Crisis en Venezuela

La escasez y la inflación obligan a hacer dieta en los zoológicos venezolanos

Las dificultades para conseguir y comprar alimentos también afectan a los refugios de animales en Venezuela. Trabajadores de los zoológicos han denunciado la muerte de algunos ejemplares por hambre, algo que las autoridades niegan.
9 Ago 2016 – 7:53 AM EDT

La guía se apresura a dar explicaciones a los visitantes. “Ven que no se le ve cintura ni el costillar. Lo que le cuelga en la barriga es grasa, como le colgaría a una persona gorda. Aquí los animales están bien alimentados”, dice la joven a una familia frente a la jaula de los pumas en el Zoológico de Caricuao, uno de los más grandes de Venezuela, ubicado al oeste de Caracas, y que acaba de cumplir 39 años de funcionamiento.

El rumor sobre la supuesta muerte por hambre de un número impreciso de animales del zoológico recorre las exhibiciones junto con los carritos que llevan pasto de un lado a otro. De acuerdo con Marlene Sifontes, dirigente del sindicato de trabajadores del Instituto Nacional de Parques (Inparques), ente al que está adscrito el zoológico, las fallas de presupuesto y gerencia de la institución, sumadas a la grave escasez que vive el país, han llevado a que los despachos de alimentos se retrasen y los animales pasen hambre al punto de morir por esta causa.

“Lo que nos dicen los trabajadores es que en este año han fallecido 40 báquiros y 1 cochino vietnamita, además de dos dantas (tapires) y 1 puercoespín. Han tardado hasta 15 días en darles comida”, asegura Sifontes.

Oficialmente solo se reconocen las muertes de dos dantas ocurridas a principios del mes pasado. Fuentes del zoológico aseguraron que uno de los animales estaba hospitalizado por una infección urinaria y se comió un plástico que le produjo una obstrucción intestinal. La otra danta falleció con 24 años de edad por úlceras en el estómago, aseguran.

De cinco ejemplares que había, solo queda una hembra que está embarazada. A este deceso se suma el r obo y descuartizamiento de un caballo de la colección, que fue desangrado y despiezado en una montaña cercana al parque la noche del 24 de julio, “para ser despojado de su carne”, según refiere una nota de prensa de la Fiscalía que investiga los casos.

Como a los venezolanos, a los animales de los zoológicos también les tocó hacer dieta, “la dieta de Maduro”, una expresión que se ha hecho común en las calles para explicar la pérdida de peso que han experimentado quienes han reducido el número de comidas diarias y el tamaño y la variedad de la ingesta ante las dificultades para conseguir y pagar los alimentos.

Ya el año pasado, la Encuesta de Condiciones de Vida del Venezolano -realizada por tres importantes universidades del país advirtió que al 87% de los consultados no les alcanzaba el dinero para comprar alimentos y 12% de ellos comía menos de dos veces al día.

Raciones de kilos

Hace cinco meses, la inflación y la escasez también hizo que los encargados del zoológico de Caricuao reformularan la dieta de los animales.

Fuentes del zoológico señalan que se cambió la zanahoria por auyama (calabaza) y se ajustaron las raciones para reducir costos, pero aseguran que los requerimientos calóricos y proteicos se están cubriendo. “Estamos atravesando por lo que está pasando todo el país, la comida llega pero con más esfuerzos”, aseguran en el zoológico y niegan que los animales estén muriendo por hambre. E l mango, que también se ha convertido en base de la dieta de muchos venezolanos, se recoge del propio parque para darles a los animales.


Una elefante como Ruperta, el único ejemplar de esta especie en el Zoológico de Caricuao, pesa una tonelada y media y debe comer 3% de su peso a diario. Eso se traduce en más de 50 kilos vegetales y cerca de 200 kilos de pastos que ingiere durante todo el día. Al animal, con el cuero reseco y colgando, se le puede ver pescando con la trompa los mangos que le lanzan los cuidadores desde afuera del estanque.

Según los empleados del zoológico, entre los meses de junio y julio hubo fallas en los suministros que están afectando principalmente la variedad en la nutrición de los animales. “Pero en la dirección dicen todo está bien, que esto es el mundo de Narnia. Hay deficiencia en los alimentos y en la variedad, no traen todos los rubros, y al igual que al humano, esto produce desnutrición, problemas en la piel, en los riñones.

Además, la gente le tira cualquier cosa a las fosas y el animal si tiene hambre se la va a comer y se puede morir por eso”, señaló un empleado del área. Univision Noticias intentó buscar una versión de las autoridades de Inparques, pero no hubo respuesta.

El ministro de Ecosocialismo y Aguas, Ernesto Paiva, visitó el zoológico la semana pasada y descartó las denuncias asegurando que se tratan de "matrices de opinión negativos que intentan posicionar dentro del escenario mediático la idea de que los animales se están muriendo de hambre".

En un comunicado de prensa, el ministro agregó: "Los animales son muy queridos, tratados como si fueran un familiar, de hecho todos tienen nombres, los cuales atienden ante los llamados de sus cuidadores".

Mudan animales

La situación es similar en otros zoológicos de la ciudad. En el Parque Generalísimo Francisco de Miranda, que tiene 13 exhibiciones con animales, también se encendieron las alarmas el mes pasado. Entre el 7 y el 14 de julio no recibieron frutas, vegetales, granos, semillas, alimento concentrado, sales minerales y vísceras, la base de la dieta de la mayoría de las especies en cautiverio, por lo que las raciones tuvieron que reducirse.

El último fin de semana del mes también faltó la comida, porque la cava para refrigerarlos se averió, aunque fue reparada rápidamente. Trabajadores del lugar denunciaron que solo pudieron alimentar a los animales con frutos recogidos en el parque y donaciones.

Allí también se han registrado algunas bajas en las colecciones. De cuatro guacamayas ara militaris, en peligro de extinción, queda una. Las aves y los monos son los que más trabajo pasan por la falta de alimentos variados. Se les nota a algunos agresivos y a otros decaídos y según los trabajadores del parque eso es señal de que tienen hambre.

En marzo se anunció el cierre del Zoológico de Paraguaná, en el occidente de Venezuela, por falta de recursos. La institución, en la que por primera vez se reprodujo en cautiverio el oso frontino, una especie venezolana amenazada, trasladará a tres de estos animales hasta un refugio que se está construyendo en el estado Mérida, en los Andes, por no tener cómo alimentarlos ni darles atención médica. Además mudarán cuatro dantas, un puma y seis monos a otros zoológicos por las mismas dificultades.

Esmeralda Mujica, presidenta de la Asociación Venezolana de Parques Zoológicos y Acuarios, señala que la situación es preocupante. “Es absurdo pensar que si no hay comida para nosotros va a haber para los zoológicos. La situación es igual a la de todos los venezolanos, no tenemos insumos, no tenemos medicinas, no hay antibióticos para animales”.

La organización que representa, integrada principalmente por zootecnistas y biólogos, prepara una comunicación para el Ministerio del Ecosocialismo y Aguas en la que alertará sobre la problemática y ofrecerá propuestas para paliar la crisis. Mujica agregó que a través de la Asociación Latinoamericana de Zoológicos le han ofrecido enviar ayuda internacional para los animales en cautiverio, pero como sucede con las donaciones de medicinas que se han recolectado en todo el mundo para los venezolanos, se necesita que el gobierno nacional autorice la recepción de los despachos y cree el mecanismo para activar la cooperación extranjera.

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