Crisis en Venezuela

El proceso revocatorio contra Maduro, una carrera de obstáculos para la oposición

De las 1,959,779 rúbricas que la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) consignó para impulsar el revocatorio, el CNE rechazó 605,727. En las firmas anuladas figuran las de los líderes opositores Henrique Capriles y Leopoldo López.
11 Jun 2016 – 9:29 PM EDT

El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, propuso el 17 de febrero realizar un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, y el 26 de abril encabezó la primera jornada de recolección de firmas para activar este mecanismo constitucional que busca el cambio de Gobierno en Venezuela. Sin embargo, este viernes 10 de junio el Consejo Nacional Electoral (CNE) reveló que el autógrafo del principal promotor de la consulta electoral no tiene validez.

Capriles Radonski no es el único.

De las 1,959,779 rúbricas que la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) consignó para impulsar el revocatorio, el CNE rechazó 605,727. En ese lote están desde relevantes figuras de la MUD, como el fundador del partido Voluntad Popular, Leopoldo López –recluido en la cárcel militar de Ramo Verde–, su esposa Lilian Tintori, la dirigente María Corina Machado y el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional (AN), Enrique Márquez. También miles de ciudadanos desconocidos que apoyaron la iniciativa para salir de Maduro.


El ente comicial tomó la decisión basándose en una serie de argumentos técnicos: exceso o falta de tinta en la impresión dactilar, errores ortográficos en las planillas, fallas de transcripción, e inclusión de datos de electores fallecidos o menores de edad, entre otros. “La corrupción de esta gente no tiene límites. Fue excluida mi firma, salgo como no firmante”, se quejó amargamente Capriles Radonski.

En esta fase inicial, la MUD debía presentar 195,721 firmas, equivalente al 1% de los inscritos en el Registro Electoral. Aunque el total admitido por el CNE supera con creces esa cifra, aún la tarea no está completa. Ahora esas 1,959,779 personas tendrán que ratificar su voluntad en unas máquinas captahuellas que se instalarán en las sedes regionales del Poder Electoral entre el 20 y el 24 de junio.

La oposición ha denunciado que el Gobierno y la mayoría chavista del CNE despliegan tácticas dilatorias e imponen obstáculos para evitar que el revocatorio se lleve adelante este año.



Si la consulta se celebra en 2016 y Maduro resulta derrotado, eso obligaría a convocar unas elecciones presidenciales para escoger a su sustituto. Pero si el referendo se concreta luego del 10 de diciembre de 2017 y el Jefe de Estado pierde, asume la vacante el Vicepresidente de la República para completar el periodo hasta 2018.

Denuncian persecución

La Constitución venezolana solo demanda un proceso de recolección de firmas para materializar el revocatorio. Según el artículo 72 de la Carta Magna, se necesitan las rúbricas de 20% de los inscritos en el padrón de votantes para convocar el plebiscito. No obstante, a través de un reglamento, el CNE obliga a buscar antes el respaldo del 1% del total de electores para aceptar la petición.

La mayoría opositora de la Asamblea Nacional elaboró un proyecto de ley de referendos que pretendía agilizar los trámites, pero el ente comicial y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), también controlado por el chavismo, se levantaron contra esta iniciativa.

El instrumento legal debatido en el Parlamento planteaba resguardar la identidad de los firmantes, para evitar que se desatara una persecución política por parte del Gobierno contra los opositores. Esta disposición pretendía abortar la reedición de la llamada “lista Tascón” –bautizada con el nombre del difunto legislador chavista, Luis Tascón- que en 2004 sacó a la luz pública los datos de los ciudadanos que suscribieron la solicitud de revocatorio contra el presidente Hugo Chávez.

El mismo Chávez reconoció el 15 de abril de 2005 que la “lista Tascón” fue utilizada para hostigar y discriminar a sus detractores. “Me han llegado algunas cartas, y de tantos papeles que me llegan, me hacen pensar que todavía en algunos espacios tienen la lista Tascón en la mesa para determinar si alguien va a trabajar o no va a trabajar. Entiérrese la lista de Luis Tascón”, ordenó el fallecido comandante.

El CNE rechazó el planteamiento de la MUD y ha colgado en su página web la información de todos los firmantes. El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, señaló en marzo que los funcionarios públicos que firmen contra Maduro, deben abandonar sus puestos de trabajo.

“Si en esas firmas nosotros encontramos, por ejemplo, a un director de un organismo, él debe irse. No debe estar en ese cargo (…) Si hay escuálidos –término despectivo para referirse a los opositores- infiltrados y quedan al descubierto, deberán irse del cargo que ocupan”, advirtió Cabello.

“Empresario que aparezca firmando ahí y tenga contrato con el Estado, ¡por favor papito lindo! No puede estar ahí, no puede tener contrato con el Estado”, aseguró posteriormente.

El jefe de la denominada “Comisión de Revisión de Firmas” del PSUV, Jorge Rodríguez, anunció que introducirán un recurso ante el TSJ por considerar que la oposición está “perpetrando un gigantesco fraude en contra de la Constitución y la ley”. Rodríguez sustentó su acusación en las más de 600,000 rúbricas que el CNE tachó como inválidas.

La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, sentenció que “cualquier agresión, alteración, o generación de violencia conllevará a la suspensión inmediata del proceso hasta que se restablezca el orden, la tranquilidad y el respeto”. La rectora lanza esta advertencia en una semana en la que se realizaron tres protestas callejeras para exigir la consulta popular, y luego de que simpatizantes del chavismo le reventaran la nariz al jefe de la bancada de la oposición en la Asamblea Nacional, Julio Borges.



Las partes están enfrentadas por la verificación de 195,721 firmas.

¿Qué pasará cuando llegue el momento de recaudar las 4 millones de rúbricas que exige la Constitución para convocar la consulta? “No hay ninguna razón legal ni técnica para que el revocatorio no se haga en este 2016”, dice Capriles.

Pero Cabello piensa otra cosa: “no hay forma ni manera de que hagan ningún referendo, ni que se tiren en el suelo, hagan lo que quieran, ni que llamen a Obama, ni que llamen a quien quieran”.

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