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Juicios

Les ofrecieron el 'sueño americano', pero en Tijuana los secuestraron, golpearon y hasta violaron

Una banda criminal secuestró a 17 inmigrantes engañándolos con la falsa promesa de que los cruzarían hacia Estados Unidos. Aunque sus seres queridos pagaron más de 100,000 dólares para que los liberaran, los delincuentes los atacaron físicamente y agredieron sexualmente a dos mujeres. Solo uno de los secuestradores ha enfrentado a la justicia.
1 Mar 2019 – 7:20 AM EST

Una llamada telefónica dejó sin aliento a un migrante en California el 4 de agosto de 2015. Al otro lado de la línea, un hombre con tono agresivo le ordenó que pagara inmediatamente un rescate de 7,000 dólares si valoraba la vida de su novia, a quien tenían secuestrada en Tijuana, México. Para que ella suplicara a gritos que les diera el dinero, los criminales le pusieron el cañón de una pistola en el estómago.

No era una broma, ni una extorsión falsa. Esta mujer identificada como R.C. había sido raptada por la misma banda de traficantes de inmigrantes que le ofreció cruzarla ilegalmente hacia Estados Unidos. La contactaron en esa ciudad fronteriza y ella aceptó. Creía que ese día la transportaban a California y hasta fingieron cruzar un 'retén' de la Patrulla Fronteriza, pero en realidad la llevaron a la guarida de la banda. Ahí pasó un infierno de tres días.

Antes de que el dinero que exigían para liberarla fuese depositado en una cuenta bancaria, Alberto Jiménez Bautista, alias el 'Jefe' y uno de los integrantes de esa organización criminal, llevó su tortura al extremo. "Mientras apuntaba a la cabeza de la víctima R.C. con una pistola, la agredió y violó sexualmente", según una acusación federal.

En total, nueve inmigrantes, hombres y mujeres, cayeron en las garras de estos delincuentes. Los mantuvieron atados de manos mientras llamaban a sus familiares y parejas en EEUU, pidiéndoles entre 5,000 y 16,000 dólares a cambio de no hacerles daño. En algunos casos exigieron sumas elevadas.

Solo por este grupo los secuestradores recibieron 99,000 dólares a través de depósitos bancarios y giros electrónicos, varios de estos realizados desde California, de acuerdo con la Fiscalía.

Las víctimas fueron amenazadas con armas para convencer a sus parientes, aunque a las mujeres les fue peor. Bautista también trató de violar a una mujer identificada como A.H. Por ella y otro familiar que estuvo también secuestrado, su hermano envió 16,000 dólares desde California el 4 de agosto de 2015 y al día siguiente, ante una nueva advertencia de que los matarían, mandó 6,000 dólares más en un giro electrónico.

La pesadilla de estas nueve personas terminó hasta el 6 de agosto de ese año, después de que un integrante de la banda cruzó de Tijuana a San Diego para retirar miles de dólares que habían sido depositados en una cuenta bancaria.

Un convicto y cuatro fugitivos

El encargado de recolectar el dinero de los rescates era Luis Francisco Murillo Morfin, de 33 años y originario de San Diego. Hasta el momento es el único que ha enfrentado a la justicia. El resto de la banda se esconde en algún lugar de México. Además de Bautista, las autoridades buscan a Jesús Antonio Rivera Gaxiola, alias 'The Cook'; Manuel Román Velázquez, apodado 'The Caller' y a Luis Pérez Martínez.

Contra todos ellos pesan 10 cargos federales, incluyendo conspiración para cometer un secuestro, secuestro, comunicación desde el extranjero con intención de extorsionar, conspiración para lavar dinero, instigar y realizar un acto para lograr ese delito y decomiso criminal.

Murillo Morfin fue convicto el pasado 31 de octubre por participar en este esquema de lavado de dinero. Enfrenta una pena máxima de 10 años en una prisión federal. La audiencia condenatoria se ha programado para este lunes 4 de marzo en una corte federal en Los Ángeles.

La evidencia en el juicio mostró que Murillo abrió una cuenta bancaria a su nombre en Wells Fargo el 30 de abril de 2015 y la usó hasta el 4 de agosto de 2015, un día después de que sus cómplices secuestraron a los migrantes. Sus parientes le depositaron 62,000 dólares desde sucursales bancarias en Ontario, Santa María y ciudades en el norte de California, así como los estados de Idaho y Mississippi.

El acusado, un residente permanente, viajó de México a EEUU para retirar esa cantidad en menos de 48 horas y le mintió a un empleado bancario cuando le preguntó sobre el origen de los depósitos. Dos semanas después cerró la cuenta, pero no pudo escapar de la justicia.

Cuando lo interrogó la Policía en este lado de la frontera, Murillo Morfin admitió que tanto dinero había sido obtenido a través de múltiples secuestros.

Solo en agosto de 2015, esta célula criminal mantuvo en cautiverio a 17 inmigrantes en Tijuana en dos grupos separados. Sus seres queridos pagaron unos 105,000 dólares para que los liberaran.

Golpeados en cautiverio

La banda usó el mismo modus operandi para engañar a ocho inmigrantes más y llevarlos a su guarida el 27 de agosto de 2015. También les ofrecieron sus servicios para cruzarlos hacia EEUU, los llevaron en un vehículo haciéndoles creer que pasaron un punto de control fronterizo y los dejaron en su una casa clandestina.

La acusación señala que mientras los tenían atados de manos, los miembros de la banda los golpearon para convencer a sus familiares de que el crimen era real. No está claro si hubo mujeres en este grupo.

Quizás la agresividad de los criminales se debió a que no obtuvieron dinero de siete de ellos. Por una de las víctimas, identificada como M.G., los secuestradores recibieron 6,000 dólares en dos partes. Su novia lo mandó a través de un giro electrónico desde un negocio en la ciudad de Tujunga, California.

En el juicio a Murillo Morfin, una de las migrantes secuestradas testificó que fue violada sexualmente por 'El Jefe' y otra mujer relató ante el jurado que fue agredida sexualmente por el mismo sujeto.

Por su parte, algunos extorsionados declararon en la corte que habían recibido amenazas de que si no pagaban los rescates, sus familiares serían golpeados, asesinados o desmembrados.

No está claro si estas víctimas han recibido algún beneficio migratorio por cooperar en este caso, que fue investigado por el FBI, la unidad de Investigaciones Criminales del Servicio de Recaudación de Impuestos (IRS) y la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP).


En fotos: La vida entre dos muros, la franja que solo habita la Patrulla Fronteriza en California

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