Criminalidad y Justicia

Los detalles del asesinato de una joven profesora de dibujo que tiene indignada a España

Con 26 años, Laura Luelmo se había mudado de pueblo por su primer trabajo: sería profesora. Sin embargo, el hombre que vivía en frente de su nueva casa cambió sus planes. Bernando Montoya confesó haber matado a la joven, reportada como desaparecida por las autoridades desde el pasado 12 de diciembre.
19 Dic 2018 – 6:48 PM EST

Laura Luelmo había conseguido por fin un trabajo como profesora de dibujo después de terminar sus cuatro años de maestría en la Universidad de Valencia. A sus 26 años y con ganas de emprender una carrera, la joven se trasladó a El Campillo, un pequeño pueblo de no más de 20,000 habitantes en la provincia de Huelva, para trabajar en un instituto. Pero sus alumnos apenas pudieron conocer a su joven maestra. A los 10 días de haber llegado, desapareció sin dejar rastro.

Desde el pasado miércoles 12 de diciembre, cuando su madre presentó la denuncia formal a la policía, comenzó la búsqueda en la que tenían como única pista que la joven había salido esa tarde con su celular, unas zapatillas deportivas y su monedero después de hablar con su novio, quien fue el último que supo de ella.

Después de varios días y mientras crecía la indignación en el pueblo por la desaparición de la joven profesora, el lunes pasado las autoridades por fin hallaron su cuerpo sin vida a unos cinco kilómetros de su casa.

Aunque el lugar en un principio ya había sido revisado, fue un voluntario que colaboraba con las labores de búsqueda quien vio tirones de ropa desperdigados por un terreno que siguió y que lo llevaron a unos matorrales que ocultaban el cuerpo de la mujer con evidentes rastros de violencia.


Las autoridades habían seguido la pista de la señal de su celular que había emitido por última vez registros el sábado, pero todo apuntaba a que estaba en un acantilado difícil de acceder. El cuerpo de la joven estaba, sin embargo, en una dirección completamente opuesta, lo que les hizo pensar a los investigadores que su celular había sido arrojado para entorpecer las labores de búsqueda.

Los primeros resultados de la autopsia revelaron que la profesora no falleció inmediatamente por un golpe en su cabeza, sino que siguió viva, calculan los médicos forenses, hasta el día 14 o 15 de diciembre. La hipótesis más probable es que permaneció malherida en el lugar donde la abandonó su agresor.

Aunque el hallazgo del cuerpo resultaba fundamental para dar pistas a las autoridades para desentrañar el extraño crimen —inusual en la pacífica población—, no fue ahí donde encontraron su ruta hacia el asesino.

Fueron unos carabineros —que registraban la zona aledaña de la casa de Luelmo— quienes se toparon con un hombre que se bajó de un auto Ford Fiesta negro y en cuanto vio la zona acordonada por las autoridades emprendió la huida. Sin tener ninguna prueba para relacionar al fugitivo con el asesinato de la maestra, más que la cercanía domiciliaria, las autoridades lo detuvieron e interrogaron.

Este miércoles, Bernando Montoya, un hombre de 50 años que se había mudado a El Campillo apenas dos meses atrás y vivía justo en frente de la casa alquilada por Laura Luelmo confesó que mató a la joven y que intentó violarla, "aunque no lo consiguió".

Un amplio historial criminal

La condena de Laura Luelmo fue justamente terminar viviendo al frente de un hombre que, a pesar de que estaba en libertad, tenía un amplio historial criminal. Bernando Montoya había llegado a El Campillo después de pasar más de dos años en la cárcel por robo violento. Pero antes de esa condena, le había precedido una más de 22 años por el asesinato de una mujer. Por ese delito pagó 17 años en prisión.

En las indagaciones que le hizo la policía, el hombre siempre ofreció versiones descabelladas e imposibles de sostener sobre la desaparición de su vecina, lo que les hizo pensar que el detenido podría estar verdaderamente relacionado con el crimen. Finalmente, lograron que Montoya confesara el delito.

"Me preguntó por un supermercado y la mandé a un callejón sin salida. Me monté en el coche y llegué primero al callejón. La agarré y golpeé su cabeza contra el maletero. Le até las manos a la espalda y la envolví en una manta. La desnudé de cintura para abajo y traté de violarla, pero pese a que estaba inconsciente no lo conseguí", dijo el hombre en su confesión, según fuentes citadas por el diario español El País.

La autopsia a la joven reveló que fue agredida sexualmente antes de morir.

Este feminicidio ha levantado un fuerte debate en España no solo de parte de miles de personas que repudian los crímenes contra las mujeres, sino en torno a las razones legales que hicieron que un asesino como Bernando Montoya estuviera libre a pesar de su peligroso historial y su incapacidad de mostrar un cambio en sus patrones de conducta.

El caso movió al gobierno a asegurar que está "pensando y reflexionando" sobre la posibilidad que ofrece el actual artículo 106 del Código Penal para dar más seguridad ante las personas peligrosas después de que hayan cumplido sus penas, reportó El País.

Montoya aún debe ir a juicio por este caso.


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