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La comunidad de Berkeley puede ser clave para resistir a emergencias.

La cercanía de la comunidad como fortaleza frente a los desastres

La cercanía de la comunidad como fortaleza frente a los desastres

Berkeley, en California, intentará estrechar los lazos entre vecinos para prepararse para catástrofes naturales.

La comunidad de Berkeley puede ser clave para resistir a emergencias.
La comunidad de Berkeley puede ser clave para resistir a emergencias.

Berkeley, California es una ciudad pequeña que enfrenta retos de gran envergadura. Primero existen los problemas medioambientales: la falla geológica Hayward pasa directamente por la ciudad, hay una sequía en todo el estado y los efectos inminentes del creciente nivel del mar en la bahía de San Francisco presentan amenazas de fuegos e inundaciones. Después están los retos sociales: a pesar de la historia progresista de la ciudad, las desigualdades socioeconómicas y raciales persisten en Berkeley y sólo han empeorados por el boom tecnológico en la región.

No se trata de retos aislados, dice Timothy Burroughs, el director ejecutivo del programa de resiliencia de Berkeley. Haciendo eco de la tesis de The Disaster Profiteers (Los Especuladores de los Desastres), un libro publicado en 2015 por John C. Mutter, Burroughs dice: “sabemos que la desigualdad social corresponde a una mayor vulnerabilidad a las amenazas estructurales y ambientes. Por tanto, si nuestros retos están interconectados, nuestra solución también debe estar interconectada”.

La ciudad de Berkeley mira hacia la bahía de San Francisco.
La ciudad de Berkeley mira hacia la bahía de San Francisco.

Ahí es donde entra en juego la Estrategia de Resiliencia de Berkeley. La ciudad de la bahía de San Francisco fue entre las primeras seleccionadas para participar en el desafío 100 Resilient Cities (100 Ciudades Resilientes), el cual es organizado por la Fundación Rockefeller. Como parte de su participación en el desafío, Berkeley publicó su Estrategia de Resiliencia a principios de abril: es la primera creada para la región de la bahía y la sexta creada en todo el mundo. Con esta iniciativa, la ciudad esboza un plan para abordar sus múltiples amenazas, pero también da un primer paso poco convencional: fortalecer los lazos entre vecinos.

No sorprende que este enfoque único provenga de Berkeley. Durante muchos años la pequeña ciudad ha sido un sigiloso centro para innovación. Por ejemplo, fue la primera ciudad del país en ofrecer la recogida de materiales para el reciclaje frente a las casas de la gente. También fue la primera ciudad que exigió que se implementaran medidas para ahorrar agua y energía cada vez que se vende o se renueve un edificio comercial. Según explica Burroughs, el Consejo de la Fundación Rockefeller para 100RC “tomó en cuenta nuestro ambicioso plan de acción sobre el clima de 2009 (…) también consideró nuestro plan local para mitigar peligros, el cual se ha convertido en un modelo para otras ciudades. [El Consejo] observó que tenemos estos retos significativos pero que también tenemos la capacidad de abordarlos de manera integrada”.

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Al designar el fomento del espíritu comunitario como el base del proyecto de resiliencia de la ciudad, Berkeley espera invertir la tendencia de los vecindarios y comunidades de unirse en los momentos posteriores a desastres, dice Burroughs. Después de una emergencia, por lo general les va mejor a los vecindarios donde la gente se conoce. La estrategia de resiliencia de Berkeley “esta diseñada para fomentar esos lazos antes del próximo terremoto en lugar de que demasiados de nosotros les demos importancia sólo después de que haya ocurrido”, agrega Burroughs.

El corazón de ese plan es el nuevo programa Community Resilience Center (Centro de Resiliencia Comunitaria), el cual vincula la ciudad con organizaciones preexistentes como La Peña Cultural Center, las cuales ofrecerán capacitación sobre la preparación para lidiar con desastres y proporcionarán suministros gratis en caso de que se presente un evento catastrófico. Si bien Berkeley ya tiene un sistema robusto de programas preparativos previamente establecidos, entre ellos un curso de capacitación del Equipo de Respuesta Comunitaria ante Emergencias, “sólo una pequeña cantidad de personas estaban aprovechando los programas y solían ser los residentes más pudientes de North Berkeley”, dice Burroughs. Estas nuevas alianzas entre la ciudad y estas organizaciones se establecerán principalmente en áreas con personas de bajos ingresos como West y South Berkeley. “Están diseñados específicamente para mejorar el acceso de residentes que en el pasado no han recibido los servicios necesarios”, dice Burroughs.

West y South Berkeley también son las zonas que corren el mayor peligro de sufrir daños estructurales en caso de un desastre. West Berkeley bordea la bahía y, por ende, tiene problemas con inundaciones. Además, según explica Burroughs, por lo general es más probable que los residentes de bajos ingresos vivan en edificios que no han recibido mejorías sísmicas para protegerlos contra terremotos. La estrategia de resiliencia aborda esas disparidades y al mismo tiempo fortalece la ciudad mediante conexiones entre vecindarios que son más abstractas. Por ejemplo, la ciudad designará a intermediarios para la preparación por parte de los vecindarios en caso de desastres; dichos intermediarios comunicarán las necesidades de sus residentes específicos al gobierno local.

Berkeley protest

El concepto de fortalecer estos canales de comunicación se extiende a la región completa de la bahía de San Francisco, dice Burroughs. Junto a Berkeley, tanto San Francisco como Oakland también fueron seleccionados para participar en el Desafío 100 Ciudades Resilientes o 100RC (se hecho, la estrategia de San Francisco al respecto fue publicada en abril y pronto se publicará la de Oakland). Las tres ciudades “constituyen la única agrupación regional seleccionada por 100RC”, señala Burroughs. “Creo que fue una selección bastante acertada”.

Del mismo modo en que la estrategia de resiliencia de Berkeley tiene el propósito de extenderse sobre las divisiones entre vecindarios, las tres ciudades de la región de la bahía han estrenado canales de comunicación para abordar sus preocupaciones comunes. Por ejemplo, Burroughs y los otros directores ejecutivos de programas de resiliencia de San Francisco y Oakland están colaborando en un plan para abordar el uso sostenible del agua ante una situación de sequía que podría convertirse en la “nueva normalidad”, dice. Su propósito es organizar una cumbre regional sobre el tema de resiliencia en el otoño. Los directores ejecutivos de la región de la bahía también han copiado una medida empleada durante la ayuda de damnificados cuando el ciclón Sandy azotó a Nueva York y sus alrededores. Por eso están inaugurando una competencia llamada Resilience By Design (Resiliencia a través de Diseño), la cual fue inspirada por el programa Rebuild by Design (Reconstruir a través de Diseño) implementado por Nueva York y los estados aledaños después del ciclón Sandy en 2012. La competencia reunirá a equipos de diseño de todo el mundo con el fin de abordar las necesidades específicas de la región de la bahía de San Francisco.

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Burroughs dice que hay mucho que otras ciudades pueden derivar de la iniciativa de Berkeley, específicamente su énfasis en desarrollar programas desde el nivel de la comunidad. “Pero nuestra estrategia de resiliencia”, dice, “también es el producto de lecciones de una red completa de innovadores globales”. La competencia 100RC alienta a las ciudades a abordar la resiliencia a nivel local pero esto también subraya que tales preocupaciones se están volviendo cada vez más universal.

Este artículo fue publicado originalmente en CityLab.com.

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