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Crisis en Venezuela

¿Vale la pena revocar al presidente Maduro en 2017?

Aún cuando la mayoría vote contra Maduro, si la consulta se realiza después del 10 de enero de 2017, no servirá para desalojar al chavismo del poder.
23 Sep 2016 – 8:57 PM EDT

El referendo revocatorio contra el presidente venezolano Nicolás Maduro parece tener fecha de caducidad. La razón es sencilla: si la consulta se realiza antes del 10 de enero de 2017 y Maduro resulta derrotado, en un mes deben celebrarse nuevas elecciones para llenar la vacante. Pero si todo eso ocurre luego del 10 de enero, quien ocupe la Vicepresidencia de la República asumirá las riendas del Gobierno por dos años hasta completar el periodo del mandatario defenestrado. Así lo dicta la Constitución venezolana.

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) exige que el proceso se lleve a cabo este mismo año, destacando que no basta con echar al Jefe de Estado para emprender las transformaciones que reclama el país. “Cambio de Presidente, sí, pero también de Gobierno, de modelo y de sistema. Para lograr ese cambio, como es nuestro propósito, por métodos democráticos, electorales, pacíficos y constitucionales, es indispensable implementar una solución electoral”, subrayó la alianza en un comunicado emitido el 13 de septiembre.

La reforma que plantea la MUD solo sería posible –en el corto plazo- si el revocatorio cristaliza antes del 10 de enero de 2017. De lo contrario, el chavismo mantendrá el poder, ya no con Maduro al frente, pero sí con el dirigente que él mismo designe como su segundo a bordo en la Vicepresidencia de la República.

La cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) repite constantemente que la votación no se producirá este año. “Señores de la derecha, hay escasez de referendo para ustedes, por flojos, por malintencionados. ¿Saben lo que hay en el 2016? Más revolución, más socialismo”, ha declarado el primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello.

El Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el oficialismo, ha descartado la posibilidad de organizar el proceso este año. Tras anunciar este miércoles que la recolección del 20% de las firmas del padrón de votantes –unas 3,9 millones de personas- que establece la Constitución para convocar la consulta se desarrollará del 26 al 28 de octubre, el CNE indicó en un boletín que “el evento (revocatorio) pudiera efectuarse a mediados del primer trimestre de 2017”.

Todo o nada

La oposición considera que las condiciones que impuso el CNE para buscar las rúbricas atentan contra los derechos políticos de los ciudadanos. El ente comicial ordenó que los solicitantes recojan el equivalente al 20% del registro electoral de cada uno de los 23 estados del país y el Distrito Capital, aunque el cargo de Presidente de la República es elegido por la circunscripción nacional. Este criterio contradice el aplicado en 2004, cuando el difunto comandante Hugo Chávez enfrentó un revocatorio del cual salió victorioso.

La MUD pidió la instalación de 19,500 máquinas captahuellas o de identificación biométrica para facilitar la jornada que se extenderá por tres días; sin embargo, el Poder Electoral solo instalará 5,392, cantidad que la alianza considera insuficiente para alcanzar el objetivo de los 3.9 millones de autógrafos.

La coalición opositora se declaró en sesión permanente para analizar la posición del CNE y definir su estrategia. En medio de esta discusión, surge la pregunta de si vale la pena insistir en una consulta que, en caso de materializarse después del 10 de enero de 2017, no servirá para desalojar al chavismo del poder.

“Revocar a Maduro en 2017 es quizás el mejor regalo que le puede hacer la oposición al chavismo: lo ayudas a librarse de Maduro, mientras conservan el poder”, responde el consultor político Edgard Gutiérrez. Admite que en ese escenario la MUD puede “generar un golpe electoral brutal” si gana el referendo con 9 o 10 millones de votos a favor, lo que “provocaría mayor inestabilidad en el chavismo” el próximo año; no obstante, destaca que “en esencia, ellos seguirán gobernando”.

La profesora Colette Capriles opina que sí “vale la pena”. “En política todo lo que avance, aunque sea parcialmente, hacia el objetivo que es el cambio de Gobierno, hay que hacerlo”, sostiene la experta en Ciencias Sociales de la Universidad Simón Bolívar (USB). La académica resalta, además, que “las encuestas muestran que el público está muy dispuesto a votar en un revocatorio en 2017, pese a lo que digan los políticos chavistas y algunos de cierta oposición”.

Capriles estima que la interrogante que debe marcar el debate es otra muy distinta. “¿Podrá la MUD articular la protesta social con la política para hacer del firmazo –recolección del 20%- un éxito político? La respuesta no tiene que ver con recoger el 20%, sino con cómo crear la conmoción política que el Gobierno quiere evitar con las condiciones fascistas que pone”, observa la analista.

“La estrategia de la oposición tiene que ser a mediano plazo, en 2017 vas a continuar un proceso de forcejeo, de confrontación, con un Gobierno que tendrá a la población cada vez peor”, comenta Luis Salamanca, exdirector del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Salamanca rechaza la tesis del “ahora o nunca” que, a su juicio, “crea expectativas falsas” y advierte que “nadie gana por omisión”. “Tienes que mantener el ánimo político de la gente arriba. Si le quitas el revocatorio a la gente, la desmovilizas. El Gobierno está jugando con unas coordenadas dictatoriales, al tiempo que la sociedad sigue unas coordenadas democráticas. La MUD no tiene cómo jugar otro juego, solo le queda abrazarse a la Constitución y dar la lucha. La única receta es luchar”, sentencia el investigador de la UCV.


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