Criminalidad y Justicia

"Quiero defender a los hispanos presos en todo el país": Cristina Bordé, la abogada que saca de la cárcel a latinos inocentes

Hija de colombianos, estudió leyes en Harvard y dirige el 'Programa de Inocencia para Exonerados Latinos' en Wisconsin. Explica cómo el no hablar bien inglés y hasta temores por el estatus migratorio llevan a algunos a pagar condenas injustas y largas.
7 Oct 2018 – 8:58 AM EDT

En fotos: ella es la abogada latina que defiende a los hispanos inocentes

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En el corazón de la escuela de derecho de la Universidad de Wisconsin hay alguien hablando español con acento colombiano. Es martes 25 de septiembre a final de la mañana y justamente la abogada Cristina Bordé explica en una entrevista cómo ese detalle puede significar tanto a la hora de demostrar la inocencia de un hispano condenado y encarcelado en Estados Unidos por un delito que no cometió.

El mexicano Vicente Benavides, por ejemplo, pasó 25 años en el corredor de la muerte en una cárcel de California, condenado por la violación y homicidio de una niña. Los abogados de la agencia estatal Recursos de Habeas Corpus, para quien trabajaba Bordé, tardaron 19 años para demostrar que Benavides era inocente. Desde que salió libre, en abril de 2018, ella es su vocera y protectora de su intimidad. Se sabe que él volvió a México con su familia y amigos y que en el pueblo lo recibieron con fiesta.

Para Bordé, el de Benavides no es un caso aislado. "He estado entrenando a abogados y estudiantes para revisar casos y vemos cómo la interpretación del idioma puede influenciar mucho al jurado y al juez, que tiene enfrente a un sospechoso de origen latino", explica en su oficina, donde tendrá en la tarde una cita con alumnos que acuden a su clínica de derecho para aprender en la práctica cómo defender a inocentes que pagan penas muy largas.

En su experiencia como abogada encontró que no manejar bien el inglés y otras barreras culturales pueden no solo llevar a la cárcel a un hispano, sino que les resulta más cuesta arriba probar la inocencia en un juicio.

Bordé –quien nació en Nueva York, pero vivió en la Colombia de sus padres entre los 5 y 18 años de edad– comprende lo que ocurre en el proceso judicial contra un latino que no habla perfectamente inglés. "Llega la policía y entrevista al testigo y al acusado (de un crimen) en inglés, pero las policías no tienen a alguien en su equipo que hable español bien, entonces ocurre que el acusado es hispano y entiende solo un poco inglés, lo maneja con pocas palabras, y al tratar de defenderse, explicar un hecho o simplemente colaborar con una información, se mete en problemas", relata Bordé.

"Luego son llevados a juicio y cuando intentan explicar mejor o recurren a intérpretes –que no siempre traducen palabra por palabra– resultan que están muy presionados, asustados y dan la impresión de que están cambiando la versión de la historia y por eso resultan no creíbles (...) imagínense cómo va a un juicio una persona que está pasando por una tragedia espantosa, hasta los que saben inglés perfectamente pueden decir cosas inconsistentes", dice la jurista.

Demostrar inocencia como proyecto


Bordé trabajaba en el 'Proyecto Inocencia de Wisconsin' desde 2014 como instructora de alumnos de la escuela de derecho de la Universidad de Wisconsin, en Madison, la capital del estado. Ellos practican resolviendo casos reales bajo su supervisión y la de otros profesores abogados.

Pero en algún momento revisó unas cifras que resultaron clave para tomar la decisión de hacer algo por los presos hispanos e iniciar su propio proyecto. Entonces en 2016 aplicó y recibió un financiamiento del Departamento de Justicia de Estados Unidos para revisar casos y escoger condenados latinos con muy altas probabilidades de demostrar que no son culpables de los cargos de los que se les acusa.

Según datos de prisionpolicy.com, de los 2.3 millones de personas que están encarceladas actualmente en Estados Unidos, la mayoría son blancos: 47.4%. Ese grupo, sin embargo, representa el 62.1% de los habitantes de todo el país. Los negros, en cambio, están sobrerepresentados en las cárceles (35.4%) tomando en cuenta que esta raza es el 13.2% del país. Los hispanos son el 14.9% de todos los presos y el 17.4% de la población estadounidense. El resto pertenece a otras razas.

