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¿Qué lugares tendrán más problemas para ser contados efectivamente en el Censo 2020?

El Partido Republicano parece estar apostando a que el daño de un importante conteo insuficiente se limitará a las ciudades con tendencias demócratas, algo que no es para nada tan claro.
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2 Abr 2018 – 05:35 PM EDT
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Los lugares difíciles de contar en Estados Unidos no se limitan a los estados y ciudades con tendencias izquierdistas. Crédito: CUNY/Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Humanos

Al menos una docena de estados planean demandar a la administración Trump por su decisión de agregar una pregunta sobre ciudadanía al Censo 2020, y los fiscales generales de Nueva York y California —estados muy poblados con grandes poblaciones de inmigrantes— encabezan la carga. Pero el daño de un potencial conteo insuficiente no se limitará a las costas.

Antes de que el secretario de Comercio, Wilbur Ross, anunciara la pregunta sobre la ciudadanía el martes, el copresidente demócrata del Caucus del Censo en la Cámara de Representantes ya había propuesto un proyecto de ley para bloquear esta interferencia en el censo de última hora. Los demócratas en el Senado introdujeron una legislación espejo para garantizar que cualquier cambio en el censo se probara adecuadamente antes de realizar una encuesta. Otro representante neoyorquino demócrata de la Cámara propuso la posibilidad de retener las asignaciones para el censo.

Aunque son los demócratas quienes están manifestando su enojo ahora, al analizar las poblaciones que al censo le son difíciles de alcanzar se revela que el daño de un conteo insuficiente también podría afectar a los estados conservadores. Los condados en Texas y Oklahoma, por ejemplo, contienen algunas de las poblaciones más difíciles de alcanzar en el país, según una herramienta de mapeo desarrollada por el Centro de Investigación Urbana del Graduate Center de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), por sus siglas en inglés) en colaboración con la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Humanos. Un importante conteo censal insuficiente podría poner en peligro los nuevos escaños en el Congreso que se prevén para Texas, Arizona, Carolina del Norte y otros estados que tradicionalmente han tenido tendencias republicanas.

Como herramienta partidista, la pregunta sobre la ciudadanía es un hacha, no un bisturí.


Y aunque los condados con bajas tasas de respuesta en Kentucky y Virginia Occidental no incluyen grandes porcentajes de inmigrantes cuyas preocupaciones sobre el Censo 2020 son anteriores a la pregunta sobre la ciudadanía, cualquier conteo censal insuficiente en esos estados socavaría la investigación de desarrollo empresarial y pondría en peligro miles de millones de dólares en fondos federales en esas comunidades.

La universidad CUNY creó el mapa 'Hard to Count' del Censo 2020, el que muestra las tasas de devolución de correspondencia al Censo 2010 como una medida de las áreas que requirieron acciones de seguimiento de no respuesta durante el último censo. Los datos incluyen medidas por área censal, condado y distrito legislativo. El mapa también monitorea los datos de la proporción de hogares con acceso a Internet, un detalle crucial para el Censo 2020, el que será el primero en utilizar Internet como mecanismo de respuesta principal (Kentucky es uno de esos estados, donde el acceso deficiente a Internet podría requerir costosos esfuerzos posteriores para completar el conteo decenal).

El Instrumento de Cartografía del Área de Alcance de Respuesta de la Oficina del Censo indica las tasas de participación en el censo más bajas en azul oscuro:


El propio Instrumento de Cartografía del Área de Alcance de Respuesta de la Oficina del Censo también indica que es poco probable que el conteo deficiente afecte exclusivamente a los demócratas. Revela poblaciones difíciles de alcanzar en Mississippi, Alabama, Georgia y las Carolinas, además de estados disputados como Colorado, Nuevo México y Florida. Todos ellos podrían perder escaños en el Congreso o fondos federales si sus residentes pierden la confianza en el censo.

En Carolina del Norte, las áreas censales en las áreas metropolitanas con bajas tasas de participación en el censo (que se indican a continuación en azul) suelen ser en gran medida parte pobres y afroestadounidenses. Por ejemplo, la población de un área censal en el condado de Forsyth, en el norte de Winston-Salem, es 84% negra y más de un 60% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Esta área censal tiene un puntaje de respuesta baja —una cifra dispareja calculada por la división de geografía de la oficina— de un 34%.

Una muestra de las tasas de respuesta censal en las áreas de Winston-Salem y Greensboro. Una menor participación se indica en azul oscuro. Carolina del Norte debe obtener un escaño en el Congreso después del Censo 2020.

