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Las bases de datos de pandillas a veces pueden estar erróneas, como la de Chicago. En la foto, algunos policías de la ciudad.

El ‘agujero’ en la política de ciudad santuario: los errores en las bases de datos de pandillas

El ‘agujero’ en la política de ciudad santuario: los errores en las bases de datos de pandillas

Chicago admitió un error en el caso de un inmigrante guatemalteco, el que estaba en la lista de pandilleros. Hoy, el hombre podría ser deportado.

Las bases de datos de pandillas a veces pueden estar erróneas, como la d...
Las bases de datos de pandillas a veces pueden estar erróneas, como la de Chicago. En la foto, algunos policías de la ciudad.

Chicago se enorgullece de ser una ciudad acogedora para los inmigrantes indocumentados y ha desafiado los esfuerzos del presidente Donald Trump para retener fondos de las llamadas ciudades santuario. Pero, incluso en Chicago, ese santuario tiene límites importantes.

La ciudad mantiene una polémica base de datos, la que tiene como misión rastrear a quienes pertenecen a pandillas. Sin embargo, la ciudad acaba de admitir que, en al menos un caso, un inmigrante fue identificado erróneamente como miembro de este tipo de agrupación.

La mera inclusión en la lista puede ser motivo para que la policía de Chicago reporte a una persona a los funcionarios federales de inmigración, incluso sin cargos penales o condenas. Wilmer Catalán-Ramírez ahora enfrenta la deportación después de que presuntamente quedó marcado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) según la base de datos.

Wilmer Catalán-Ramírez, fotografiado aquí con su compañera e hijos, enfr...
Wilmer Catalán-Ramírez, fotografiado aquí con su compañera e hijos, enfrenta la deportación después de que la policía de Chicago lo etiquetó como pandillero.


La admisión del error por parte de la policía de Chicago es una importante revelación para los activistas de inmigración, los que durante mucho tiempo han dicho que la base de datos de las pandillas era excesivamente amplia. A su vez, este problema muestra un vacío potencialmente enorme en la política de ciudad santuario de Chicago. A través de este error es posible ver cómo una lista secreta que implica a cientos de miles de residentes en delitos, sin darles la oportunidad de impugnar la decisión. En muchos casos, ni siquiera saben que están en la base de datos.

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"El Departamento de Policía de Chicago (CPD) admitió que cometió un error con Wilmer y sabemos que Wilmer no ha sido el único error. Hay muchos Wilmers por ahí", dijo Vanessa del Valle, abogada del Centro de Justicia MacArthur y una de las abogadas de Catalán Ramírez.

Catalán-Ramírez es un inmigrante guatemalteco de 31 años que ha estado en la cárcel esperando la deportación desde que ocurrió una redada federal en su casa el invierno pasado. En una demanda, Catalán-Ramírez alega que fue blanco de los agentes de ICE debido a su inclusión en la base de datos de pandillas de Chicago. Si bien la ley santuario de Chicago limita la cooperación policial con los agentes de inmigración, sí permite que la policía comparta información sobre inmigrantes quienes se cree que son miembros de pandillas, incluso aunque no hayan sido acusados de ningún delito.

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El problema con la base de datos de pandillas es que es excesivamente general, e incluye desproporcionadamente a latinos y afroestadounidenses. Según los activistas, desde hace mucho incluye a muchas personas de quienes la ciudad no tiene evidencia que sean en realidad miembros de pandillas.

En el caso de Catalán-Ramírez, la ciudad envió una carta en la que admitió que no tenía pruebas de su pertenencia a una pandilla solo después de que la familia de Catalán-Ramírez entabló una demanda en mayo contra la ciudad.

"Si la Ciudad dice ser una ciudad santuario, asegurémonos de que ese argumento realmente signifique algo", dice Xanat Sobrevilla, del grupo de Chicago Comunidades Organizadas Contra las Deportaciones. "Esta no debería permitir que la ciudad sea cómplice en redadas y contribuya a esta máquina de deportación".

Los datos obtenidos a través de una solicitud mediante la Ley de Libertad de Información muestran que la base de datos de pandillas de la ciudad, parte del sistema Citizen and Law Enforcement Analysis and Reporting (CLEAR) del Departamento de Policía, incluye casi 130,000 nombres. De ellos, 90,200 personas son identificadas como de raza negra y casi 32,000 son identificadas como hispanas.

