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Convención Republicana

Cómo una delegada hispana republicana terminó aceptando a Donald Trump en Cleveland

Jessica Fernández, una ferviente partidaria de Marco Rubio, decidió votar por el candidato oficial pese a no estar de acuerdo con la retórica que emplea hacia los miembros de su comunidad.
21 Jul 2016 – 3:13 AM EDT

CLEVELAND, Ohio A sus 31 años, la delegada hispana Jessica Fernández asiste a su primera Convención Republicana con una difícil lección a cuestas: a veces no queda más remedio que ser un buen soldado de partido y apoyar a alguien que vapuleó al candidato que más admiraba, y que sigue vapuleando a su comunidad.

Fernandez depositaba sus esperanzas en el senador por Florida Marco Rubio, a quien veía casi como un “hermano” por ser cubanoestadounidense y joven como ella.

Pero hoy se tiene que conformar con Donald Trump, el insurgente que aplastó a su contrincante en las primarias a golpe de apodos despectivos como “pequeño Marco”, y con ver a su ídolo caído por última vez en estas primarias en las pantallas gigantes del Quicken Loans Arena.

“Fue el resultado de muchas conversaciones con personas del partido, amistades y colegas”. Así resume Fernández la transición que vivió entre ser una “rubista” de alma a decidirse a votar por Trump, nombrado oficialmente como el candidato del partido en Cleveland.

La joven corre de un lado al otro saludando a los delegados que la rodean en los pasillos del estadio de los Cavaliers, donde se celebra la convención entre griteríos. Lleva varios broches de grupos republicanos prendidos a su vestido. Vive estos días con intensidad.

Está convencida ahora de que Trump es también un candidato renovador, y que el empresario multimillonario es necesario para impedir ocho años más de gobierno demócrata, más aún al frente de Hillary Clinton. Pero aún tiene heridas que curar.



Corazón roto

“Mi corazón se rompió cuando Rubio no logró ganar”, dice Fernández. “Quizá el país no estaba listo para él (...) pero creo que en cuatro u ocho años será el nominado”, considera la joven delegada.

Fernández pudo escuchar a Rubio una vez más el miércoles por la noche. El senador no estuvo presente, sino que habló en un video de dos minutos en el que arremetió contra Hillary Clinton y sobre la necesidad del partido de unirse. “Ha terminado el tiempo de pelearnos entre nosotros”, dijo el senador.

“Me pareció un mensaje de esperanza, que mira al futuro”, dice Fernández, a quien no le pareció extraño que Rubio no hiciera un llamada más enfático a la hora de pedir el voto por Trump en las presidenciales de noviembre.

Desacuerdo al 50%

Ahora Fernández y cientos de hispanos conservadores se enfrentan a un dilema que podría considerarse político existencial: apoyar o no apoyar a un candidato que se ha expresado groseramente contra la comunidad hispana, e inmigrante en general.

Siendo mujer hispana, Fernández está en dos demografías con las que el candidato Trump ha demostrado tener problemas para acercarse.

Por ejemplo, la joven apoya una reforma migratoria para los 11 millones de indocumentados en el país, una propuesta que no figura en la plataforma del Partido Republicano ni en la agenda de Trump.

También le gustaría ver al candidato oficial adoptar una retórica menos “agresiva”, especialmente hacia los hispanos.

“Discrepo con él quizás un 50% de las veces en cómo se expresa”, dice Fernández. “Quiero que tenga la oportunidad de unirnos, que me dé un abrazo grande y le dé la bienvenida a las minorías hispanas y afroamericanas”.

Minorías que hoy tienen poca presencia en la Convención Republicana, donde sobran los blancos anglosajones y faltan mujeres jóvenes e hispanas como ella.

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