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2014: el año en que cambió la forma de vivir en Estados Unidos

A partir de este año, y por primera vez desde el siglo XIX, más estadounidenses están viviendo con sus padres que con una pareja.
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2 Jun 2016 – 11:59 AM EDT

Desde dormitorios estudiantiles clandestinos a microdepartamentos, los estadounidenses jóvenes están encontrando todo tipo de maneras de vivir por su cuenta pero dentro de sus posibilidades económicas. Pero un porcentaje histórico de personas entre 18 y 34 años de edad están valiéndose de la estrategia de vivienda más asequible de todas: la casa de sus padres.

Un nuevo reporte del Centro Investigativo Pew ha encontrado que por la primera vez desde la década de los ochenta en el siglo XIX, más adultos jóvenes en Estados Unidos están viviendo con sus padres que con parejas en sus propias casas. Este cambio se ha presentado como resultado de alteraciones en normas matrimoniales, realidades económicas crudas y una creciente matrícula universitaria, alternaciones que se dieron antes y después de la Gran Recesión y las recientes mejorías en el mercado laboral.


Durante más de 130 años, la situación domestica más común para los adultos jóvenes era vivir con un cónyuge o pareja. Vivir con la pareja llegó a su nivel máximo en los años sesenta del siglo XX, cuando un 62% de adultos entre 18 y 34 años vivían con sus parejas en sus propias casas y sólo un 20% de ellos vivían con sus padres. Para 2014 un 31.6% de adultos de estas edades vivían con sus parejas frente a un 32.1% que vivían con sus padres. Este es un punto de inflexión en la era moderna (el resto de los jóvenes de este grupo etario estaban solos en sus propias casas o viviendo en las casas de otro familiar, de otro amigo o bien en dormitorios universitarios).

Estas tendencias ocurren de manera diferente con diferentes géneros. Desde 2009 un porcentaje más alto de hombres entre 18 y 34 años de edad han estado viviendo con sus padres en vez de con una pareja en su propia casa. En 2014 un 28% de los hombres vivían con sus parejas frente a un 35% que vivían con sus padres. Mientras tanto, las mujeres jóvenes tienen una mayor probabilidad de vivir con una pareja o cónyuge (35%) que vivir con sus padres (29%). Pero ellas también están llegando al punto en que más vivirán con sus padres que con parejas.


Los niveles de preparación académica han desempeñado un papel significativo en determinar quien vive con sus padres y quien vive solo. Tal como muestra la tabla a la izquierda, los jóvenes sin licenciaturas universitarias tienen cada vez mayores probabilidades de vivir bajo el techo de sus padres que sus homólogos con mayor preparación académica.

¿Qué está impulsando estas cambiantes dinámicas de vivienda para los jóvenes estadounidenses? Sin duda la economía débil es un factor. A medida que han bajado tanto el empleo como los sueldos promedio —una tendencia que se ha dado no sólo desde la Gran Recesión sino desde 1970— las probabilidades de que los hombres jóvenes vivan con sus padres han ido aumentado; usan las casas de sus padres como una especie de garantía de seguridad.


Sin embargo, quizás la economía no constituya una explicación satisfactoria a el cambio en tendencia de viviendas entre las mujeres jóvenes, quienes —a diferencia de los hombres— han tenido un creciente éxito en el mercado laboral desde los años sesenta. Ahí es donde quizás intervenga el matrimonio contraído a una mayor edad o tal vez un rechazo creciente de relaciones románticas en general. De nuevo, se trata de tendencias que empezaron mucho antes que la Gran Recesión. “Aunque la cohabitación ha estado aumentado, desde 1990 el porcentaje general de adultos jóvenes que están casados o viviendo con una pareja ha disminuido mucho”, indica el reporte. Un análisis previo de Pew proyectó que hasta un cuarto de los jóvenes adultos de hoy quizás nunca se casen. Aún no está completamente claro lo que significan todas estas dinámicas cambiantes para el futuro de la vivienda, las familias y el trabajo.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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