null: nullpx
Tráfico de Personas

Así se vive en la colonia habitada por 'coyotes' que vigila de cerca la Patrulla Fronteriza

La colonia El Nido de las Águilas de Tijuana, que queda justo donde está la valla fronteriza que divide a México con Estados Unidos, es un centro de operaciones de bandas de contrabandistas de personas según las autoridades estadounidenses. Sin embargo, allí sus habitantes viven más preocupados por otra cosa.
4 Jul 2018 – 2:00 PM EDT

OTAY, México.– En la cima de un cerro que está dividido por una barda metálica, marcando el límite de la frontera entre California y México, se escucha uno de los corridos más famosos de Chalino Sánchez: Con puros cuernos de chivo/ comenzaron a tirar/ matando a Rigo al instante/ y a su guardia personal.

Pero esta humilde colonia de Tijuana llamada El Nido de las Águilas no es considerada una guarida de narcos, sino de contrabandistas de personas, 'coyotes' o 'polleros' (como también les dicen aquí).

Al otro lado del muro, la Patrulla Fronteriza observa atenta todo lo que pasa en este barrio repleto de casas humildes y calles de tierra; mientras acá se han acostumbrado al constante cruce de migrantes.

"Todo El Nido está lleno de ‘polleros’", afirma un vecino que se aleja a toda prisa para no dar más detalles.

Varias casas de esta colonia terminan o están cerca de la barda oxidada que la administración Trump quiere sustituir con una pared de concreto o metal y de hasta 30 pies de alto. Los ocho prototipos del muro están muy cerca de esta localidad, pero aquí nadie cree que ese proyecto se materialice.

La preocupación de sus habitantes no es dejar de ver indocumentados pasando por sus patios traseros o el "bello muro" que imagina Trump, sino la pavimentación de sus calles y tener drenaje público, agua potable y electricidad. También piden que la zona sea vigilada por policías honestos.

"Antes había mucho ratero. El gobierno no hace nada, ni los policías. A mi hijo los policías lo levantaban (detenían) a cada rato, hasta perdió su trabajo por eso, tuve que alegar con ellos", cuenta Olivia de Jesús Barragán, quien ha vivido en El Nido de las Águilas desde hace ocho años.

Ella nació en Guerrero hace 53 años. La mayoría de los habitantes de la colonia también son migrantes.

La casa de Olivia está en un terreno que alguien le prestó. No tiene agua potable y un vecino se la regala. Dice que apoyó varias campañas electorales buscando recibir alguna pensión monetaria, pero –según ella– los candidatos no le cumplieron. Por eso ha dejado de creer hasta en los políticos.

"Muchos mexicanos se van a Estados Unidos por la necesidad que hay en este país, por culpa del gobierno", dice esta mujer sobre los migrantes que cruzan por su colonia.

"Aquí nadie se mete con nadie"

Su vecina, Rosa Pérez, es dueña de una de las pocas casas de tabique y de dos niveles que hay en este lugar. Hace 15 años compró un terreno en la parte alta, a unos pasos de la valla fronteriza, por un costo que sorprende: 13,000 dólares, una fortuna para muchos tijuanenses.

"¿Barato? Ahí con sacrificios, como todo mundo. No crea usted que todos los que vivimos aquí tenemos (dinero)", dice Rosa, una viuda que se gana la vida vendiendo tacos y rentando artículos para fiestas.

Para colocar concreto sobre su calle, ella dio varios pagos mensuales de 600 pesos (30 dólares). "Nosotros pagamos toda la pavimentación, porque el gobierno nunca vino a hacer nada", asegura.

Ahora esta mujer construye a paso lento una pared frente a la barda metálica que divide la frontera. Ella dice que su familia se ha cansado de ser testigo del constante tráfico de personas detrás de su hogar.

"La migra pasa a cada rato, los aviones. No dejan pasar a nadie. Hace 15 años mucha gente pasaba por aquí, ahorita ya no", cuenta esta madre de cuatro hijos y abuela de dos.

