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Los científicos están de acuerdo con que el cambio climático es real pero no en cómo derrotarlo

Mientras un famoso estudio dice que el camino es pasar a un 100% a energías renovables lo más rápido posible, para otros el camino más factible es una fórmula energética mixta.
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26 Jun 2017 – 1:43 PM EDT

Desde San Diego, California, hasta San Petersburgo, en Florida, decenas de ciudades estadounidenses están trabajando rápidamente hacia la meta de un 100% de fuentes de energía renovable, apostándole con todo a las instalaciones solares y eólicas, invirtiendo en flotillas de autobuses eléctricos y cambiando las luminarias tradicionales por focos LED.

Pero un nuevo estudio cuestiona las bases científicas de esos compromisos de un '100%' y está desencadenando un acalorado debate. El lunes pasado, la institución Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) publicó una exhaustiva crítica de dos influyentes estudios del año 2015. Esos estudios —escritos por Mark Z. Jacobson, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Stanford— sostenían que un 100% de fuentes de energías renovables es tecnológicamente posible para Estados Unidos y que es más asequible de lo que suena.

Pero, para otros científicos, lo que debería existir es una mezcla de energías que lleven a liberarse del uso del carbón. Esto es lo que dice un nuevo informe, coescrito por Christopher Clack, exinvestigador de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y fundador de la empresa de software de energía Vibrant Clean Energy LLC, además de 21 ingenieros y estudiosos de la política energética. Este documento afirma que el análisis de Jacobson de 2015 contiene " errores, métodos inapropiados y suposiciones inverosímiles". Clack y sus coautores argumentan que, en última instancia, una "cartera más amplia" de recursos energéticos sería una mejor y más barata vía hacia librarse del carbón como fuente de energía.


PNAS también publicó una réplica de Jacobson, quien refuta cada reclamación de Clack y otros. Escribió que el análisis de este último está "plagado de errores y no tiene ningún impacto" en sus conclusiones originales ( una enconada batalla también se libró en Twitter y hasta el actor Mark Ruffalo participó.) Entonces, ¿quién tiene la razón? ¿Y qué mezcla de energías es mejor para el país? Estas no son respuestas sencillas para analizar.

Los informes de Jacobson en 2015 fueron un poco audaces en sus afirmaciones. Trazaron una solución para los problemas de fiabilidad de la energía renovable mediante inversiones en todo el país en centrales hidroeléctricas, sistemas de almacenamiento de energía de bajo costo basados en el agua y programas que incentiven a los clientes de servicios públicos a extender su uso de la energía. Crucialmente, Jacobson demostró que existe la tecnología para que Estados Unidos se aleje completamente de los combustibles fósiles, sin expandir la energía nuclear, los biocombustibles, o la captura y almacenamiento de carbono. Todas estas tecnologías reducen las emisiones de carbono en relación con el carbón y el gas, pero conllevan mayores impactos medioambientales y riesgos que las energías renovables.

En un estudio de seguimiento, trazó 'itinerarios' independientes para llevar a todos los 50 estados hasta el punto en que "cada conductor en Estados Unidos conduzca un coche eléctrico, cada estufa en cada casa y restaurante cocine con electricidad en vez de gas [y] cada avión vuele con hidrógeno criogénico", como mi excolega Julian Spector escribió en 2015. Ese nivel de cambio tecnológico suena increíblemente caro. Pero una vez que se toman en cuenta los miles de millones de dólares ahorrados mediante la reducción de la contaminación del aire, los desastres naturales evitados, y las vidas no perdidas, la investigación de Jacobson afirmó que las energías renovables serían más baratas para la sociedad en su conjunto.

El equipo de Clack discrepa principalmente con las hipótesis subyacentes de Jacobson y dice que un 100% de energías renovables sería mucho más costoso de lo que Jacobson sugiere. Por ejemplo, en el documento se afirma que Jacobson sobrestima el potencial de la producción de energía hidroeléctrica del país; Jacobson replica que su análisis supone la adición de turbinas para aumentar la descarga. Clack afirma que Jacobson se equivoca al asumir que el almacenamiento geotérmico podría afianzarse en Estados Unidos rápidamente y de forma barata; Jacobson dice, mira, Dinamarca lo hizo. Clack dice que no es razonable que Jacobson espere que los consumidores industriales respondan a los incentivos para reducir el pico de demanda energética; Jacobson apunta a estudios que sostienen que los programas de 'respuesta a la demanda' podrían ser lucrativos para ellos.