Aunque la población latina encarcelada es casi proporcional a la de los habitantes hispanos en EEUU, a la abogada Bordé le alarmaron las dificultades que encuentran los hispanos para ser exonerados, especialmente por los problemas relacionados con el idioma. Según ella, de los 2,267 presos exonerados desde 1989 de crímenes que no cometieron, 277 son latinos.

"Me pareció que había que atender a esta población, hacer algo por ellos, y por eso creamos el 'Programa de Exonerados Latinos de Wisconsin' ('Wisconsin Latino Exoneration Program')", que es una parte dentro del 'Programa de Inocencia de Wisconsin' que opera en la escuela de leyes de esa universidad, pero que solo se ocupa de la población hispana.



Migración viene por mi


Al problema con el español se suma el susto que tiene la comunidad hispana que no tiene documentos migratorios en regla. Se intimidan, se esconden, huyen de la policía y asumen actitudes que los pueden convertir en sospechosos durante una investigación, por el temor a ser detenidos y deportados.

Pero Bordé amplía ese panorama. "He visto que a veces las autoridades usan la falta de estatus legal en contra de testigos para amenazarlos: 'lo vamos a deportar si testifica' y cosas así, que afectan el proceso judicial, porque esos testigos hubieran podido ayudar a la persona arrestada explicando dónde estaba o qué estaba haciendo, o de cualquier forma ayudar a alguien a demostrar su inocencia".

La falta de abogados que entiendan en español a estas personas y comprendan la cultura latina y sus códigos de conducta le preocupan a la abogada. Por eso quiere encontrar los recursos para establecer una oficina propia de defensa a hispanos en todo Estados Unidos, de forma gratuita. "Yo quiero defender a todos los hispanos de todos los Estados Unidos, no solo en Wisconsin", precisa.

Cristina Bordé tiene una historia propia de migración qué contar. Sus padres colombianos se la llevaron de Nueva York a su tierra cuando tenía cinco años, pero a finales de los años 80 "las cosas se pusieron muy difíciles en Colombia y decidimos volver a Estados Unidos, entonces ya estaba por comenzar una carrera universitaria". Fue así como entró a la escuela de leyes de Harvard y obtuvo su título en 1995.

Desde entonces ha desarrollado una carrera en proyectos de defensa gratuita a encarcelados en corredores de la muerte, como Recursos de Habeas Corpus en California, donde pasó 14 años asistiendo especialmente a hispanohablantes. "No estoy de acuerdo con la pena de muerte", y argumenta que tiene razones filosóficas, morales y legales para oponerse.

Qué hacen y cómo


'The Innocence Project' (El Proyecto Inocencia) original nació en Nueva York, en 1992. Se mantienen defendiendo y exonerando inocentes, pero trabajan solo con pruebas de ADN. "Hay presos que son inocentes pero no tienen prueba de ADN, por ejemplo. Son acusados de un homicidio, de disparar contra alguien desde un carro, algunos testigos los inculpan, pero no hay manera de que el ADN sirva para probar algo. En esa circunstancia es muy difícil tomar el caso", explica Bordé.

"Trabajamos con personas que dicen que son inocentes. La mayoría son pobres y no tienen cómo pagar abogados. Entonces se les paga el servicio" (...). "Nosotros hemos tomado algunos casos sin ADN y es supremamente díficl de demostrar inocencia, pero en pocas ocasiones lo hemos logrado".

Hay 21 nombres y perfiles, algunos con fotografías de su exoneración de la cárcel, en la lista de logros del 'Proyecto Inocencia de Wisconsin'. Pero en total son más de 30 exonerados en el estado desde que se inició el programa, si se incluyen casos de abogados 'probono' (gratuitos) que han colaborado.

¿Cómo un preso puede acercarse al programa?


Funciona de esta manera: lo primero es dirigirse a la biblioteca de la prisión y conectarse con la página oficial, que está en español e inglés. Allí hay formas de contactarse por teléfono, a través de una planilla de solicitud o la dirección de correo tradicional.

