La obra de teatro que disecciona la crisis moral venezolana

Del paraíso socialista al paraíso fiscal, el escritor Ibsen Martínez quiere demostrar con su última obra,“Panamax”, que la escasez de escrúpulos también golpea a Venezuela.
Opinión
Pedro Pablo Peñaloza es periodista venezolano
2016-09-20T11:28:42-04:00

CARACAS, Venezuela.- El escritor venezolano Ibsen Martínez (Caracas, 1951) coloca el bisturí sobre la piel de la sociedad de su país. Y lo hunde hasta el fondo. Con “Panamax”, su última obra teatral recientemente estrenada en el Centro Cultural Chacao de Caracas, disecciona la realidad de un país que sufre tanto por la falta de comida y medicinas, como por la escasez de escrúpulos.

La obra es una historia basada en la vida irreal que le está tocando vivir estos años al país sudamericano. El fiel retrato de la ficción que escenifican sus 30 millones de habitantes.

“En Venezuela, decir ‘Estado’ no es nombrar a un conjunto de instituciones sino nombrar al gobierno de turno, que es quien parte y reparte. Un siglo de ‘petroestado’ ha hecho de nosotros de nuevo cazadores y recolectores de la renta petrolera. Lo característico venezolano es ser un cazador de renta y, al mismo tiempo, un falso y estridente moralista”, analiza Martínez, en declaraciones a Univision Noticias.

Aunque los reflectores del debate público apuntan hacia la debacle económica y la conflictividad política, “Panamax” expone en el centro del escenario las miserias humanas que sirven para comprender la magnitud de la crisis que padece la República Bolivariana. Más que una fotografía, esta pieza teatral es la autopsia del socialismo del siglo XXI. La utopía que no fue.

Los personajes no son buenos ni malos. Son venezolanos. Tampoco son pobres, pero quieren ser ricos. Y rápido. Para dejar de pasar vergüenza por andar vendiendo menús a 2 dólares –a tasa de mercado negro- en plena vía pública. Para renunciar a la Redacción de un periódico especializado en economía que se edita en un país sin economía. En fin, para no tener que trabajar más.

El atajo a la riqueza fácil

El camino al éxito pasa indefectiblemente por las arcas públicas. Martínez observa que “el Estado expropiador - en Venezuela se han confiscado más de 8,000 empresas- está bajo el ataque continuo de sus súbditos, que no sus ciudadanos: millones de cazadores de renta petrolera que van desde la banca hasta el presunto beneficiario de los CLAP - Comités Locales de Abastecimiento y Producción, creados por el presidente Nicolás Maduro para repartir bolsas de comida”.


El nombre de la obra alude a los barcos que pueden transportar contenedores a través del canal de Panamá, pero también sirve para referirse al nuevo destino –o atajo- hacia donde apuntan las ambiciones de los venezolanos. “No he seguido los avatares de la emigración a Panamá. No parece ser masiva. Alguna queja de Rubén Blades he leído, tachando a los venezolanos radicados allí de corruptos y abusivos patanes. En realidad, mi pieza teatral se sirve de Panamá tan solo como correlato de un espejismo de la riqueza fácil”, explica el autor.

Visto lo revelado por los “Panama Papers” y las desviaciones propias del modelo bolivariano, puede concluirse que el verdadero paraíso socialista no es otro que el paraíso fiscal. En “Panamax”, la corrupción no tiene relación con las ideologías. Más bien, es una expresión de la idiosincrasia. Un símbolo patrio.

La chavista dice ser una revolución con guión original, pero sus detractores afirman que se trata de una triste adaptación de la cubana. Para Martínez, ambas incurrieron en el error de limitar la libertad y el espíritu emprendedor que es inherente al ser humano. “El hombre nuevo no emergió nunca, y si lo hizo fue para lanzarse al mar y tratar de cruzar en balsas el estrecho de La Florida. ¿Hombre nuevo? Solo en las canciones de Silvio Rodríguez”, ironiza.

La propuesta es de un humor tan negro como el oro que permitió levantar durante años una fantasía de bienestar, que se vino a pique arrastrada por la caída de los precios del barril de crudo. Es como la carcajada que aparece luego de llevarse por delante un mueble con el dedo pequeño del pie. Duele, y mucho, pero da risa.

Expertos afirman que, cambio político mediante, Venezuela puede superar la crisis económica en el corto plazo. ¿Cuánto tiempo tomará levantarse de la descomposición social que describe la obra? Martínez no se hace ilusiones. “No soy, por cierto, un experto en desarrollo económico, pero parece obvio que el daño es muy grande, de mucha extensión y profundidad en el plano económico. En el terreno de la ética, es inaudito, y no puedo, no sé imaginar cómo habrá de llegar la regeneración moral del venezolano medio. Tal vez no ocurra nunca. Me inclino a pensar que esto último es lo más seguro”.


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