Pero los suburbios cercanos al sur, que tienen mayores poblaciones bancas y tasas de pobreza mucho más bajas, también sufren de bajas tasas de participación en el censo (alrededor de un 20%). Estas comunidades también sufrirán a causa de un censo con financiación insuficiente, algo obstaculizado por la falta de liderazgo y realizado de forma deficiente por razones totalmente predecibles y prevenibles. Peor aún, los problemas de una falta de un conteo insuficiente se prolongan durante años y se agravan con cada encuesta estadística federal.

Robert Shapiro, presidente de la firma de asesoría económica y de seguridad Sonecon e investigador senior de política de la Facultad de Negocios McDonough de la Universidad de Georgetown, ha detallado un conjunto de preocupaciones de financiación más amplias sobre cómo la intromisión en el censo podría tener un efecto 'boomerang' sobre los estados rojos. En una nueva publicación en el blog FixGov de la Institución Brookings, escribió:

"Mi análisis sugiere que alrededor de 24.3 millones de personas tendrían una buena razón para no participar en el Censo 2020 si creen que sus nombres y direcciones podrían ser compartidos con las fuerzas del orden. Además, como la mayoría de ellos no están concentrados en los grandes estados azules, y la mayoría de los fondos federales vinculados al Censo involucran programas como Medicaid, la Sección 8 de Asistencia de Vivienda y el apoyo para almuerzos escolares, la nueva política de Ross-Sessions podría recortar el financiamiento a los 23 estados principalmente rojos con tasas de pobreza superiores al promedio nacional".


Por su parte, la administración Trump ha presentado la pregunta sobre la ciudadanía como necesaria para proteger la Ley de Derechos Electorales. Sin embargo, los defensores de los derechos civiles desestimaron ese argumento , y algunos sostienen que la administración pretende subrepresentar deliberadamente a las poblaciones latinas y afroestadounidenses, dos de las que al Censo le resulta más difícil alcanzar (estos también son grupos que suelen favorecer a los demócratas).

Esa interpretación con intención siniestra se vio reforzada cuando Steve King, representante republicano de la Cámara de Iowa, retuiteó un desconcertante argumento antebellum, el que decía que los demócratas del sur aumentaron sus números porque querían "contar a los esclavos" y "los demócratas pretenden hacer lo mismo hoy contando a los residentes indocumentados".

Por supuesto, la Decimocuarta Enmienda corrigió el pecado original de la Constitución con respecto a la ciudadanía, al otorgarles plenos derechos a cualquier persona nacida o naturalizada en Estados Unidos, incluyendo a los antiguos esclavos. La Guerra Civil resolvió el problema de cuánto peso se le debería dar a cada persona con fines de representación. Actualmente, e stá establecido que la Constitución exige un censo que cuente a todas las personas, punto final. Ése siempre ha sido el caso, desde una perspectiva originalista.

Pongámoslo de esta forma: es probable que la insistencia de la administración Trump en cuanto a una pregunta sobre ciudadanía reduzca las tasas de respuesta entre las minorías (para una explicación completa de cómo sucedería esto exactamente, recomendamos este reportaje especial en inglés de Ari Berman en Mother Jones). Esos grupos vulnerables incluyen inmigrantes y afroestadounidenses que viven en gran medida en estados azules y, además, en áreas metropolitanas azules dentro de estados rojos.

Pero como herramienta partidista, la pregunta sobre la ciudadanía es un hacha, no un bisturí. El daño de un conteo insuficiente se acumulará en los estados, no solo en las ciudades. No son solo los demócratas los que se oponen: también se oponen las organizaciones de ciencias sociales y la Asociación Estadounidense de Estadística, las cuales se unieron a una docena de grupos diferentes para formar una iniciativa llamada Count on Stats, la cual se opone a la pregunta sobre la ciudadanía. Seis exdirectores de la Oficina del Censo, algunos de los cuales ocuparon el cargo en la década de 1970, también se han unido a las objeciones.

Hasta el momento, las voces republicanas están ausentes de las protestas por el inminente cambio al censo. Jonathan S. Tobin de National Review calcula que los residentes indocumentados nunca llenan el formulario de todas formas, y ratifica la premisa inconstitucional de que el Censo solamente debe contar a los ciudadanos. Los republicanos en el Congreso no hablan mucho sobre el plan de la administración Trump, aunque un conteo insuficiente podría provocar que estados como Florida y Texas pierdan escaños en el Congreso.

El censo ya tiene un propósito: proporcionar un conteo completo de la población, uno contra el cual se miden y ajustan todos los demás conteos federales. Una alteración no probada del censo podría dañar el conteo de nativos americanos, latinos, afroestadounidenses, niños, jóvenes y otros. Las consecuencias las sufrirá todo el país, y en ese ajuste de cuentas, los republicanos no se salvarán.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com

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