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Crisis en Venezuela

¿Por qué están metiendo presos a trabajadores de la principal empresa de alimentos de Venezuela?

Al menos 21 empleados de Polar, la empresa alimentaria que produce, entre otras cosas, casi el 90% de la harina de maíz precocido con el que se hacen las tradicionales arepas venezolanas, han sido detenidos desde el pasado mes de junio. ¿A qué se debe esto?
15 Sep 2016 – 04:14 PM EDT

CARACAS, Venezuela.- Sucedió el martes. Según el relato de Empresas Polar, la principal corporación de alimentos de Venezuela, un grupo de funcionarios irrumpió de manera violenta en una de sus plantas en la ciudad de Acarigua, a cuatro horas al oeste de Caracas, y arrestó a cuatro trabajadores de la línea procesadora de cervezas y a cinco empleados de una contratista de seguridad.

“Sin ninguna orden entraron a la instalación con una grúa y se llevaron detenidos a nuestros trabajadores… Funcionarios de la Guardia Nacional decomisaron los teléfonos de todos los que se encontraban en la planta”, difundió la compañía en un comunicado. Los nueve empleados fueron liberados el miércoles, después de que la juez considerara su detención "ilegal", según informó la propia empresa. Las autoridades, por su parte, no han dado por el momento ninguna explicación pública al respecto.

Pero desde junio, al menos 21 trabajadores, portavoces, gerentes y contratistas de la compañía alimentaria han sido detenidos en los más recientes incidentes entre las autoridades venezolanas y el conglomerado de alimentos y bebidas más grande del país, en un momento en que Venezuela se encuentra sumida en una profunda crisis económica, con altos índices de inflación y una aguda escasez de alimentos y medicinas.

En la mayoría de los casos, las autoridades justificaron las detenciones alegando el desacato de órdenes administrativas para la reincorporación de trabajadores cesados temporalmente tras la paralización de actividades. Pero la empresa alega que no recibe materia prima que el Estado se ha reservado exclusivamente para a importación y distribución, y por lo tanto no puede volver a recibir a lo empleados.

Otras detenciones

El arresto de los trabajadores en Acarigua ocurrió el mismo día que un juzgado local absolvió y dictó una orden de liberación de Layra Parra, gerente de un centro de distribución de Alimentos Polar en el estado Yaracuy (occidente del país), apresada seis días antes, el 14 de septiembre. Funcionarios de esa gobernación, en manos del oficialismo, acompañados de fiscales de la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro) y militares adscritos a la Guardia Nacional decidieron arrestarla tras una inspección. Parra todavía permanece en custodia de las autoridades.


“Desde el inicio de la fiscalización, los funcionarios amenazaron con llevarse detenida a Parra si no accedía a desviar 259,000 kilos (570,000 libras) de harina precocida de maíz, casi la totalidad del inventario del centro, a una empresa de la gobernación, adicionales a los aproximadamente 345,000 kilos (760,000 libras) que ya se les habían despachado en el marco de un convenio con la empresa estatal CASA (también productora de alimentos)”, explicó Jormary Rodríguez, gerente de Asuntos Legales de Alimentos Polar.

La empresa también denunció que la medida pondría en riesgo el abastecimiento para de alimentos para 12 millones de consumidores, en 75 municipios de 12 estados del país, que se sirven desde ese centro de distribución. Esa oleada de fiscalizaciones y detenciones ha provocado movilizaciones y protestas de trabajadores en todas las plantas repartidas por todo el territorio venezolano.

El 19 de julio de 2016, fue detenido Oscar Suárez, gerente de la planta procesadora de cerveza y malta en la población San Joaquín (centro). Funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) lo apresaron y le acusaron de desacato a la autoridad. Otro gerente de un centro de distribución en la ciudad portuaria de La Guaira, a veinte minutos de Caracas, fue también privado de libertad durante una fiscalización.

Además, Luis Castillo, un coordinador de gestión de personal, permanece en custodia desde el 29 de julio por supuestamente oponerse a la incorporación de trabajadores de una contratista que había trabajado con Alimentos Polar. Su caso es similar al de Álvaro Pares, gerente de una planta de bebidas gaseosas arrestado por desobedecer una orden de reenganche para trabajadores suspendidos tras la paralización de las actividades por falta de azúcar. El azúcar es un rubro agrícola que el Estado venezolano se ha reservado para importar.

Una tensa relación

En los últimos meses, el gobierno ha ordenado la entrega casi total de la producción de Empresas Polar a la red estatal de distribución de alimentos, que gestiona a través de entidades denominadas Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) la venta mensual de bolsas de comida a la población.

En total, el grupo Polar emplea a más de 30,000 trabajadores y produce desde harina de maíz precocida –el principal ingrediente de la tradicional arepa venezolana–, mantequilla, arroz, aceite vegetal y otros productos de consumo masivo en ese país, hasta bebidas gaseosas y alcohólicas, como la cerveza Polar.


Desde que Hugo Chávez asumiera el gobierno de Venezuela, han sido varios los desencuentros que su gabinete y el de su sucesor Nicolás Maduro han tenido con el conglomerado de empresas alimentarias dirigidas por Lorenzo Mendoza.

La dialéctica del gobierno chavista contra la directiva de Polar incrementó con los años y la profundización de la crisis económica y la escasez y Maduro ha llegado a acusar a Mendoza de ser uno de los principales actores detrás de la "guerra económica" que consideran que hay contra Venezuela y de "reducir la producción y desabastecer de productos al país".

Mendoza, que no suele entrar en el terreno de la confrontación, ha hecho declaraciones en las que resalta el pobre desempeño de las empresas del Estado, dueño de 17 presentaciones de harina de maíz precocido que compiten con la Harina PAN, marca registrada de Polar y con mayor éxito en el mercado.

Desde el año pasado, la corporación ha denunciado con mayor vehemencia las “presiones” y “acoso” por parte del gobierno venezolano, decidido a endurecer el régimen de controles y fiscalizaciones sobre Polar. Además, la empresa alega que los parones de producción de algunos alimentos y bebidas, como sucedió a principios de año con la emblemática cerveza Polar, se debe a la falta de divisas para comprar las materias primas, dado el férreo control cambiario impuesto por el gobierno socialista desde 2003.


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