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El controversial edificio que se proyecta remodelar en un barrio hispano de Chicago

Inicialmente conocido como 'The Gentry' (La Aristocracia), la construcción tiene ansiosos a los residentes del vecindario de Pilsen.
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7 Feb 2017 – 4:53 PM EST

En retrospectiva, quizás el nombre ‘The Gentry Building’ (literalmente, ‘Edificio de la Aristocracia’) no fue la forma con más tacto para renovar la imagen de una vieja fábrica de pintura en el Lower West Side de Chicago.

El edificio —construido de ladrillos rojos y con cinco plantas— se encuentra en Pilsen, un vecindario bajo la presión de la reurbanización, la gentrificación y de la demografía cambiante. Cuando se reveló el nombre del proyecto, tocó una fibra de ansiedad entre los residentes que lo vieron como un apelativo demasiado apropiado por lo que traería al área, aparte de tiendas minoristas a nivel de la calle y cuatro plantas de espacio ‘creativo’ de oficinas. Esos detalles no han cambiando, pero después del tumulto sobre su nombre, ahora tendrá un título despojado de toda connotación: 917 W. 18th Street.

La controversia tiene todo que ver con las fuerzas en juego en Pilsen, el cual se ha convertido en un vecindario en medio de tensiones. Históricamente el barrio ha sido una plataforma para inmigrantes en Chicago, pero recientemente se ha convertido en una cuna para artistas y ahora es sede de restaurantes de lujo, lugares populares entre hípsters, cafeterías confeccionadas a la medida y un proyecto de conversión de un pasillo de tren en un parque.

Aunque originalmente inmigrantes irlandeses y alemanes se establecieron en el barrio, fue la ola de checos que llegaron en los 1870 después del Gran Incendio de Chicago los que le dieron su nombre al vecindario, además de marcar su actual sentido histórico e identidad local mediante la construcción de edificios al estilo bohemio que lo define. Desde la década de los 1950 el vecindario se convirtió en un imán para los inmigrantes mexicanos que llegaban a Chicago y el área ha mantenido una presencia predominantemente mexicana desde finales de los años 60.

Ubicado a sólo tres millas al sudoeste del centro de Chicago y definido durante mucho tiempo por su herencia industrial, el vecindario consistía en casi un 90% de latinos durante el censo de 2000. Un poco más de una década después, ya para 2013 la población hispana del barrio había bajado a un 82%. Mientras tanto, la población blanca no hispana creció de un 8.2% a un 12.4% durante un tiempo en que la población general decreció, según indica un artículo académico por John Betancur, profesor en la Universidad de Chicago, y su estudiante Youngjun Kim.

Fue en este contexto que el edificio The Gentry tocó una fibra sensible en la comunidad. Tanto el promotor inmobiliario del edificio (Villas Capital Partners) como su agencia de correduría (Nelson Hill) han expresado abiertamente su intento de recrear el edificio y al mismo tiempo tener en cuenta su contexto y aprovechar el hecho de que el vecindario se considera “una vibrante y popular área y crisol de nuevos restaurantes, cafés y opciones de vida nocturna que están al lado de restaurantes y negocios al estilo tradicional que han estado allá durante mucho tiempo”, según expresan sus materiales de mercadeo.

El promotor ha “ido más allá de lo máximo para asegurar que el ‘nuevo’ edificio se vea y se sienta como el edificio del pasado”, dice Zach Pruitt, agente de arrendamiento y vicepresidente senior con Nelson Hill. Según expresa Pruitt, la intención es traer “un ambiente más nuevo, un producto de oficina de alta calidad” a Pilsen.


El edificio que eventualmente será 'The Gentry' o 917 W. 18th Street, como ha sido rebautizado (Google Maps).


Hace mucho tiempo que se ha llevado a cabo la conocida narrativa urbana del ‘redescubrimiento’ en barrios como Brooklyn Heights de Nueva York (desde los años 60) o en Wicker Park de Chicago (desde los años 80), donde una identidad étnica o histórica se empaqueta y se comercializa como una marca de autenticidad que se debe consumir. En Pilsen esto se une a una iniciativa de los que favorecen el desarrollo, entre ellos el ayuntamiento, la oficina del concejal local y la Cámara de Comercio de Chicagoland (la cual promueve a Pilsen como un “verdadero barrio de Chicago”). La oposición consiste en una herencia fuerte de grupos de base en vecindarios que exitosamente han utilizado poder político local para resistir a la reurbanización a gran escala.

