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El mapa que muestra la escasez de viviendas asequibles en Estados Unidos

Un informe de la Coalición Nacional de Viviendas para Personas con Bajos Ingresos (NLIHC, por sus siglas en inglés) calculó el déficit de viviendas en el país. Entre los peores estados, está Nevada; entre los mejores, Alabama.
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7 Mar 2017 – 12:14 PM EST

Si usted vive entre los más de 11 millones de hogares en Estados Unidos cuyos ingresos están clasificados como extremadamente bajos, entonces, con independencia de la zona del país que prefiera, encontrar un lugar para vivir no le va a ser nada fácil. Ningún estado o ciudad importante tiene para ofrecer suficientes unidades de vivienda disponibles. Sin embargo, las probabilidades de dar con una, de un lugar a otro de la nación, varían drásticamente: son mucho mayores en Boston, por ejemplo, que en Las Vegas.

Al menos esto trasciende del nuevo informe de la Coalición Nacional de Viviendas para Personas con Bajos Ingresos (NLIHC, por sus siglas en inglés). En este documento se calculó el déficit de viviendas. Para esto se tomó en cuenta cuántas familias pobres –ya sea quienes vivan debajo del umbral de la pobreza o ganen un 30% del ingreso promedio del área– pueden vivir cómodamente. Esto último se establece cuando un hogar gasta menos de un 30% de su ingreso en renta y servicios.

En cifras globales, 35 unidades asequibles estaban disponibles por cada 100 hogares considerados extremadamente pobres, lo que representa una insuficiencia de 3.9 millones de unidades en todo el país. Ojo: esta cantidad excluye el grupo de alquileres en el presupuesto que son ocupados por hogares de más altos ingresos. De los 7.5 millones de unidades que pueden costearse las familias extremadamente pobres, 3.5 millones son ocupadas por personas con mayores ingresos.

“Los hogares más pobres de nuestra nación enfrentan la más grave escasez en materia de asequibilidad de la vivienda en alquiler, y encaran costos más altos que cualquier otro segmento social”, refirió en un comunicado de prensa Andrew Aurand, vicepresidente de la NLIHC para la investigación y autor principal del informe. “La escasez desaparece para los hogares ubicados más arriba en la escala salarial”.

Cada estado experimenta variaciones en términos de esta carestía de viviendas asequibles, pero a Nevada tocó la peor parte. El estado ha logrado cierto impulso económico durante la recuperación, motivado por Las Vegas y Reno. Pero el mercado inmobiliario no ha dado abasto, debido a que muchas personas se han movido en busca de nuevos empleos. Por cada 100 hogares con ingresos extremadamente bajos, hay disponibles 15 unidades. Por su parte, en Las Vegas, la escasez tiene ribetes más escalofriantes: 12 unidades disponibles por cada 100 hogares de ingresos extremadamente bajos.

En la otra cara de la moneda está Alabama, donde hay 61 hogares asequibles disponibles por cada 100 familias en extrema pobreza.

Y entre las 50 ciudades principales del país, tenemos a Boston, con 46 unidades (lo cual tampoco es suficiente).

Eche un vistazo al mapa a continuación, el cual desglosa estado por estado el déficit al que hemos hecho alusión:

Desde la recesión, la cantidad de arrendatarios ha crecido hasta alcanzar cifras récords y, con ella, los problemas para conseguir una renta. Un estudio reciente, realizado por Gregg Colburn y Ryan Allen, de la Universidad de Minnesota, halló que más de la mitad de los inquilinos en Estados Unidos estaban “agobiados”, económicamente hablando. Esta proporción no incluye solo a los hogares de bajos ingresos, sino, y de un modo creciente, a los de medianos ingresos. El informe de la NLIHC muestra que esta tendencia sigue empeorando. Según este, un 71% de los hogares en extrema pobreza se ve severamente afectado por la renta, es decir, gastan más de la mitad de sus ingresos en renta y servicios.

Pensemos un poco en lo que esto significa. Para una familia que a duras penas percibe 1,700 dólares al mes, pagar 850 dólares en renta deja solo otros 850 dólares para comida, transporte, atención médica y cuidado de los niños. Estamos hablando de un presupuesto imposible sobre el que hacer depender la vida de una familia en la enorme mayoría de los lugares. De acuerdo con una reciente encuesta, uno de cada cinco estadounidenses se ahorra dinero de cosas esenciales, como comida y atención médica, para pagar la renta.

Por otro lado, las políticas de asistencia a la vivienda parecen no muy enteradas de esta realidad. De ahí que la NLIHC recomiende en el informe la reforma del programa de Créditos Tributarios para Vivienda para Personas de Bajos Ingresos , de modo que se actualice mejor a fin de ayudar a construir viviendas asequibles para aquellos que más lo requieran. Algunos defensores sostienen asimismo que el Mortgage Income Tax Deduction (Deducción del Impuesto sobre la Renta Hipotecaria o MITD, por sus siglas en inglés), que estimula la tenencia de casas, es ineficaz.

“¿Y qué es lo que ganamos con esta deducción? No mucho, conforme a la evidencia de las mejores investigaciones disponibles. Su propósito, manifiestamente, es promover la propiedad de las viviendas”, escribió Daniel Hertz, de City Observatory. Sea o no esta una buena idea en sí misma –ha habido sus dudas al respecto–, el hecho es que la deducción de marras no es eficaz siquiera promoviendo la propiedad de las viviendas. ¿Por qué no? Una razón de peso es que la mayoría de sus desembolsos corresponden a hogares con altos ingresos: después de todo, uno solo lo consigue si detalla sus deducciones, y entonces obtienes más dinero por tener una casa más cara. Esto quiere decir que la mayor parte del dinero va hacia las personas con mayores posibilidades económicas de comprar una casa sin deducción. En cambio, la evidencia parece sugerir que uno de los mayores efectos de la deducción es el de estimular a la gente más rica a comprar mayores casas” .

Lo que él y otros expertos de la NLIHC aconsejan es reconfigurar este programa y redireccionar los recursos hacia los arrendatarios más necesitados.

“Reducir el monto de una hipoteca elegible para un beneficio tributario de un millón de dólares a 500,000 dólares, y transformar la deducción en un crédito fiscal se traduciría en un nuevo beneficio tributario para 15 millones de hogares de bajos ingresos que, actualmente, no reciben ninguno, y una rebaja de impuestos para 10 millones más de dueños de viviendas”, escribe Hertz. “Estos cambios generarían 241,000 millones de dólares en nuevos ingresos durante 10 años para reinvertirlos en programas como el Housing Trust Fund (Fondo Fiduciario Nacional para la Vivienda o HTF, por sus siglas en inglés), el Housing Choice Vouchers (Vales de Elección de Viviendas o HCV, por sus siglas en inglés), así como otros programas de asistencia a la renta y la vivienda pública”.

Los republicanos en el Congreso han estado considerando limitar la MITD, pero es improbable que esto fructifique con los votantes dueños de casas. Tampoco quiere decir que estén planeando impulsar alguna ayuda a la renta. Si acaso, las declaraciones de los republicanos y las acciones pasadas insinúan más bien lo contrario. Las reformas tributarias propuestas por ellos ya están generando que los promotores inmobiliarios se replanteen sus inversiones en el programa Créditos Tributarios para Vivienda para Personas de Bajos Ingresos.

De modo que el futuro de la vivienda asequible, a cargo de Ben Carson, recién confirmado secretario del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD, por sus siglas en inglés), es profundamente incierto. Y, para las familias pobres, que siguen tratando de encontrar un lugar barato para vivir, es posible que el mejor escenario sea que las cosas sigan como están hoy.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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