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En South LA, latinos y afroestadounidenses luchan juntos para defenderse de la gentrificación

Para los expertos, lo que sucede en este vecindario podría ser un indicio del futuro de la organización multirracial de Estados Unidos.
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7 Nov 2016 – 9:58 AM EST

South LA, como se le conoce hoy en día, ha sido durante mucho tiempo un vecindario cambiante: la zona, limitada por la Interestatal 10 al norte, el corredor Alameda al este, Baldwin Hills al oeste e Imperial Highway al sur, pasó de ser de mayoría blanca a negra y ahora a latina. Aunque sus residentes de raza negra y latinos actualmente tienen identidades étnicas y raciales independientes, comparten un terreno común, literalmente. Y eso les ha ayudado a crear un frente unido con respecto a problemas como el racismo, la brutalidad policial, la desigualdad económica y, por supuesto, la gentrificación.

Eso es lo que Manuel Pastor, director del Centro para el Estudio de Integración de los Inmigrantes, de la Universidad del Sur de California, y sus colegas descubrieron mientras investigaban para un informe publicado recientemente. "South LA es el futuro de Los Ángeles de muchas maneras diferentes", manifestó Pastor en una convocatoria de prensa el miércoles. "Es realmente el futuro de la organización multirracial en Los Ángeles, en California y en el país".

Este vecindario brinda un modelo para ciudades como Jackson, en Mississippi; Milwaukee, en Wisconsin; y Atlanta, en Georgia, donde la población inmigrante se ha trasladado a vecindarios que históricamente han sido de mayoría negra en las últimas décadas. Debemos aclarar que Pastor y sus colegas no están diciendo que los grupos de raza negra y latinos no han comenzado a forjar alianzas en algunos de estos lugares — ellos sí lo han hecho— simplemente que cultivar una identidad común dependiente del lugar es especialmente importante frente a la gentrificación.

Sedimentación "étnica" contra absorción
En los últimos dos años, investigadores de la USC analizaron datos demográficos y socioeconómicos históricos en este ‘megavecindario’, como lo llaman, para entender cómo ha evolucionado la identidad latina. También realizaron entrevistas a aproximadamente 100 miembros de la comunidad y varios dirigentes y activistas.

A mediados del siglo XX, éste era un suburbio blanco, de clase obrera. Pero en 1965, estallaron disturbios contra la brutalidad policial en la creciente comunidad negra de Watts, lo que ayudó a acelerar la huida de los blancos. Para 1970, la zona ya era de mayoría afroestadounidense en un 80%. En la década siguiente, los empleos comenzaron a desaparecer a causa de la desindustrialización. El desempleo, junto con la alta delincuencia y la excesiva vigilancia policial, desencadenaron un éxodo de familias negras de clase media en la década de 1990. Los latinos, procedentes de otras partes de la ciudad, se trasladaron al vecindario y lo redefinieron. Actualmente, dos tercios de la población de South LA es latina.


El informe profundiza en los matices de cómo ocurrió esa transformación:

“La narrativa típica del cambio del vecindario es que el grupo étnico entrante ‘absorbe’ y en cierta medida borra el pasado. Independientemente de los méritos de este tipo de análisis al describir experiencias previas de inmigrantes, no captura la naturaleza cambiante de South LA. Las experiencias de los latinos en South LA sugieren que basarse en el legado afroestadounidense de la zona—sedimentación étnica— es una posibilidad real, especialmente cuando está ligado a las organizaciones basadas en la comunidad que están innovando en cuanto a la unidad entre las poblaciones de raza negra y latina”.

Por supuesto, hubo tensiones entre ambos grupos al principio. La primera generación de inmigrantes trajo consigo sus prejuicios y los residentes negros ya tenían los suyos. Pero la vida de los latinos de segunda generación está mucho más entrelazada con la de sus vecinos negros. "Usted sabe, crecimos en las casas de nuestros amigos y crecimos juntos", dice en el informe una residente latina del vecindario. "Así que, para nosotros, tenemos mucho en común. Son nuestra gente. Todos enfrentamos dificultades, los consideramos nuestra gente". Estar en la misma situación ha llevado a ambas comunidades a aprender mutuamente y la historia de ambas en la organización de las luchas por los derechos civiles.

Combatiendo juntos la gentrificación

South L.A. se encuentra ahora al borde de otra transformación. Después de décadas de desinversión, los desarrolladores le están prestando atención a la zona. Las líneas Expo y Crenshaw del tren ligero ahora pasan por este vecindario hacia el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (y la investigación ha demostrado que los vecindarios con mayor acceso al transporte en Los Ángeles pueden estar en riesgo de sufrir desplazamientos relacionados con la gentrificación). Ya hay propuestas de construir altos edificios de lujo en las cercanías. Sobra decir que estos acontecimientos han preocupado tanto a los residentes negros como latinos por el futuro de sus hogares. Así lo explica el informe:
“Casi todos los líderes cívicos con los que conversamos —y algunos de los jóvenes latinos— plantearon la importancia de responder a la gentrificación y oponerse al desplazamiento cuando se trata del futuro de South LA. Actuar estratégicamente en cuanto a futuras inversiones económicas brindará una oportunidad para establecer el compromiso entre comunidades, pues las líneas divisorias de la gentrificación podrían nos ser entre afroestadounidenses y latinos, sino entre propietarios que podrían resultar ganadores e inquilinos que podrían resultar perdedores. Pero tanto para gente de raza negra como para latinos, las preocupaciones sobre el desplazamiento no son sólo económicas; les preocupa que las comunidades y vecindarios que han luchado tan duro por construir sean erradicados”.

Las organizaciones comunitarias han comenzado a movilizarse contra estas fuerzas. Han capacitado a los residentes, se han reunido con miembros del consejo, han utilizado los bancos de tierra como instrumentos para preservar las viviendas asequibles y han intentado negociar acuerdos de beneficio para la comunidad, de modo que cualquier nuevo desarrollo genere empleos y beneficios para las comunidades a ambos lados de South LA, según Benjamín Torres, presidente y director ejecutivo del Community Development Technologies Center (CDTech).

"Hemos podido combatir algunos de estos proyectos", dijo Torres en la convocatoria de prensa. "Estamos a favor de la inversión, pero queremos que se haga de una manera responsable, y tratar de encontrar maneras para que los afroestadounidenses regresen a esta parte de Los Ángeles".

Es una ardua batalla, especialmente dado que los residentes latinos, a pesar del considerable tamaño de su población, van a la zaga en cuanto a la representación política en la zona. Pero es una batalla que vale la pena librar juntos.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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