Tráfico de Personas

Por qué la Patrulla Fronteriza ha tenido que dejar huir a 'coyotes' en el área de San Diego

Las autoridades migratorias aseguran estarse enfrentando ahora a traficantes de personas más agresivos, a los que no les importa intentar escapar a más de 100 millas por hora cuando se ven descubiertos. Desde 2016, al menos siete personas han muerto y decenas han resultado heridas en persecuciones con la Patrulla Fronteriza.
31 Ago 2018 – 6:27 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.– Un letrero de "se vende", la palmera solitaria que está en una curva, el cartel que marca la milla 9.5, la reja de una propiedad, un arbusto y hasta una piedra pintada. Todo a lo largo de la carretera 94, que serpentea a un costado de las montañas de San Diego, sirve a las células de transporte de las organizaciones dedicadas al tráfico de personas como una seña del lugar preciso para recoger indocumentados. En alguno de esos puntos se los entregan los guías que los cruzaron por la frontera.

Se trata de un eslabón importante de la cadena de contrabando: los choferes que se encargan de llevar a los indocumentados a casas clandestinas y finalmente a sus destinos. Estos están bajo el radar de la Patrulla Fronteriza, que los identifica como 'load drivers' (conductores de carga), aunque popularmente les dicen 'raiteros'.

Ellos y los 'coyotes' que cruzan migrantes acuerdan el punto y la hora de encuentro en la carretera 94, que pasa por las localidades de Jamul, Dulzura y Barett Junction, y otras vialidades. Fallar a la cita pone en riesgo sus actividades. No sorprende, por eso, que estos conductores estén en constante comunicación con los guías y los migrantes, aunque estos se encuentren en un lugares remotos en la frontera.

"La organización le puede dar a un migrante un teléfono y decirle: ‘tú estás encargado de hablarle cuando llegues (al lugar)", describe Eduardo Olmos, vocero de la Patrulla Fronteriza en San Diego, en un recorrido con Univision Noticias por la zona de las montañas de Otay por donde más pasan los migrantes.

Como la mayoría de los cruces ocurren en la noche, los 'raiteros' recurren a ciertas tácticas para que los guías los encuentren. "Van pitando, ‘flasheando’ las luces o manejando despacio", explicó Olmos.

Pero descubrirlos en medio de la operación no es el mayor reto de los oficiales fronterizos, sino que los choferes acepten rendirse pacíficamente. Fatales persecuciones y violentas agresiones a los agentes que recientemente han ocurrido en el sector San Diego son ejemplo de que los contrabandistas están dispuestos a todo, incluso a perder la vida, para no terminar tras las rejas.

Siete muertos a causa de los 'raiteros'

Uno de los casos más trágicos se registró en la autopista 15, a la altura de Rancho Bernardo, el 10 de agosto de 2017. Israel Caballero, un ciudadano estadounidense, se rehusó a detenerse cuando lo detuvo un vehículo de la Patrulla Fronteriza y zigzagueó por la carretera a una velocidad de hasta 110 millas por hora. Su imprudencia lo hizo estrellarse contra un muro de contención y terminó en un barranco.

Caballero y una pareja de jóvenes recién casados, Gloria López, de 15 años, y su esposo Raúl Quiroz, de 20, ambos originarios de Oaxaca, fallecieron en el accidente. Un tercer indocumentado, un mexicano de 22 años, resultó gravemente herido. Una investigación policiaca concluyó que el 'coyote' fue el responsable.

Un mes después murieron atropellados dos inmigrantes en la carretera 5, a poca distancia de la garita de San Ysidro. Ellos obedecieron a un traficante, Jorge Luis Martínez Hernández, quien en un intento por escapar de las autoridades les ordenó a los migrantes bajar de su auto y cruzar a pie una de las autopistas más transitadas de California. Una camioneta los arrolló antes de llegar al otro lado.

Martínez Hernández fue sentenciado a ocho años de prisión por esas muertes en julio pasado.

En marzo de 2016 pasó otro incidente lamentable. Una mujer traficante que transportaba a cinco personas sin papeles en una camioneta Dodge Durango trató de huir de las autoridades acelerando en la carretera 8 y huyó con dificultades por algunas veredas hasta impactarse con la parte trasera de un camión. El vehículo terminó volteado y los agentes "encontraron a un hombre colgando boca abajo", según un reporte. En ese accidente fallecieron dos personas.

A la conductora, Lydiana Castro, le dictaron una sentencia de ocho años por este caso.

"No les importan las vidas"

Eduardo Olmos, portavoz de la Patrulla Fronteriza en San Diego, indicó que las células de transporte de indocumentados se han vuelto más agresivas. "Últimamente hemos tenido varios incidentes en los que han atacado a los agentes con sus carros", afirmó el vocero.

"Es parte de su táctica, se quieren escapar. No les importan las vidas de las personas, lo único que quieren es que no los arresten y cobrar", agregó.

