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Violaciones

La primera experiencia sexual de 1 de 16 mujeres en EEUU es una violación, según estudio

La investigación, realizada a más de 13,000 mujeres, reveló que casi el 7% de las encuestadas tuvieron su primera experiencia sexual de manera involuntaria, sucedió a los 15 años en promedio y el hombre era a menudo varios años mayor. El estudio sugiere, además, repercusiones duraderas en la salud de las mujeres.
18 Sep 2019 – 1:58 PM EDT

La primera experiencia sexual para 1 de cada 16 mujeres en Estados Unidos es la penetración forzada o coaccionada en su adolescencia temprana, encuentros que para algunas pueden tener repercusiones duraderas en la salud, sugiere un estudio.

Estas experiencias equivalen a violación, dicen los autores, aunque se basaron en una encuesta nacional que no utilizó la palabra para preguntar a las mujeres sobre el sexo forzado.

Casi el 7% de las mujeres encuestadas dijeron que su primera experiencia sexual fue involuntaria; sucedió a los 15 años en promedio y el hombre era a menudo varios años mayor.


Casi la mitad de las mujeres que dijeron que las relaciones sexuales fueron involuntarias afirmaron que fueron sujetadas a la fuerza y un poco más de la mitad sostuvieron que fueron presionadas verbalmente para tener relaciones sexuales contra su voluntad.

"Cualquier encuentro sexual (con penetración) que ocurra contra la voluntad de alguien es violación. Si alguien es presionado verbalmente para tener relaciones sexuales, es igualmente violación", dijo la autora principal, Laura Hawks, internista e investigadora de la Facultad de Medicina de Harvard.

En los años posteriores al sexo forzado o coaccionado, las mujeres afectadas tuvieron más parejas sexuales, embarazos no deseados y abortos, y más problemas de salud reproductiva, incluyendo dolor pélvico e irregularidades menstruales, que las mujeres cuya primera experiencia sexual no fue forzada.

Casi el 16% dijo que su salud era regular o mala, el doble de la tasa de otras mujeres. El estudio no pudo establecer si el sexo forzado causó o contribuyó a alguno de estos problemas de salud.

"Experimentar una violación como primer encuentro sexual es una pérdida extrema de autonomía sobre la sexualidad de uno mismo", dijo Hawks. Ella dijo que no es sorprendente que pueda conducir a problemas posteriores de salud mental y física, dados otros estudios sobre los efectos duraderos del trauma.

Los resultados fueron publicados el lunes en JAMA Internal Medicine.

Efectos en la salud mental

Otros estudios han encontrado que los efectos a largo plazo de la agresión sexual pueden incluir aislamiento social, sentimientos de impotencia, estigmatización, mala imagen de sí mismo y conducta arriesgada, lo que puede aumentar el riesgo de depresión y otros problemas de salud mental, dijo la revista en una editorial.

La investigación publicada el año pasado también encontró un peor bienestar psicológico y salud física entre las mujeres cuya primera relación sexual fue forzada o coaccionada.

El nuevo estudio es un análisis de las respuestas de 13,310 mujeres adultas que participaron en encuestas de salud del gobierno de EEUU representativas a nivel nacional entre 2011 y 2017, antes de la aparición del movimiento 'Me Too'.

Los investigadores se centraron en una pregunta de la encuesta que preguntó en entrevistas en persona si la primera experiencia de sexo vaginal de una mujer con un hombre "fue voluntaria o no voluntaria, es decir, ¿eligió tener sexo por su propia voluntad o no?"


Los resultados sugieren que para 1 de cada 16 mujeres estadounidenses, o 3 millones de ellas, el primer encuentro sexual no fue voluntario.

Según los Centros Federales para el Control y la Prevención de Enfermedades, casi 1 de cada 5 mujeres ha sido violada en sus vidas. Para casi la mitad de esas mujeres, sucedió cuando eran menores de 18 años.

El estudio, que pidió a las mujeres de entre 18 y 44 años que recordaran su primera experiencia sexual, no tiene información sobre la relación de estas mujeres con los hombres con quienes tuvieron relaciones, que podrían haber sido novios, parientes o extraños. Los hombres no fueron incluidos en el estudio.

¿Cómo prevenir que ocurra esto?

Hawks dijo que los niños varones necesitan que se les enseñen habilidades de comunicación para evitar que tengan relaciones sexuales "con alguien que no es un participante dispuesto". La responsabilidad no debería recaer en las víctimas, dijo.

"El movimiento 'Me Too' es una señal prometedora de que estamos más dispuestos como sociedad" para abordar la violencia sexual, dijo.

La editorial de la revista señala que el estudio carece de información sobre la salud de las mujeres y cualquier abuso antes de su primer encuentro sexual. Tampoco hay datos sobre violencia sexual posterior, lo que podría contribuir a problemas de salud, dijo el editorial.

"Dicha investigación es necesaria para comprender y abordar la gama completa y las consecuencias de estas experiencias", dijo la editorial.

El especialista en educación sexual Dan Rice dijo que la educación sexual inadecuada en las escuelas de EEUU contribuye al problema.

"Nuestra cultura enseña a las personas a no ser violadas en lugar de enseñarles a no violar", dijo.

Solo 24 estados requieren que se enseñe educación sexual en las escuelas públicas y algunos programas se centran solo en la abstinencia. El consentimiento no siempre está en la agenda y a los niños a menudo no se les enseña cómo expresar sus emociones de manera saludable, dijo Rice, director ejecutivo interino de Answer, un grupo de la Universidad de Rutgers que brinda capacitación en educación sexual para maestros y supervisa Sex, Etc., una revista y sitio web de educación sexual dirigida por adolescentes.

Sarah Emily Baum, de 19 años, escritora de Sex, Etc., dijo que los resultados del estudio se siente verdaderos a un nivel personal.

"Casi todas tienen una historia o un encuentro cercano así, o conocen a alguien con una historia o con un encuentro cercano de este tipo", dijo Emily Baum, de 19 años y estudiante de segundo año en la Universidad de Hofstra en Hempstead, Nueva York.

Baum, que también es escritora de Sex, Etc., recuerda que un oficial de policía invitado a hablar sobre el consentimiento sexual y la agresión sexual en su escuela se centró solo en las niñas y les dijo: "Debes asegurarte de decir que no y decirlo lo suficientemente fuerte como para que la gente lo escuche".

Se mencionó poco la responsabilidad de los niños y no se habló de agresiones entre personas del mismo sexo o incluso de las niñas como agresoras, dijo Baum, que es lesbiana.

"Si estoy en una cita con otra chica, también tengo que asegurarme de que haya un claro consentimiento y límites claros", dijo. "Va en ambos sentidos".

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