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Criminalidad y Justicia

El enfermero que mató al menos 85 pacientes "por aburrimiento" es condenado a cadena perpetua

El enfermero alemán Niels Hoegel, de 42 años, admitió que provocaba ataques cardíacos y colapsos circulatorios a sus pacientes con sobredosis de drogas por el placer que le daba revivirlos. La policía sospecha que sus víctimas reales podrían llegar a las 200.
6 Jun 2019 – 9:55 AM EDT

La justicia alemana condenó este jueves a cadena perpetua a un enfermero de 42 años por el asesinato de 85 pacientes en dos hospitales. Con estos cargos, se cree que Hoegel podría ser el mayor asesino en serie de la historia reciente de ese país, según señalan varios medios.

El enfermero Niels Hoegel confesó culpabilidad y reconoció 43 de las muertes que se le imputaban en el proceso judicial iniciado el pasado mes de octubre en Oldenburg, una ciudad del centro de Alemania.

Según confesó el propio asesino, su 'método' consistía en provocar crisis cardíacas o colapsos circulatorios a sus pacientes solo por el placer que le provocaba reanimarlos.

Para ello, Hoegel usaba drogas como Ajmalin, Sotalol y Lidocain. Se han buscado restos de esas medicinas en los cadáveres para usarlas como pruebas, pero el hecho de que muchos cuerpos han sido cremados impide saber el verdadero número de víctimas del enfermero, que la policía actualmente sospecha que podría llegar a 200.

Los fiscales ya habían señalado a la justicia en 2018 que Hoegel lo hacía "aburrimiento".

La defensa planteaba reconocer 55 casos de asesinato, 14 de intento de asesinato y la solicitar absolución ante otros 31. La fiscalía por su parte imputaba 97 muertes y en otras tres reconocía que no había pruebas suficientes para inculparlo.

Además de la cadena perpetua por 85 asesinatos, la justicia le ha prohibido ejercer su profesión para siempre, además de resaltar la gravedad de los hechos, lo cual dificulta que pueda salir por buen comportamiento después de 15 años.

Hoegel ya se encuentra cumpliendo su otra sentencia a cadena perpetua, impuesta en 2015, por ser responsable de la muerte provocada de seis pacientes, pero la fiscalía sospechaba que en realidad se trataba de un letal asesino en serie y sus crímenes podían llegar a un centenar, con lo cual se abrió otro caso contra él.


Para la investigación se revisaron cientos de historiales médicos y se exhumaron más de 100 cadáveres de 67 cementerios diferentes, uno de ellos incluso en Turquía, y las pruebas obtenidas sustentaron la condena de este jueves.

Ante los familiares de las víctimas que participaron en el juicio, Hoegel dijo estar arrepentido y avergonzado y que durante el proceso fue consciente del dolor que ha ocasionado al jugar así con la vida de decenas de personas, que tenían entre 34 y 96 años de edad.

En el primer juicio, el confeso asesino en serie contó la tensión que experimentaba al inyectar la sobredosis de droga a los pacientes, en espera de poder reanimarlos, lo que le proporcionaba euforia. En cambio, si morían, se quedaba deprimido y se prometía a sí mismo no provocar más muertes, hasta que esa sensación “se desvanecía con el tiempo”, explicó.


El asesino trabajó en los hospitales alemanes de Oldenburg, entre 1999 y 2002, y Delmenhorst, entre el 2003 y el 2005, cuando fue descubierto por una colega mientras aplicaba una de estas dosis potencialmente mortales a un paciente. A partir de entonces se abrieron las investigaciones.


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