"Este [primer] estudio no debería ser considerado un modelo", explica Clack por teléfono. "Debemos utilizar todos nuestros recursos para lidiar con este problema". Agrega que, si el costo de la meta de un 100% de energías renovables no es razonable a nivel nacional, no debe tomarse como evangelio para las ciudades, que tienen una menor economía de escala para reducir costos. Su informe señala la energía nuclear, la bioenergía y la captura y almacenamiento de carbono como instrumentos que Estados Unidos debe implementar, además de las energías renovables.

Pero incluso el informe de Clack reconoce que el objetivo de un 100% es técnicamente factible . Con lo que discrepa en última instancia es con la afirmación de Jacobson de que es el mejor enfoque, teniendo en cuenta los costos y ésa es una pregunta que requiere aportes de más allá del dominio de la ciencia. Eticistas y líderes religiosos sopesan estas cuestiones, particularmente en torno a la energía nuclear. 'Nuclear' se ha convertido en una palabra clave que divide a los científicos y a las autoridades que trabajan para determinar el futuro climático de Estados Unidos y con diferentes tipos de intereses.


En el informe de Clack, dos de los 22 coautores dirigen el Instituto de Descarbonización Profunda de la Universidad de California en San Diego, que aboga por la expansión de la energía nuclear. Otros dos autores realizaron labores de consultoría para grandes compañías petroleras o recibieron financiación de ellas. La mayoría de los otros han publicado investigaciones que apoyan una combinación de fuentes de energía que incluye la energía nuclear, la bioenergía y la captura de carbono procedente de la quema de gas natural o carbón. "Estas son tecnologías que excluimos [en el análisis] por una buena razón", escribe Jacobson en un correo electrónico, citando impactos y riesgos ambientales "bien documentados".

¿Quién tiene razón y quién está equivocado? "No hay una verdadera respuesta a la pregunta de si un enfoque determinado va a ser el mejor enfoque", dice Alex Steffen, un reconocido autor de temas sobre el clima, conferencista y futurista. "Cuando hablamos de investigadores que están técnicamente cualificados y están haciendo un buen trabajo, el balance de credibilidad tiene mucho más que ver con el hecho de si usted desea o no creer sus supuestos subyacentes".

Nadie discrepa de que el uso de un 100% de energías renovables sea técnicamente realizable. La voluntad de los dirigentes elegidos y las realidades del mercado, obviamente, no pueden descontarse, pero estas dinámicas están desafiando las expectativas últimamente. Mire e l crecimiento de la capacidad de generación de las energías renovables, que ha superado con creces las previsiones de hace tan solo cinco años. Este debate se presenta conforme el mercado estadounidense de las energías renovables alcanzó un hito histórico: un 10% de la generación eléctrica del país provino de la energía solar y eólica en marzo, un récord.

Además, el cálculo político del progresismo ambiental ha cambiado dramática y rápidamente. Unos 250 alcaldes, incluyendo un buen número de republicanos, se han comprometido a desafiar la retirada del presidente Trump del Acuerdo de París y atenerse a sus compromisos de emisiones de carbono. Más de 30 ciudades se han comprometido a transicionar hacia la energía renovable en cuestión de décadas mediante la campaña Ready for 100 del Sierra Club, y varias ya han demostrado que es posible. La complicada realidad detrás de esta demostración de fuerza es que puede que no exista una sola estrategia 'correcta' para lograr el objetivo común de la descarbonización de las redes de energía. Es una ciencia altamente politizada en Estados Unidos. La energía es un campo cargado. Un escepticismo saludable y un análisis riguroso son cruciales por parte de todas las partes participantes en el debate conforme el país se apresura a tomar medidas para reducir las emisiones—ahora sin el apoyo del gobierno federal.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.


En fotos: Así eran algunas ciudades de EEUU antes de la creación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA)

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