Crisis en Venezuela

Hasta para revocar a Maduro hay que hacer fila en Venezuela

La oposición tendrá que ratificar apenas el 1% del registro electoral para activar el proceso revocatorio. Sin embargo, denunció que el ente electoral dificulta la labor al colocar las máquinas que refrendarán las firmas en zonas inseguras y de difícil acceso.
21 Jun 2016 – 8:08 PM EDT

Parece fácil. De las 1,352,052 firmas que admitió el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela para activar la solicitud de referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tendrá que ratificar tan solo 195,721 (equivalente al 1% del Registro Electoral venezolano) entre este 20 y 24 de junio. Sin embargo, Elder Gregorio, un técnico electrónico de 32 años, está convencido de que enfrenta un imposible.

Son las 3 de la tarde del lunes 20 de junio y Gregorio está de último en la larga fila de personas que aguardan su turno para autenticar su rúbrica en las instalaciones del CNE en Caracas. “Yo no creo que haya revocatorio, pero tenemos que hacer el esfuerzo”, dice y acto seguido desgrana las razones que provocan su incredulidad. “Aquí no hay independencia de poderes, han colocado muchas trabas y aunque nosotros luchamos por la vía democrática, en Venezuela existe un régimen dictatorial”, asegura.

Unos metros más adelante, en la cola de la tercera edad, Aurora Rivero no deja lugar a dudas. “¡Tengo fe, lo vamos a lograr!”, asevera esta docente de 76 años. Rivero también considera que “vivimos en dictadura” y culpa al Gobierno de Maduro por la escasez de alimentos y medicinas que azota a los venezolanos. Pero su entusiasmo se mantiene intacto. “¡Claro que podemos!”, repite esbozando una sonrisa.

La MUD dedicará toda la semana a movilizar a sus simpatizantes con la finalidad de superar el primer obstáculo de su carrera hacia el revocatorio. En caso de que alcance el objetivo, luego deberá buscar unos 4 millones de firmas —20% del Registro Electoral, tal como lo establece el artículo 72 de la Constitución Bolivariana— para que se convoque la consulta electoral. El proceso apenas comienza.

Filas kilométricas

En esta fase inicial, el organismo electoral anuló 605,000 autógrafos por considerar que no cumplían con los requisitos exigidos. En ese lote están incluidos el gobernador del estado Miranda y excandidato presidencial, Henrique Capriles Radonski, el encarcelado líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, y decenas de dirigentes de la oposición venezolana. Tomando como base esta decisión, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) demandó ante el Tribunal Supremo de Justicia a la MUD por presuntamente haber cometido un “fraude”. Un eventual fallo judicial a favor del PSUV, podría significar la suspensión del referendo.

“Todas las tretas que despliega el CNE demuestran que la crisis es terminal, el Gobierno perdió su legitimidad y el revocatorio es irreversible”, opina Isaac Atencio, un estudiante de Filosofía de 25 años que vino a certificar su apoyo al referendo. “Nosotros estamos peleando por la democracia como lo hicieron nuestros abuelos y padres, esta fila kilométrica es una muestra de civismo”, sostiene con orgullo.

Aunque la MUD solicitó instalar 600 máquinas captahuellas y ampliar el número de centros de validación para facilitar el trámite, el ente comicial solo dispuso 300 equipos en 128 oficinas. De acuerdo con cálculos independientes, unos 619,000 firmantes no tienen captahuellas en sus respectivos municipios. En Caracas, donde tendrán que sumar 16,000 rúbricas del total exigido, la oposición denunció que el CNE colocó máquinas en zonas inseguras, de difícil acceso y que están bajo el control de grupos civiles armados que se identifican con el partido oficialista.

María Alejandra Abreu tampoco se cuenta entre los optimistas. Pero allí está, parada, soportando el calor de la tarde, mientras espera que la llamen para corroborar su voluntad. “No creo que lleguemos al revocatorio porque este es un Gobierno corrupto”, advierte la comerciante de 34 años que, pese a sus dudas, estira su paciencia a lo largo de la fila. “Estamos cansados de tantos problemas y tenemos que ir venciendo los obstáculos poco a poco”, suelta como si leyera un libro de autoayuda.

Distintos voceros del chavismo han jurado que este año no habrá revocatorio.

“Ellos saben que aquí no va a haber referendo”, declaró el vicepresidente Aristóbulo Istúriz. La canciller Delcy Rodríguez sentenció en la misma línea: “No es posible realizar el revocatorio este año”. Y el diputado y primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, remató: “No hay forma ni manera de que este año haya referendo”.

No obstante, Lesbia Arteaga, una abuela jubilada de 63 años, desafía a los altos jerarcas del Gobierno y se atreve a afirmar lo contrario. “Por el futuro de mi nieta de 2 años, yo mantengo la fe, por eso estoy en esta fila. Tenemos que insistir y ellos tendrán que admitir que este año sí habrá revocatorio”, concluye Arteaga.

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