Según los datos del Censo del 2016, eso significa que un 11.4% de toda la población negra de la ciudad está incluida en la base de datos, un 4% de la población hispana y solo un 0.57% de la población blanca.

Un tiroteo y una redada

Poco antes de la redada en la casa de Catalán-Ramírez, él fue víctima de un tiroteo desde un vehículo en marcha que lo dejó parcialmente paralizado. Esto lo hace elegible para una visa especial para permanecer en el país conocida como Visa U.

El 15 de enero, cuando salía de un restaurante, sufrió múltiples heridas de bala, una lesión cerebral traumática y parálisis parcial en el lado izquierdo del cuerpo. No se realizaron arrestos y la investigación aún está en marcha, según sus abogados.

Dos meses después del tiroteo, siete agentes de ICE allanaron la casa de Catalán-Ramírez y lo arrestaron por la fuerza mientras aún se estaba recuperando de sus heridas. "Entraron por la fuerza a mi casa", dice Celene Adame, compañera de Wilmer y madre de sus tres hijos nacidos en Estados Unidos. "Lo lanzaron contra el piso frente a nuestro hijo de tres años".

Desde entonces, Catalán-Ramírez ha permanecido en custodia de ICE. Él alega que no ha recibido atención médica adecuada en la cárcel del condado de McHenry, al norte de Chicago, y ha seguido sufriendo por sus lesiones.

"Estas listas se convierten en una justificación para desplegar más policías para enfocarse en esas mismas poblaciones, y eso influye en la vida de las personas".


Aunque el abogado de Catalán-Ramírez dice que la admisión de la policía fue un avance importante en su caso, aún no se le ha otorgado una visa U y aún puede ser deportado. Su caso también se complica debido a una deportación anterior en 2006.

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Catalán-Ramírez pasó su navidad detenido. La ciudad ha dicho en una carta que no tiene objeción en otorgarle a Catalán-Ramírez una visa U, pero es el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el que debe tomar la decisión.

"Estamos en un tiempo y un clima diferentes y el DHS está tomando una posición realmente agresiva", dijo Claudia Valenzuela, directora del proyecto de detención en el Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes y una de los abogados de inmigración de Catalán-Ramírez. ICE no respondió a una solicitud de comentarios al respecto.

No hay forma de salir de la lista

La base de datos que atrapó a Catalán-Ramírez, conocida como CLEAR, es una de las dos que mantiene la ciudad que rastrean la pertenencia a pandillas. Otra, la Lista de Sujetos Estratégicos (SSL), se utiliza como una herramienta para predecir quién puede ser un perpetrador o una víctima de violencia con armas de fuego.

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Al igual que la base de datos CLEAR, la mayoría de los presuntos miembros de pandillas en el SSL son latinos y de raza negra. Según un análisis de la Universidad de Illinois en Chicago, de los posibles miembros de pandillas que aparecen en la SSL, un 75% son negros y un 21% son latinos.

"Estas listas se convierten en una justificación para desplegar más policías para enfocarse en esas mismas poblaciones, y eso influye en la vida, los derechos y la capacidad de las personas para prosperar en la sociedad", dijo Andy Clarno, profesor asociado de Sociología y Estudios de la Raza Negra de la UIC, quien supervisó la investigación.

Los criterios de los agentes de policía de Chicago para incluir a las personas en la base de datos CLEAR de pandillas incluyen tatuajes, autoadmisión, el que hayan hecho señales con las manos o ser identificado como miembro de una pandilla por un agente.

Catalán-Ramírez no es el único que demanda por su inclusión en la base de datos de pandillas. El inmigrante indocumentado Luis Pedrote-Salinas presentó una demanda en julio contra la Ciudad y el CPD alegando que fue identificado erróneamente como miembro de una pandilla después de que fue arrestado en 2011 por la compra y posesión de licor como menor de edad. Siete meses después del arresto, ICE allanó su casa en el Southwest Side de Chicago y lo llevó a un centro de detención donde pasó seis meses. Su caso contra el CPD y la ciudad todavía está en curso.

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El Departamento de Policía de Chicago no notifica a las personas que agrega a la base de datos. Por lo tanto, las personas ni siquiera tienen motivos para sospechar que han sido agregadas hasta que sufren una consecuencia adversa. Según el grupo de derechos de los inmigrantes Mijente, esas consecuencias pueden incluir la negación de un empleo o licencias profesionales, ser marcado para la deportación o experimentar un trato diferente por parte de la policía.

