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Derechos LGBT

"Me llamo Zya y mi certificado de nacimiento dirá que no soy ni mujer ni hombre: soy no binario"

Su nombre es Zya Jade de la Rosa, vive en el condado Merced, en California, y asegura que desde muy pequeña su identidad no encajaba en los espectros de géneros binarios: masculino y femenino. Aprovechando la ley que reconoce el tercer género en el estado donde reside, se encuentra en el proceso de actualizar sus documentos legales. Le contó a Univision Noticias cómo ha sido su evolución.
2 Jun 2018 – 09:35 AM EDT
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Washington DC y los estados de California y Oregon son los únicos del país en reconocer el género no binario. Crédito: Archivo personal

Mi nombre es Zya Jade de la Rosa y en la casilla de género no marco con una X la casilla de mujer, ni la de hombre: mi género es no binario (en inglés non-binary), así con esas cuatro sílabas no-bi-na-rio se me identificará en mi licencia de conducir, en mi seguro social y hasta en mi certificado de nacimiento.

Crecí en el condado Merced, en California, un lugar donde lo que predomina es la agricultura, en el seno de una familia católica que vino desde Chiapas, México, en la década de los 80 a vivir a Estados Unidos.

Desde los 5 años detecté que yo no era igual que los otros. Yo le decía a mi mamá que estaba brava con ella porque no me había hecho como un ‘ boy’ y a pesar de que no me sentía cómoda siendo una niña ni tampoco estando con los niños, nunca hablé de eso con nadie.

En mi casa hablar cualquier cosa relacionada con la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros) era sencillamente un pecado. En mi escuela no veía a nadie enfrentándose a los dilemas que en mi cabeza de niña enfrentaba. Y la televisión y las revistas nunca me mostraron a alguien siquiera parecido que me ayudara a pensar que yo no era la única persona en el mundo que se sentía así. Yo decía "¡Esto no está bien!". Crecí con un dilema interno muy duro y lo peor: solo podía hablar conmigo misma en mi ingenuidad y desconocimiento sobre estos problemas.

Fue solo hasta hace unos años, tres exactamente, ya estando en la Universidad de California donde curso el programa de Liberal Studies, cuando me topé con una clase de género en la que pude descubrir que la clasificación de la sociedad en la categoría binaria de hombres y mujeres no era lo "normal", simplemente era lo más común.


Ahí pude derrumbar todas las barreras y las condenas que había hecho sobre mí. Resulta que no solo no era la única que se había sentido así en el mundo –incapaz de meterse en las construcciones que se hacen sobre lo femenino, incapaz de encajar tampoco en las que se hace sobre lo masculino– sino que además existía una serie de palabras para definir a personas como yo: no binario, género fluido, fueron mis descubrimientos más reveladores para luego toparme con otras como bigénero, pangénero, sin género, género queer.

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Indignación por muerte de mujer transgénero de caravana de migrantes que estaba bajo custodia de ICE


Es imposible, sin embargo, agrupar a todos los que se han sentido de forma parecida a la mía en una sola palabra o en una sola definición. Yo, por ejemplo, soy transgénero no binario, lo que quiere decir que además de no identificarme con ningunos de los dos géneros, estoy en un proceso de cambiar físicamente porque estoy tomando hormonas masculinas.

Cuando la gente habla del transgenerismos, se refieren a trans mujeres o a trans hombres, pero yo solo voy a tomar hormonas por un año, así que mi cuerpo no estará enteramente ni de un lado ni del otro, estará más cerca de la androginia. La gente no sabrá si llamarme ella o él y yo mientras tanto seguiré usando el pronombre en inglés ‘‘They’, que en español suena muy extraño.


Pero más allá de las miles de historias poco oídas que pueden caber dentro de este tercer género, lo importante es que ahora en el estado de California, así como el de Oregon y Washington DC, por primera vez en la historia de este país documentos legales reconocerán a personas como yo ni como mujer u hombre sino como lo que somos.

Aunque aún no tengo muy claro qué pasará cuando salga del país en materia de identificación, leí en la ley SB-179 (conocido como el Gender Recognition Act que fue con la que se reconoció legalmente el tercer género) que mi nueva identificación va a tener una breve descripción de mí, porque claramente cuando eres no binario no puedes decirle a un agente migratorio que eres mujer u hombre, así que va a haber una detallada descripción de cómo luzco, para que las autoridades puedan comprobar que sí soy yo.

Esta decisión la tomaron porque uno de los grandes argumentos contra la legislación SB-179 es que los delincuentes iban a usar esta estrategia para evadir a las autoridades y ser menos fáciles de atrapar. Justamente para prevenir esto, cada persona que está en un proceso parecido al mío necesita una declaración juramentada que tiene que ser dada por un juez y que tiene que estar acompañada por los documentos de tu médico y tu consejero que te están ayudando a hacer la transición.

Este reconocimiento es muy importante porque por fin vamos a ser representados, nadie habló de nosotros en el pasado, hemos estado ahí durante toda la historia, pero incluso los psicólogos no quisieron inmiscuirse con estudios del tercer género. Yo he estudiado para especializarme como maestra y espero que si algún día un pequeño siente esos dilemas que yo tuve en mi infancia, al menos vea en mí un referente, una posibilidad para los que no pueden ser encasillados.

Las palabras de Zya Jade de la Rosa fueron recogidas y redactadas por Angélica Gallón.

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