Cuando se le pregunta si en su colonia viven muchos contrabandistas de personas, ella evita meterse en problemas. "Será mentira, será cierto ¿Quién sabe? Aquí nadie se mete con nadie. Todos nos conocemos. Nadie busca pleito ¿Quién dijo que esta colonia es peligrosa?", expresó con cara de enfado.

Detrás de su casa vive don Pedro Morales, de 67 años. La lámina fronteriza es parte de su patio. Su casa construida con retazos de madera carece de todos los servicios públicos, por eso tiene una letrina, un vecino le vende el agua y se roba la electricidad. A pesar del clima extremo, dice que vive "feliz".

Hace 12 años se mudó a ese terreno sin imaginar que una embolia le impediría seguir horneando y vendiendo pan en un mercado. Ahora sus anécdotas más emocionantes son acerca de los migrantes. "Antes había ‘bajadores’ que le robaban a la gente que se brincaba al otro lado, pero desde hace siete años no hay nada de eso", afirma.

La antesala del infierno

Las autoridades estadounidenses advierten que la colonia El Nido de las Águilas es uno de los sectores más problemáticos en la frontera San Diego-Tijuana. Aunque algunos lugareños aseguran que los 'coyotes' están en vías de extinción, por muertes, arrestos o porque se fueron a otros lugares.

"Es una zona activa porque ahí viven y operan las bandas de traficantes de personas", dijo a Univision Noticias Eduardo Olmos, vocero de la Patrulla Fronteriza.

La agencia también advierte que dicha localidad es la antesala de la ruta más mortal para los inmigrantes que quieren entrar a California. Y es que lleva a la zona montañosa en el este de San Diego, un vasto territorio que está lleno de acantilados, cañones, cimas empinadas y que registra un calor intenso durante el verano y bajas temperaturas en invierno.

El agente Olmos comenta que cruzar por esa región puede tomar de ocho horas a tres días, dependiendo del guía, la condición física de los migrantes y el tamaño del grupo que pasa.

Los coyotes ya han dejado claro que no están dispuestos a esperar a los migrantes más débiles. Hace un año, un joven mexicano fue abandonado por un contrabandista de personas y lo rescataron cuando tenía "dificultades físicas evidentes" debido al calor extremo, reportó la Patrulla Fronteriza.

En invierno, allí la temperatura promedio es de 23 grados Fahrenheit (-5 grados centígrados) y en verano, de 109 grados Fahrenheit (42 grados centígrados). "Es una zona peligrosa porque las temperaturas son extremas", advierte Olmos.

Las consecuencias son fatales cuando a eso se le suma recorrer por días un terreno muy complicado y sin comida ni alimentos. Los más afortunados son rastreados a través de la señal de sus celulares.

"No me da miedo, ya me acostumbré"

El gobierno Trump también quiere edificar un muro por esta razón: 10,727 personas fueron arrestadas tratando de cruzar ilegalmente hacia San Diego del 1 de octubre al 31 de mayo, esto es más del doble que el mismo periodo del año fiscal anterior.

Narely Yocelin ha vivido en El Nido de las Águilas desde que nació hace 16 años. Por esta razón ya no les espantan los constantes patrullajes de los agentes fronterizos, que puede ver desde la ventana de su cuarto. Cuenta que a veces la despiertan las voces de los oficiales que interrogan a los detenidos.

"Como en mi patio trasero está la valla, miro muchas personas que cruzan al otro lado por una mejor vida. Miro que pasan las motos, los migras (agentes fronterizos), los helicópteros", dice esta joven que quiere estudiar criminología.

"No me da miedo, ya me acostumbré, desde que nací he vivido aquí. Para mí es algo normal", agrega.

Esta adolescente habla como si fuera una adulta al referirse al viacrucis que pasan los inmigrantes en su camino hacia EEUU: "Cuando pienso en los que se van me da tristeza porque sé que huyen de la pobreza y llegan a un lugar duro".


Las casas de la frontera: cómo es la vida al costado del muro entre EEUU y México (fotos)

Loading
Cargando galería

Más contenido de tu interés