También hay respuestas a las preguntas más frecuentes y las condiciones que aplican para tomar su caso o no. Por ejemplo, es importante que el convicto no esté alegando que cometió el crimen en defensa propia o si "usted fue condenado por asalto sexual por relaciones que usted dice fueron de consentimiento mutuo", según refiere el portal.

"Para ser elegible solo tiene que ser latino. Nuestro personal es bilingüe y le puede atender en inglés o español", especifica.

Al recibir la petición de ayuda, los alumnos y supervisores del proyecto inocencia estudian el caso y pautan una entrevista dentro de la cárcel con el potencial defendido, se hacen preguntas y comienza la investigación, búsqueda de nuevas pruebas que permitan anular el juicio que mantiene la sentencia y probar la inocencia delante de un juez.

"Los casos duran años, es un trabajo largo y duro. En promedio puede tardar 14 años la defensa de un caso", calcula Bordé, quien asegura que por eso en estos dos años que lleva el proyecto de defensa a latinos no han tenido un solo resultado. La lista de espera actualmente puede tardar siete años para comenzar a defender a alguien. "La idea es extender los recursos para poder tener logros y exonerados".

Entre las causas más comunes de condenas equivocadas están: una asistencia ineficaz de consejería legal, error de testigo ocular, confesiones falsas, ciencia forense defectuosa y la conducta errónea de algunos oficiales.

Los casos emblemáticos


Christofer Ochoa pasó 13 años en la cárcel luego de confesar bajo presión un crimen que no cometió. Tenía 22 años en octubre de 1988 cuando fue acusado de violar y asesinar a la joven de 20 años Nancy De Priest, en Texas. Él y su compañero de cuarto fueron sentenciados pero tras realizarse pruebas de ADN y una defensa justa, salió libre en 2002.

Se convirtió entonces en el primer exonerado latino del 'Proyecto Inocencia de Wisconsin'. Y también en una inspiración para el capítulo que se crearía 14 años después específicamente para atender convictos de origen latinoamericano.

Ochoa recibió compensación económica por el estado de Texas y estudió derecho. Luego se incorporó al 'Proyecto Inocencia de Wisconsin' desde que era alumno, para ayudar a resolver casos como el suyo. Perteneció al Consejo Asesor del programa y hace tres años se mudó a Texas.

En diciembre de 2015 Ochoa testificó frente a la Asamblea y el Senado de Wisconsin para apoyar una reforma de la ley que permita una mejor compensación económica, no para él, sino para los exonerados de Wisconsin, el peor estado en materia de resarcimiento económico a las víctimas de condenas equivocadas.

En el caso del también exonerado Vicente Benavides no se contaba con las pruebas de ADN.


"El de Vicente (Benavides) fue el primer caso que me dieron, me dijeron 'usted es hispana y esta persona habla solamente español ¿por qué no trabaja en este caso?" Empecé a hacer la investigación, trabajamos en equipo durante años y años. A él lo arrestaron en 1991, tuvo su juicio en 1993, pasaron siete años para que le asignaran un abogado... y hoy en día eso se demora todavía más en California", se queja Bordé.

"La evidencia que lo exoneró estaba en manos de la corte desde el 2002 y no fue hasta el 2018 cuando Vicente pudo salir en libertad. Es más, dicen que es más común morir de causas naturales cuando uno está condenado a la muerte en California, que morir porque lo ejecutan". La abogada se conmueve cuando habla de cada caso. En las fotos y videos de las exoneraciones siempre está envuelta en abrazos y lágrimas junto a sus defendidos cuando obtienen la libertad.

Ahora Bordé quiere que eso que ocurre a las puertas de una corte o una prisión con los exonerados se multiplique más allá de Wisconsin "y pueda defender a los hispanos inocentes en todo Estados Unidos".

No te pierdas la historia de Mario Victoria Vásquez, quien pagó 16 años y seis meses de prisión por un delito que no cometió. Pronto.

Este trabajo se hizo con la colaboración y producción de Olivia Liendo.


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