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¿Qué ciudades de Estados Unidos sufren más durante una recesión?

Un nuevo estudio describió los ciclos económicos de las mayores áreas metropolitanas de EEUU durante tres periodos de declive económico.
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16 Jun 2016 – 10:25 AM EDT

En tiempos de recesión, algunas ciudades sufren más que otras. Un nuevo estudio publicado en la revista académica Journal of Urban Economics analiza detenidamente los efectos desiguales de los últimos ciclos económicos, incluyendo la gran recesión, sobre las ciudades estadounidenses. Para ello, realiza un seguimiento de la actividad económica mensual de las 50 mayores áreas metropolitanas de Estados Unidos en el transcurso de varias recesiones entre 1990 y 2015, trazando sus efectos sobre la producción económica, la productividad, los salarios y el desempleo.

Algunas recesiones son más ligeras que otras, y sus efectos varían según la región. Algo más de la mitad de las grandes áreas metropolitanas (26 de 50) sufrió una recesión durante la recesión nacional a principios de la década de 1990. Las áreas metropolitanas del llamado Cinturón de Óxido (como Detroit y Cleveland, muy afectadas por la desindustrialización y la contracción de la industria manufacturera) enfrentaron recesiones largas y profundas, al igual que las áreas metropolitanas orientadas al turismo y las viviendas como Miami, Tampa y Orlando. Las áreas metropolitanas costeras como Nueva York, Boston, Washington DC, y Los Ángeles, así como Riverside, Providence y Hartford también sufrieron recesiones importantes a principios de la década de 1990. Por el contrario, las áreas metropolitanas occidentales como Seattle, Denver, Portland, San Antonio, Austin y Salt Lake City lograron un crecimiento positivo, quizás debido a que sus precios de vivienda se mantuvieron relativamente bajos y estaban en el proceso de desarrollar economías basadas en la tecnología y el conocimiento.

La recesión de principios de la década de 2000 estuvo en gran medida relacionada con el auge de la tecnología y con la burbuja de las empresas puntocom. Como resultado, afectó mucho a los polos de tecnología avanzada, como San Francisco, Denver, Portland, San José, y Austin. Pero esta recesión también volvió a afectar mucho a las áreas metropolitanas del Cinturón de Óxido que dependen de la manufactura como Detroit y Cleveland y a las áreas metropolitanas del llamado Cinturón de Sol, cuyas economías estaban más expuestas a la crisis en el sector inmobiliario. Mientras tanto, las áreas metropolitanas de Washington DC y Virginia Beach tuvieron crecimiento económico positivo durante este tiempo, quizás estimuladas por el gasto federal.

Todo esto conduce a la “Gran Recesión” de finales de la década de 2000. Esta crisis afectó a la increíble cantidad de 49 de las 50 mayores áreas metropolitanas del país. Solamente Oklahoma City no resultó afectada. Las áreas metropolitanas que más sufrieron por el colapso del mercado inmobiliario fueron una vez más principalmente las del Cinturón de Óxido como Detroit y las áreas metropolitanas de rápido crecimiento del Cinturón de Sol como Miami, Las Vegas, Tampa, Orlando y Jacksonville. Mientras tanto, una combinación de áreas metropolitanas ricas en recursos naturales (como Oklahoma City) y polos de conocimiento como Austin y Denver resultaron menos afectadas por la Gran Recesión.


El gráfico siguiente resume los tres períodos de recesión nacional desde 1990 hasta 2015, cada barra representa la gravedad de estas recesiones para determinada área metropolitana. En general, los ciclos económicos parecen afectar más a las áreas metropolitanas del Cinturón de Óxido orientadas a la manufactura como Detroit y a las áreas metropolitanas del Cinturón Solar como Miami y Las Vegas. Dicho esto, San José también ha sido muy afectada, especialmente por el desplome de los valores relacionados con la tecnología ocurrido en 2001.


La parte más interesante del estudio analiza detenidamente los factores que exponen o protegen las áreas metropolitanas de los efectos de un ciclo económico. Dos cosas parecen ser las más importantes: en primer lugar, el estudio hace eco de un amplio cuerpo de investigación que identifica los efectos del capital humano, el talento, o la mano de obra altamente educada sobre el crecimiento económico y el desarrollo. En cuanto a esto, el estudio revela que las áreas metropolitanas menos educadas sufren recesiones más graves, muy probablemente debido a que sus trabajadores tienen más dificultades para encontrar o mantener sus empleos durante un período de deterioro económico. En segundo lugar, las economías de las áreas metropolitanas que dependen más del mercado inmobiliario (o tienen una menor "elasticidad de precios de vivienda más bajos", en términos económicos) también son más vulnerables a la recesión. Estas áreas metropolitanas también son mucho más vulnerables a las fluctuaciones de los precios de la vivienda.

Además, el estudio revela que las áreas metropolitanas se ven afectadas por lo que les ocurre a las áreas metropolitanas cercanas y adyacentes. De este modo, los efectos de los ciclos económicos tienden a "desbordarse" de un área metropolitana a otra. Por un lado, según revela el estudio, las áreas metropolitanas del noreste y la parte superior del medio oeste, como Nueva York, Chicago, Detroit, Baltimore, Pittsburgh, Columbus, Hartford, y Buffalo se ven agobiadas por sus áreas metropolitanas adyacentes. Por otro lado, lugares como Washington DC, Austin y Providence son lo suficientemente fuertes como para enfrentar una recesión por su cuenta.

En última instancia, el estudio se resume en unas cuantas conclusiones principales. Primero, las economías basadas en el talento y el conocimiento son la mejor defensa contra las recesiones graves, mientras que las áreas metropolitanas del Cinturón del Óxido orientadas a la fabricación y las áreas metropolitanas del Cinturón Solar basadas en el turismo o impulsadas por el mercado inmobiliario están mucho más expuestas a los altibajos del ciclo económico. Aun así, las economías basadas en la tecnología no son inmunes: también éstas pueden resultar afectadas cuando la economía relacionada con la tecnología se sobrecalienta y estallan las burbujas tecnológicas.

Finalmente, el estudio refuerza nuestros conocimientos de la economía estadounidense que ha surgido en los últimos quince años: la brecha entre las economías metropolitanas basadas en el conocimiento y todas las otras se sigue haciendo cada vez más profunda.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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