de lo hispano en su carrera política y esta campaña no es una excepción.

En el debate efectuado en Houston le preguntaron sobre este tema y su respuesta fue vaga. “Me gustaría notar que muchos en los medios tienen una definición de los hispanos, basada en que sólo puedes ser hispano si eres liberal. Eso tiene sentido en los medios”, respondió.

“El hecho de ser hispano no es una parte esencial de su identidad política, porque presentarse como un hispano republicano no es parte de su marca como conservador, que es bastante severa en cuanto a la inmigración ilegal. No creo que sea una ventaja o desventaja para él, la posición que ha tomado sobre su origen hispano. Escogió no hacerlo como parte de su identidad política” aseguró Joshua Blank administrador de Texas Politics Project.

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Primaria decisiva

Un estado como Texas que hace algunas semanas parecía terreno seguro para Cruz, se convirtió en un lugar donde el precandidato y su familia debieron concentrarse en los últimos días antes del Súper Martes.

Con visitas a Dallas, San Antonio y Houston, el senador intentó reforzar su base. Su esposa Heidi, por otro lado, lideró la gira local por el estado en busca de apoyo.

Cruz no puede perder Texas, si lo hace, si perdiera el estado que representa, sería su sepultura política y lo sabe.

“Creo que le irá bien en la primaria pero todo es un juego de expectativas y resultados. Este se supone que sería un gran día para Ted Cruz y ahora obtendrá un segundo lugar en la mayoría de los estados del sur”, explicó Blank.

Según una encuesta de finales de enero presentada en el sitio Real Clear Politics, Cruz tiene un 34% de apoyo en Texas, seguido por Trump con un 27% y Marco Rubio con un distante 9,7%.


El estado que lo elevó a su estatus actual será el que decidirá la carrera presidencial de Cruz en este supermartes.

Si el senador no logra mantener una ventaja contundente frente a su competencia, aunque gane, eso también le podría acarrear problemas.

Aquí Cruz juega de local y eso tiene una ventaja y un costo.

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