Crisis en Venezuela

Discriminación en la distribución de alimentos calienta los ánimos de los venezolanos

El Gobierno creó un sistema de bolsas de comida solidarias, pero el reparto ha sido considerado poco equitativo por la población. El descontento ha hecho que más personas salgan a las calles a protestar por la escasez.
17 Jun 2016 – 10:52 PM EDT

"Yo todavía estoy esperando mi bolsita (…) me pidieron los datos hace como tres meses y nada. No tengo mucha esperanza", dice Gisela Palacios, de 39 años, habitante de la zona de Petare, el barrio más grande de Caracas.

Para mitigar la escasez y los estragos de la inflación, el gobierno del presidente Nicolás Maduro creó un mecanismo para mejorar el abastecimiento de alimentos a la población: los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). A través de este sistema distribuyen bolsas de comida en las puertas de las casas con productos a precios regulados como arroz, azúcar, harina de maíz, pasta, aceite, mantequilla y leche en polvo. Esta bolsa solidaria también pueden comprarla en la red de establecimiento estatal Mercal y Pdval los ciudadanos a los que les sea asignado un número.

La dificultad de los entes gubernamentales para distribuir las bolsas de comida y la poca cantidad de alimentos de la que disponen son los principales motivos por los que no llegan a más venezolanos agobiados por la escasez. Pero también, el desvío irregular de la mercancía y la discriminación en la oferta de los productos, al ser vendida solo a partidarios del oficialismo, han generado grandes molestias en la población que sale cada vez más a las calles de Venezuela para protestar por la falta de comida.

"Lo que a mi me dijeron es que aquí en Petare no van a entregar esas bolsas, ni siquiera a los Consejos Comunales que son de ellos (chavistas), porque el Gobierno dijo que no le va a enviar comida a una zona en donde manda (Carlos) Ocariz (alcalde del municipio Sucre por el partido opositor Primero Justicia)", afirmó Gisela, una trabajadora doméstica.

El director de los CLAP, Feddy Bernal, fue enfático al respecto: "Los CLAP son un instrumento político que tiene objetivos definidos, entre estos evitar que nos tumben, en el marco de la guerra económica contra el país".

Estos comités están integrados por cuatro instancias estrechamente vinculadas al oficialismo: La Unión Nacional de Mujeres, la Unidad Batalla Bolívar-Chávez, el Frente Francisco de Miranda y los Consejos Comunales. Cada CLAP debe contar con un certificado otorgado por el Ministerio para las Comunas.

El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) publicó esta semana un informe en el cual asegura que los CLAP promueven la segregación y la violencia, debido al trato discriminatorio en la entrega de las bolsas de alimentos. "La politización en la distribución de alimentos, a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Distribución, agrava la molestia y protesta generalizada de la población y está conduciendo al país a una situación muy peligrosa", advirtió el sociólogo Roberto Briceño-León, director del OVV.

El desvío hacia consejos comunales de una mercancía que debía ser entregada a varios comercios privados desató la ira de los habitantes de la avenida Fuerzas Armadas en Caracas el pasado mayo. Estas personas lograron escenificar, la primera protesta en muchos años, más cercana al Palacio de Miraflores. La Guardia Nacional debió actuar para impedir el avance de los manifestantes que alcanzaron llegar a dos cuadras de la sede de Gobierno.

A partir de ese hecho, las protestas que han derivado en saqueos se han incrementado cada vez más en otras ciudades del país. "Los CLAP son una manera de generar lealtad política mediante la distribución de la comida que deja fuera a los no afectos al Gobierno que hoy son la inmensa mayoría. Son una forma privada de distribución, porque los comités no son parte del Estado, pero sí tienen filiación política. Vamos hacia una protesta y molestia generalizada en el país con saqueos, estallidos y enfrentamientos cada vez mayores, ante los cuales la única alternativa que le queda al Gobierno es la represión", explicó Briceño-León.

Una lotería

No ha habido criterios de reparto claros. En una misma parroquia o en una misma calle a algunos les llega y a otros no. Unas veces les llega completa la bolsa de comida, otras veces no. Estos paquetes no traen carne ni pollo.

"¡Tenemos hambre!", es una frase que no ha dejado de gritarse en las manifestaciones que se realizan a diario en el país sudamericano. Pero ahora va acompañada con una nueva: "¿Por qué nos humillan?”. Muchos venezolanos sienten que el Gobierno pretende comprar conciencias con la venta de la bolsa solidaria.

"Esas bolsas son migajas, yo lo que quiero es ir hacer un mercado y comprar como lo hacía antes. ¿Eso es mucho pedir? A mí no me vengan a vender nada porque no voy a votar más por ellos (oficialismo). Fracasaron con los Bicentenarios, con los Mercal y con los mercados a cielo abierto, ahora inventan esas bolsas. Entiéndanlo: ¡no hay comida!”, afirma Esther Vargas, ama de casa de 62 años.

Para el economista Pedro Palma, los CLAP son entes que están formados por habitantes de pequeñas comunidades, y que se concibieron con la finalidad de solventar el grave problema de escasez, pero que no podrán lograr su objetivo y muy probablemente degenerarán en más corrupción, ineficacia, clientelismo y discriminación, agravando aún más el problema por el que fueron creados.

“En un primer momento la idea puede parecerle buena a muchos, pero a la larga quedará demostrado que la misma no es funcional ni eficiente, y su implementación acabará agravando el problema de escasez y exacerbando la frustración de la gente al no conseguir alimentos, o tener que adquirirlos a precios muy elevados en el mercado informal”, explicó Palma, expresidente de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Mientras el Gobierno ha comenzado a barajar la tesis de que los saqueos y las protestas en el país son infundados por partidos de oposición, específicamente por los integrantes de Voluntad Popular -partido del dirigente Leopoldo López, preso en la actualidad-, los venezolanos salen a la calle a manifestar su descontento.

"Nos quedamos por fuera como la Guayabera, queremos nuestras bolsas, no tenemos dónde comprar comida. Solo se las vendieron a los chavistas", dijo un señor que prefirió no ser identificado durante una protesta que se realizó este martes en Guarenas, estado Miranda, aledaña a la capital de Venezuela.

El Gobierno exigió que el 70% de la producción nacional se oriente a los centros de acopio de los CLAP y así abastecer las bolsas solidarias. Si esto fracasa, los venezolanos no podrán abastecerse en los comercios privados que ahora deben conformarse y vender el 30% de los rubros que produzca la agroindustria. La escasez persistirá y la inflación golpeará aún más.

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