Para aquellos que sospechan que han sido añadidos a la lista, la única forma de averiguarlo es presentar una solicitud mediante la Ley de Libertad de Información o hacer que un abogado lo haga en su nombre. Pero además de presentar una demanda como Catalán-Ramírez, no hay ningún procedimiento para impugnar la inclusión en la base de datos.

"Sabemos que no solo se equivocaron con Wilmer. Hay muchos Wilmers por ahí".


Todavía hay bases de datos de pandillas en todo el estado en California y Oregon, y también tienen un sesgo racial. Pero, a diferencia de Chicago, las personas pueden impugnar su inclusión en la base de datos CalGang y, potencialmente, pueden ser eliminados de ella.

La Agencia de Policía de Portland suspendió recientemente su base de datos de pandillas después de que los activistas dijeron que se estaba utilizando como una herramienta para la discriminación racial. Una investigación de The Oregonian reveló que un 81% de las personas incluidas en la base de datos eran minorías raciales o étnicas. En octubre, la policía de Portland anunció que debido a que la base de datos de pandillas había dado lugar a "consecuencias involuntarias", detendrían todas las designaciones de pandillas.

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El temor del creciente aumento de la dependencia federal en la recopilación de datos privados y el posible impacto en los inmigrantes está llevando a algunas ciudades a pensar en ampliar su definición de ‘ciudad santuario’ para incluir algunas protecciones digitales, aunque no hay indicios de que Chicago esté considerando semejantes disposiciones.

Organizaciones activistas como Mijente y Black Youth Project 100 han estado abogando por eliminar ambas bases de datos de pandillas y cambiar los recursos de la ciudad a la construcción de la comunidad.

"Instamos al Ayuntamiento y al Alcalde a eliminar esta lista y trabajar en soluciones para nuestras comunidades que inviertan en recursos y soluciones reales para reducir la violencia", dijo Tania Unzueta, directora de políticas de Mijente.

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Cómo la policía decide que estás en una pandilla

Bajo la Ordenanza de Welcoming City de Chicago, firmada por el alcalde Rahm Emanuel en el año 2012, la policía de Chicago no puede compartir información con ICE o entregar a alguien a los agentes de inmigración según su estado migratorio.

Pero hay grandes excepciones. Si alguien tiene una orden penal pendiente, ha sido condenado por un delito grave, tiene un caso de delito abierto o ha sido identificado como un miembro conocido de una pandilla, no se aplica la disposición del santuario, como se detalla en la ordenanza .

Catalán-Ramírez tuvo dos encuentros previos con la policía de Chicago, lo que puede haber llevado a su inclusión en la base de datos de pandillas. Según documentos legales, en 2015 fue detenido por andar con otra persona en un área conocida por actividad de drogas y pandillas de la pandilla Latin Saints.

Y en 2016, la policía lo arrestó por supuestamente no detenerse en una señal de alto. Fue arrestado por la infracción de tránsito y por conducir con una licencia suspendida.

La policía llenó ‘ tarjetas de contacto’ en estas dos instancias, como se revela en documentos obtenidos por Comunidades Organizadas contra las Deportaciones. La policía usa esas tarjetas de contacto para mantener registros de las interacciones con las personas en la calle y, a menudo, indican la sospecha de afiliación a una pandilla. Las tarjetas de contacto identificaron a Catalán-Ramírez como miembro de dos pandillas rivales: Latin Saints y Satan Disciples. Adame dice que Catalán-Ramírez nunca ha estado en una pandilla.

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El 7 de diciembre, la ciudad de Chicago resolvió parcialmente la demanda de Catalán-Ramírez. Según el arreglo, su nombre no se borrará de la base de datos, pero la policía cargará la carta en el sistema "para indicar que los registros anteriores no son precisos", explica del Valle. Catalán-Ramírez sigue alegando un tratamiento médico inadecuado en la cárcel como parte de la demanda federal de derechos civiles, y por ahora, todavía enfrenta la deportación.

"Temo por su vida", dijo Adame sobre su atención médica. "Tengo miedo de que no regrese a casa con sus hijos si se queda encerrado".

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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