Otra de esas persecuciones peligrosas ocurrió hace unos meses a lo largo de varias millas y concluyó en el área de Otay Mesa. El agente migratorio Francisco Hurtado resultó lesionado por una pelea con el chofer traficante Jaime Aburto, quien llevaba a dos indocumentados. Según los fiscales, el 'coyote' trató de huir por las carreteras 11 y 125, alcanzando una velocidad de hasta 100 millas por hora.

La acusación alega que Aburto "realizó una peligrosa vuelta en U la carretera 125, pasó un semáforo en rojo cerca de Otay Mesa Road, giró alrededor del tráfico en movimiento, pasó por el divisor en Siempre Viva Road y cruzó por dos tiendas llenas de clientes y finalmente condujo sobre la acera de la avenida Roll, donde golpeó un poste y se detuvo".

Cuando intentaba escapar a pie lo alcanzó el agente Hurtado y pelearon. Solo hasta que llegaron otros oficiales pudieron arrestarlo. El policía resultó con una lesión grave en la pierna que lo alejó del trabajo varias semanas. Aburto fue sentenciado a tres años y medio de prisión el pasado 17 de agosto.

Una política de la Patrulla Fronteriza deja a discreción de sus elementos dejar de seguir a un sospechoso cuando representa un alto riesgo para estos y el público. Como resultado, algunas veces los oficiales optan por dejar que se vaya el 'coyote'. Sin embargo, no hay una cifra precisa de cuántas veces ha ocurrido eso.

"Si es algo que está poniendo a la comunidad en peligro tenemos que tomar la decisión de terminar la persecución. Si está lloviendo, hay mucho tráfico y el contrabandista está manejando agresivamente no vamos a poner en riesgo a la comunidad por arrestar a esa persona", aclara el oficial Olmos.

El coyote más buscado

En la lista negra de la Patrulla Fronteriza estuvo el 'coyote' Martel Valencia, quien el 15 de noviembre de 2015 fue interceptado dirigiendo un grupo de 15 indocumentados en una montaña cerca de la frontera entre San Diego y Tijuana. Enfadado, Valencia lanzó una piedra del tamaño de una pelota de softball que impactó en el rostro a uno de los uniformados.

Lo roca golpeó tan duro al agente que este pensó que "le había tumbado los dientes o que su quijada se había roto", según la acusación.

El contrabandista, quien había sido deportado dos meses antes del ataque tras un cumplir una condena de 33 meses en prisión por el mismo delito, huyó a México, pero allá lo capturaron luego de que fue colocado en la lista de los traficantes de personas más buscados por el gobierno estadounidense y lo extraditaron en marzo de 2016.

"Era guía y chófer, y era uno de los más agresivos", cuenta el agente Olmos sobre Martel Valencia, quien fue sentenciado a ocho años de prisión federal en agosto de 2017.

Otro oficial fronterizo resultó gravemente herido en noviembre cuando un 'raitero' que llevaba a dos personas sin papeles aceleró para evitar ser detenido en un retén.

Cifras oficiales muestran que 251 oficiales fronterizos han sido atacados en el sector San Diego en los últimos cuatro años y que estas agresiones han ido disminuyendo. Del 1 de octubre de 2017 al pasado 31 de julio, 56 uniformados fueron agredidos, la segunda cifra más baja en los últimos 14 años y lejos del récord de 377 casos que registró esa jurisdicción solo en 2008.

Autos clonados y remolques para caballos

Olmos asegura que los traficantes de personas que cruzan por San Diego cobran unos 7,000 dólares a los mexicanos (casi 600% más de lo que pedían hace una década) y hasta $30,000 a los chinos.

La ambición de las organizaciones criminales continúa poniendo a sus clientes en situaciones riesgosas, incluso fatales, como la ocurrida en Texas, donde fallecieron 10 personas que eran transportadas en el contenedor de un tráiler en julio de 2017. El chofer purga una condena de cadena perpetua.

Por poco ocurre una tragedia en abril, cuando se volcó una camioneta que jalaba un remolque para transportar caballos en una carretera de San Diego. ¿El saldo? 19 indocumentados lesionados.

Por otro lado, las autoridades se enfrentan a la osadía de estas bandas que incluso han clonado camionetas de la Patrulla Fronteriza y vehículos oficiales para engañarlos.

Un total de 77 inmigrantes, incluyendo cinco niños, fueron hallados apretujados en la zona de carga de un camión que estaba pintado como si fuese un vehículo de la empresa de paquetería UPS, a finales de enero. Descubrieron la farsa porque la unidad no tenía etiquetas y manejaba erráticamente en la carretera 80, en la comunidad de Boulevard, una zona donde suelen operar los 'coyotes'.

"Es un negocio multimillonario, entonces buscarán cualquier oportunidad, ya sea clonando vehículos o metiendo a la gente en un remolque para caballos, que es muy peligroso", concluye el agente Olmos.

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