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El hombre que usa Airbnb para ofrecer techo a refugiados

Dice que no lo ve como un riesgo, sino como algo lógico en las actuales circunstancias.
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28 Jun 2016 – 10:39 AM EDT

Amr Arafa era solo un chico de un suburbio de El Cairo cuando salió a la luz La lista de Schindler. Sin embargo, recuerda muy bien el instinto protector que la cinta le despertó. “Deseé haber vivido esa época, para haber ayudado a las personas a esconderse”, sostiene Arafa, de 34 años, sentado, bajo el calor sofocante de junio, en una silla de espaldar alto en su apartamento de Washington DC.

La crisis internacional de los refugiados —particularmente, el video viral de un periodista tropezando con un padre y su hijo huyendo de la policía en la frontera húngara— avivó en Arafa aquellos sentimientos de pequeño. Él, que trabaja como consultor de negocios para la Asociación Federal Nacional Hipotecaria (más conocida como Fannie Mae en inglés), no pudo dedicarse a la caricatura política, como sí lo hace su hermano en Dubai. Tampoco podía donar grandes cantidades de dinero a labores humanitarias. En cambio, sí ha podido crear y desarrollar estrategias para la web.


Fue así como terminó diseñando el sitio EmergencyBNB, bajo el modelo de Airbnb, aunque elaborado para que los refugiados puedan establecer vínculos con las personas con una habitación o apartamento sobrante en los países de acogida, de manera gratis (se trata de una iniciativa similar a un proyecto alemán lanzado en 2015, pero que, según Arafa, es más fácil de usar tanto para anfitriones como para invitados).


El sitio no recibió gran atención, por lo que Arafa hizo de su propio apartamento un hogar de acogida disponible en Airbnb. Cobra diez dólares por noche, que es el mínimo de la página web. El anuncio aclara que su espacio, cubierto de afiches de Manhattan y calcomanías de Banksy, está abierto solo a refugiados (así como a víctimas de la violencia doméstica y, en específico, a Bernie Sanders). Desde el pasado otoño, ha recibido cientos de peticiones, mayormente de estudiantes pobres ya graduados. Airbnb, que declinó hacer comentarios sobre el proyecto de Arafa, al parecer ha desactivado sus anuncios varias veces, ya que Arafa ha rechazado a muchos clientes. Por su parte, Arafa dice que sólo tres han sido "legítimos" solicitantes de refugio: una pareja siria y una mujer de Irán.

Los tres habían viajado a DC para reunirse con sus respectivas embajadas, y ninguno de ellos encarnaba la imagen de la indigencia que los occidentales ven en televisión. Arafa dice que su invitada iraní parecía solvente, trabajando como una operadora de mercado en Manhattan. La pareja siria, aunque casi sin dinero, tenía educación universitaria. Pero no se trata solo de alojamiento gratuito, dice Arafa: "Es el hecho de que es ofrecido por un desconocido a quien le importa su situación". Fue así que, después de verificar los documentos de sus invitados, aprobó su estancia, les reembolsó su pago cuando llegaron, y pasó varias noches en el sofá de un amigo. Arafa dice que hizo lo mismo con una mujer que buscaba escapar de los abusos de su marido.


"Como refugiado que ha recorrido un largo camino, aprecié la oferta de Amr y creo que cualquiera que pueda hacer algo por cualquier refugiado y hacer su vida más fácil, no debe dudar en hacerlo", escribió la mujer iraní, Minoo Mirsaidi.


Después de emigrar hacia Estados Unidos para cursar una maestría en Ciencias de la Computación en 2005, Arafa vivió bajo la permanente regulación de un puñado de rigurosas visas. Una de ellas le impidió volver a su país, ni siquiera tras la muerte de su padre. El estrés de postular nuevamente siempre estuvo al doblar de la esquina. El año pasado, finalmente, Arafa recibió su green card (residencia permanente). EmergencyBNB viene a ser una suerte de pago por adelantado a sus recién conquistadas libertad y estabilidad. Su esperanza es que aquellos norteamericanos con vocación humanitaria que lean su anuncio terminen inspirándose, y cuelguen luego sus espacios en Airbnb, o eventualmente en una versión mejorada y ampliada de EmergencyBNB, si es que puede recabar un mayor interés.

Este puede ser un inmenso “pero”. Estados Unidos aceptó solo 70,000 refugiados en el año fiscal 2015, debido en parte al poco hospitalario pueblo norteamericano. Durante este período de campaña presidencial, el sentimiento antinmigrante y antirefugiado ha sido estridente y cáustico. “Con la cantidad de dinero que Hillary quiere gastar en refugiados, podríamos reconstruir cada ciudad al interior del país”, sostuvo en un discurso Donald Trump, presunto candidato presidencial republicano. Es una declaración vergonzosamente errada, aunque indicativa de cómo, al parecer, algunos norteamericanos se sienten con respecto a este tema. Pareciera improbable, por otro lado, que el sitio de Arafa alcanzara una masa crítica de anfitriones.


En ese sentido, EmergencyBNB resulta tanto una declaración política como una solución en muy pequeña escala a una crisis internacional. Pero Arafa está convencido de que sus esfuerzos son prácticos. “Todo el mundo piensa que abrir mi casa es en extremo riesgoso”, añade. “Incluso los refugiados sirios creyeron que yo estaba loco, diciéndome que Trump esto, que Trump lo otro. Pero yo no lo veo como algo riesgoso. Para mí es lógico y apropiado en las actuales circunstancias”.


Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


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