null: nullpx

Paraguay sigue contando los votos de las presidenciales, entre denuncias de fraude

A una semana de los comicios, la oposición sigue sin reconocer la victoria que el conteo preliminar le otorgó a Mario Abdo Benítez 'Marito', del Partido Colorado.
28 Abr 2018 – 10:47 AM EDT
Comparte
Un grupo de manifestantes que denuncian fraude electoral se agolpan frente a la sede del tribunal electoral de Paraguay. Crédito: Norberto Duarte / AFP / Getty Images

ASUNCIÓN, Paraguay.- La Justicia Electoral de Paraguay amaneció bajo fuertes medidas de seguridad días después de que Mario Abdo Benítez, más conocido como “Marito”, de 46 años, se proclamó vencedor de las elecciones presidenciales celebradas el pasado domingo.

Unos 2,000 manifestantes pasaron la tarde y parte de la noche del martes protestando a sus puertas contra un presunto fraude electoral masivo que también denuncia la oposición y que las autoridades niegan.

De acuerdo al conteo preliminar, Benítez, del Partido Colorado, obtuvo la victoria más ajustada de la historia de la democracia paraguaya, con una diferencia de 3,7 % sobre Efraín Alegre, presidente del también conservador Partido Liberal, y líder de la Alianza Ganar.

Alegre no reconoció la derrota debido al ajustado margen, con el 97,67 por ciento de mesas escrutadas, y dijo que tiene "muestras de fraude".


La opositora Alianza Ganar, de centro izquierda, denuncia que miles de votos y de actas fueron cambiados en las mesas de los colegios de Paraguay y que también han sido modificados los resultados que se colocan en el sistema informático de conteo de votos.

El hashtag #FraudeElectoralPy se mueve en Twitter y Facebook con imágenes de votantes paraguayos mostrando presuntas cajas completas de papeletas tiradas a la basura y actas cambiadas deliberadamente.

El senador opositor y expresidente Fernando Lugo, aliado de Alegre, se reunió con el titular del tribunal electoral y solicitó examinar el conteo y que éste se realice con presencia de cámaras de televisión.


Por su parte, el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE), afirmó que no hubo fraude durante las elecciones generales y recalcó que el juzgamiento de las actas seguirá su curso normal. “No existe fraude, es mentira. Si hay irregularidades hay que denunciar a los miembros de mesa que no cumplieron su función", sostuvo Luis Salas, director de Recursos Electorales del TSJE.

Paraguay, la economía más pequeña de América del Sur, dedicada a la exportación de carne y granos, volvió a elegir a la Asociación Nacional Republicana (ANR), más conocida como Partido Colorado, el mismo que gobierna desde hace 70 años de forma casi ininterrumpida, excepto por el período 2008-2013.

“Hay compra de votos, como siempre. Pero lo importante es que cuando no tenés veedor, te roban tus votos. Las denuncias van a ser por cambios de actas porque se compran veedores, no votos, por 100,000 guaraníes (18 dólares)”, explicó a Univisión Noticias la historiadora y escritora paraguaya Milda Rivarola.

Entre canciones típicas paraguayas conocidas como polcas y guaranias, con un enorme arpa sonando de forma frenética y pañuelos, banderas y globos colorados, 'Marito' dijo desde el escenario: “Hemos construido un proyecto que llegó al corazón del pueblo y que busca la unidad del Paraguay”.

El domingo por la mañana, justo después de votar, visitó los restos de su padre, Mario Abdo, uno de los cuatro hombres fuertes durante los 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner. El padre del nuevo presidente paraguayo era hijo del secretario privado del dictador. Lo visitó acompañado de su familia y un séquito de cámaras.



“Él (Marito) no puede ser su padre porque este es otro tiempo. Esta no es la dictadura de Stroessner. Pero él sabe qué hacer para asegurar al conservador electorado de su partido”, dijo Rivarola el día después de las séptimas elecciones de Paraguay desde la caída de la dictadura en 1989.

La historiadora destacó que Marito no solo usa la fortuna heredada de su padre, que falleció en 2013 y cuyo mausoleo está pegado al que iba a ser para el dictador si no hubiera terminado exiliado en Brasilia. También usa el nombre para posicionarse políticamente.

Marito fue senador en esta legislatura y también lideró la oposición interna frente al actual presidente, Horacio Cartes, cuando este intentó promover su reelección presidencial, desatando disturbios que terminaron con la quema del Congreso y un militante del opositor Partido Liberal asesinado por la policía en la sede de la formación política.

Marito prometió en campaña recuperar el servicio militar obligatorio, crear “albergues” para los “hijos de madres solteras” y se mostró contrario a la interrupción del embarazo. Y aunque antes de la campaña solía hacer apología a la dictadura. Dejó de hacerlo durante los últimos meses y tampoco lo hizo en su discurso de victoria.

“Yo que soy un antiestronista y me pica que él esté como presidente, te reconozco que ha construido una credencial democrática. Es muy conciliador y buen negociador. Pero no le pidas que atienda a movimientos feministas ni a cuestiones de género ni de discriminación… en las cuestiones educativas va a ser más problemático”, dijo a Univisión Noticias, el analista político y escritor especializado en la memoria histórica reciente de Paraguay, Alfredo Boccia.

Cerca del 60 % de la población paraguaya ha nacido después de 1989. Y muchos conservan cierto apoyo a los tiempos de la dictadura sin haberla vivido. Durante la celebración en la noche del domingo, frente a la sede del Partido Colorado, un estudiante de medicina de la Universidad Católica, la más cara de Asunción, de 19 años, llamado José Rodríguez agitaba su gran bandera roja.

“No me importa quién fuera el papá de Marito porque yo no viví la dictadura pero sé que se vivía muy bien y pienso que hace falta otra época así porque hay muchos ladrones ahora y asaltos. Antes no, antes se podía salir", resumió.


Cargando Video...
El candidato oficialista Mario Abdo Benítez gana las elecciones y es el nuevo presidente de Paraguay
Comparte
RELACIONADOS:América LatinaParaguayElecciones

Más contenido de tu interés