CityLab Transporte

Los vehículos eléctricos cada vez son más limpios

Lo importante que se olvida es el origen de la electricidad que usan, pero esta cada vez es más verde en más regiones de Estados Unidos.
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16 Jun 2017 – 10:07 AM EDT

He aquí un aspecto interesante acerca de los vehículos eléctricos en Estados Unidos al día de hoy: en muchas regiones, mientras más tiempo uno pasa con un auto de este tipo, más limpio se vuelve.

Así lo admitió recientemente Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca (quizás para el descontento de su jefe): la producción de carbón ya no tiene sentido. Las empresas de servicios públicos se basan cada vez más en la energía hidroeléctrica, nuclear, solar y eólica. En las áreas que dependen en gran medida de las centrales de carbón, los autos ‘enchufables’ pueden terminar contaminando más en la chimenea que los de gasolina en sus tubos de escape. Pero, a medida que las redes se tornan más ecológicas, esa realidad comienza a desaparecer a nivel nacional.

Nuevos datos de la Unión de Científicos Preocupados (UCS, por sus siglas en inglés) lo corroboran. Utilizando estadísticas frescas de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), relativas a las emisiones de gases de efecto invernadero de las plantas energéticas hasta el cierre de 2014, David Reichmuth, ingeniero de esta Unión que estudia los vehículos ecológicos, encontró que más de un 70% de los estadounidenses puede decir ahora que conducir un auto eléctrico donde ellos viven produce menos emisiones que incluso un auto súper eficiente cuyo rendimiento sea de 50 millas por galón. En comparación con un análisis previo de las emisiones en 2009, también realizado por la UCS, prácticamente todas las partes del país experimentaron un mejoramiento de los resultados ambientales a partir del uso de los vehículos eléctricos.


El mapa comparativo de arriba (que cuenta con un muy útil dispositivo deslizante) divide Estados Unidos en 26 regiones por redes eléctricas, cada una identificada con un índice promedio de millas por galón (MPG, por sus siglas), que mide el rendimiento por vehículo. ¿Qué quiere decir esto? Por ejemplo, en 2014, la media de vehículos enchufados en Minnesota rindió tanto, en materia de emisiones de gases de efecto invernadero, como un auto de gasolina que hace 54 MPG, cifra superior a las 39 MPG de 2009. En California, los vehículos eléctricos estuvieron en 2014 a la par de los no eléctricos que recorrían 95 MPG, guarismo superior a las 78 MPG de 2009.

La UCS agrupó asimismo estos índices de MPG en categorías codificadas por color. A partir de 2014, 19 de las 26 regiones cayeron en la categoría “ best” (óptima), superando las 51 MPG o más por vehículo, cantidad que se distancia de las apenas 9 MPG en 2009. Hoy día, solo dos regiones –la más que entusiasta por el carbón región de Colorado y las islas del norte de Hawái, dependientes de la gasolina– ven vehículos eléctricos emitiendo cerca de lo que corresponde a autos con rendimiento entre 31 y 40 MPG. Una vez más, esta mejoría general sobrevino gracias a la presencia de redes más ecológicas.

¿Debería cada propietario de auto cambiar de vehículo? No necesariamente. La fabricación del auto eléctrico promedio aún despide más gases de efecto invernadero que sus homólogos de combustible. Este ‘contenido energético’ (o energía incorporada) eventualmente se compensa en la carretera, pero si usted ya conduce un auto de gasolina bastante eficiente, a veces “es mejor que lo conserve”, sostuvo Greta Shum, investigadora de la organización Climate Central que realizara un análisis similar al de Reichmuth.

Por su parte, Stephen Holland, profesor asociado de Economía de la Universidad de North Carolina, quien examina las emisiones asociadas a los vehículos eléctricos, advierte que el análisis de la UCS puede estar simplificando la compleja relación de los autos y las redes energéticas. Agentes contaminantes de las centrales eléctricas como la llamada materia particulada tienen un impacto en la calidad del aire local, pero el estudio de la UCS no los tiene en cuenta. Tampoco muestra cómo las emisiones de estas centrales fluctúan en el curso de un día. En algunas regiones, los choferes que recargan sus viajes en la noche pueden estar empleando un líquido más sucio.

Pero, tal vez aún más importante, “la electricidad fluye a través de la red interconectada, de modo que concentrarse únicamente en cada región puede resultar engañoso”, dijo Holland en un mensaje electrónico. Su investigación se propone explicar la forma en que las emisiones de un vehículo eléctrico son importadas y exportadas a lo largo de todo el país y esos resultados lucen un tanto diferentes.


Pero esta es la esencia: conforme la red se vuelve más limpia, también lo hacen los autos eléctricos. Son más baratos que nunca, con mayor variedad y disponen de más estaciones de carga, las cuales salpican ahora las áreas de los grandes mercados. Las ventas en Estados Unidos están finalmente respondiendo, incluso con los bajos precios de la gasolina.

En marzo, el presidente Trump comenzó el proceso de desmantelamiento de las normas de la administración Obama encaminadas a lograr una alta eficiencia en los combustibles, las cuales empujaban a los fabricantes de autos a proveer mejores vehículos híbridos y eléctricos. El presidente hizo lo mismo con el conocido Clean Power Plan, que ha venido subsidiando inversiones en energía renovable. Pero estados como California, Nueva York, Massachusetts y Nueva Jersey se están resistiendo a partir del ejercicio su propio poder legislativo y cuentan con el apoyo de enormes mercados de autos. Si desconfía, pregunte a cualquier fabricante de autos qué sonido definirá el futuro: no se escuchará el ruido sordo de la combustión interna.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

Los buses del futuro

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