Byron Sigcho es el director ejecutivo de Pilsen Alliance (Alianza de Pilsen), un grupo defensor formado en 1998 que sigue con la tradición de activismo a nivel de base en el vecindario, la cual es un linaje que se remonta al trabajo de líderes locales de trabajadores como Rudy Lozano e incluso más atrás. La Pilsen Alliance inicialmente se enteró del proyecto The Gentry a través de un aspirante dueño de restaurantes que revisó el espacio para un local en el primer piso y quedó asombrado por su apelativo y por el precio pedido más alto que había visto en el código postal cercano: era de alrededor de 25 dólares por pie cuadrado por año, según el empresario. Desde que se enteró del proyecto, el grupo de Sigcho ha estado tratando de enfrentarse directamente con el promotor inmobiliario, el agente de arrendamiento y el concejal.

Sigcho descarta al nombre original del proyecto por ser insensible, “una burla y una bofetada metida a los residentes de muchos años, a la historia y [al] clima político actual del barrio Pilsen”, tal como escrito en una carta a Danny Solís, el concejal local. Pruitt fue rápido en reconocer que el nombre original era enajenante. “Dentro de cincos días de haberse impreso el folleto, después de recibir comentarios negativos de un señor que estaba interesado en el espacio comercial [del edificio], se cambió el nombre e inmediatamente se quitó de correos electrónicos, folletos y todos los materiales de mercadeo”, dice Pruitt.

Pero para Sigcho, su grupo y sus partidarios, el error de mercadeo es sólo una parte de la historia. “Los alquileres en Pilsen se están disparando debido a proyectos especulativos como el de ellos”, dice Sigcho. Se proyecta que los alquileres de los pisos de oficinas serán de 18 a 20 dólares por pie cuadrado por año. Pruitt dice que el alquiler del espacio para una tienda o restaurante es negociable.

Sigcho también discrepa con las exenciones tributarias de casi 200,000 dólares que el promotor inmobiliario recibió por la descontaminación ambiental del edificio. Si se usan fondos públicos entonces debe hacer un beneficio publico recibido a cambio, dice. “Nos gustaría establecer un precedente con estos proyectos que también son beneficiosos para la comunidad”, expresa Sigcho. “Un acuerdo sobre beneficios para la comunidad en que podamos discutir y negociar todas estas posibilidades es importante”.

Desde principios de diciembre la Pilsen Alliance ha filmado acciones como entregar cartas a John Pagone —dueño de VCP—, manifestaciones fuera de las oficinas de Nelson Hill y la documentación de una invitación al concejal Danny Solís a asistir una reunión comunitaria que el grupo organizó para hablar del proyecto. Solís se negó a contestar ni a asistir al evento realizado a mediados de enero, en que más de 75 personas se reunieron para expresar su desaprobación del proyecto. El grupo también ha notado que tanto Pagone como varios ejecutivos de Nelson Hill colectivamente ha contribuido casi 8,000 dólares a la campaña del concejal Solís.

Por su parte, el concejal Solís —quien originalmente fue designado concejal por el antiguo alcalde Richard M. Daley en 1996— les ha restado importancia a las acusaciones de que haya “vendido” su distrito en cuanto al proyecto 917 W. 18th St. o cualquier otro. “He tratado de equilibrar la mejoría y la estabilidad del vecindario con la oportunidad de desarrollo”, dice.

Orgullosamente detalla los logros en su distrito a lo largo de los últimos 20 años: la creación de un distrito industrial que ha traído 300 nuevas industrias y 5,000 trabajos nuevos; el establecimiento del Pilsen Historic Landmark Residential District (Distrito Residencial de Puntos de Referencia Históricos de Pilsen) para proteger la integridad de las construcciones del barrio (aunque lamenta que la recesión impidió su potencial completo); y su colaboración con lo que él llama “grupos comunitarios legítimos y organizadores que entregan vivienda asequible a estudiantes y a personas de tercera edad y [proveen] servicios”.

“[En cuanto a la Pilsen Alliance,] pienso que están desinformados”, dice. “No están viendo al [desarrollo] de manera objetiva. Ninguna comunidad debe identificarse solamente como una de clase obrera y pobre”. Solís también cree que hay una motivación política detrás de los ataques. En 2015 Solís le ganó a Sigcho en la elección del concejal del distrito N°25.

Mientras tanto, sigue aumentando la presión del desarrollo en Pilsen. A finales de diciembre de 2016, se aprobó la conversión de una antigua fábrica —la cual queda a media milla de 917 W. 18th St.— en 99 unidades residenciales. En el Día de Martín Luther King, la Pilsen Alliance publicó un artículo de opinión en que dijo: “Hace 50 años, Martín Lutero King se mudó a Chicago en busca de vivienda equitativa y respeto para comunidades en que los residentes de clase obrera de Chicago vivían y trabajaban. Hoy día, la gentrificación amenaza esos mismos vecindarios. La manifestación más reciente de esto en Pilsen es ‘The Gentry’”.

La Pilsen Alliance tuvo una reunión de la comunidad el 25 de enero y a esta se invitaron el concejal Solís y representantes de Nelson Hill. Según Sigcho, ninguna de las partes optó por participar. Agrega que más “acciones en oposición al proyecto se están desarrollando”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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