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Qué dice la gente de Río sobre sus Juegos Olímpicos

La fotógrafa Pilar Olivares muestra las caras de los verdaderos anfitriones de los Juegos Olímpicos, los habitantes de Río. Retratados en su ciudad, cada uno cuenta los beneficios y pérdidas que trae para el ciudadano común este inmenso evento deportivo.
4 Ago 2016 – 10:14 AM EDT


"No puedo pagar entradas para los Juegos Olímpicos porque son demasiado caras", afirma Dennis Claudinho, trabajador de la construcción de 27 años. Sin embargo, es muy optimista con las mejoras en el servicio de transporte que dejarán los Juegos Olímpicos y piensa que los cariocas se beneficiarán.

María Callou, diseñadora de moda de 35 años: "Estoy contenta por los Juegos Olímpicos y creo que los problemas del país, como la corrupción y la violencia, pasan desapercibidos durante el evento. Somos un pueblo hospitalario y sabemos cómo llevar alegría y felicidad a los turistas”.

Abner Lelis, taxista de 54 años: "Estoy contento porque el gobierno ha invertido en la mejora del transporte y la infraestructura. Me paso casi todo el día conduciendo y es evidente que el tráfico ha mejorado. A veces mis colegas, los taxistas, se aprovechan de los turistas haciendo caminos más largos para cargar más en el taxímetro".

Cristiane da Silva, artesana de 33 años: "Creo que es una vergüenza celebrar los Juegos Olímpicos en esta ciudad donde nada se ha hecho para la gente pobre, donde los servicios básicos de salud y educación están en situación precaria ". Para ella, el único beneficio que trajo la organización de los Juegos Olímpicos fue la renovación del puerto.


Wilson Alexandre, artista. No comprará boletos para los Juegos Olímpicos porque "son demasiado caros". Para él los Juegos Olímpicos son una celebración deportiva grande con gente disfrutando del evento en todo el mundo. Al mismo tiempo piensa en el desalojo de la gente de los barrios más pobres, la corrupción y la mala gestión financiera.


Jorge Salomao, poeta de 70 años: "Atravesamos tantos momentos difíciles que los Juegos Olímpicos traerán un momento de alegría y amistad en esta ciudad que es la más bella del mundo ".


Erinaldo Cardoso, artista callejero de 43 años: "Nada va a cambiar después de los Juegos Olímpicos. Los que conocen la realidad de Río de Janeiro saben que no todo es felicidad”. A Erinaldo le preocupa que los empleos que se han generado se perderán después de los juegos.


Gilberto Rabelo, vendedor ambulante de 74 años: "De los Juegos Olímpicos se beneficiarán sólo unas pocas personas", dice en las famosas escaleras de Selarón en el barrio de Santa Tereza. A Rabelo le preocupa que la violencia se intensifique cuando el evento termine porque se reducirá la seguridad y la policía en las calles.


Marcos Da Costa, deportista de 46 años, entrena en la playa Arpoador de Río de Janeiro: "No estoy de acuerdo con los Juegos Olímpicos mientras que la gente en Río sufre la violencia, los malos servicios de salud, la inseguridad y la construcción de obras mal diseñadas como el carril bici”.

Andre Barros, barrendero de 44 años: "No puedo costear las entradas para los Juegos Olímpicos, necesito trabajar. Las personas se beneficiarán de las mejoras del transporte público”.

Aline Santos, estudiante de 23 años: "Para mí los Juegos Olímpicos son sinónimo de arbitrariedad porque muchas personas han sido desalojadas de sus casas para la construcción de los parques Olímpicos. Estoy totalmente en contra de los Juegos”.

Fernando Olivera, relojero de 68 años: "La imagen internacional de Río de Janeiro mejorará con los Juegos Olímpicos, de la misma forma como con la Copa del Mundo, la violencia pasará desapercibida”.

José de Jesús Damaceno, pescador de 75 años: "La ciudad está en crisis y no hay oportunidad para todos. El gobierno debería preocuparse más por la población antes de gastar dinero en un evento como este ".


Guilherme Barbosa, estudiante y acróbata: "Los que pueden alquilar habitaciones en sus casas obtendrán ingresos adicionales, así como los que trabajan en la industria del turismo. Pero la mayoría de las personas están abandonadas, con servicios de salud y educación precarios. Si hubiese existido una votación, habría votado en contra de los Juegos Olímpicos” .

Jeymerson Pereira, carnicero de 25 años: "No necesitamos los Juegos Olímpicos, necesitamos más escuelas y hospitales ". Pereira piensa que no cambiará nada para los pobres en Río de Janeiro. "Habría que cambiar el gobierno y empezar de nuevo”,opina.


Danielle Bhering, enfermera de 32 años: "No estoy satisfecha con los juegos Olímpicos. En un momento en que el país está viviendo con tanta violencia, no quiero salir de casa durante los juegos . Es difícil aceptar este gran evento con nuestra bahía de Guanabara contaminada y la violencia en la ciudad".

Ducinea Rancheiro, vendedora ambulante de 48 años: "yo no soy una persona que se identifica con el deporte, pero va a ser bueno porque se le ha dado a la gente trabajo mediante la generación de oportunidades sobre todo en el sector turístico”.


Diógenes Paixao, propietario de un bar: "Los Juegos Olímpicos traerán muchos turistas en busca de diversión y entretenimiento. Yo estoy preocupado por la seguridad en las calles ".

Dayvison Nascimento, bartender de 25 años: "Espero que muchos turistas vengan aquí y disfruten de la energía de la ciudad y el evento”. A Nascimento le preocupa que la policía no pueda controlar eficazmente la violencia en la ciudad, espera que el impacto de los Juegos Olímpicos sea positivo y que Río de Janeiro mejore su imagen internacional.


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