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La campaña presidencial en El Salvador entra en la recta final sin ahondar en el problema de las pandillas

El hartazgo de los partidos que tradicionalmente se han repartido la presidencia desde el final de la guerra civil (Arena y el FMLN) ha permitido que surja un tercer candidato que despunta en las encuestas: Nayib Bukele, el exalcalde de San Salvador impulsado por su buen manejo del marketing político y las redes sociales.
29 Ene 2019 – 7:41 PM EST

SAN SALVADOR, El Salvador.- Con las principales encuestas que perfilan al empresario Nayib Bukele como el favorito para ganar la presidencia y con una campaña caracterizada por la falta de propuestas para resolver graves problemas como la inseguridad que generan las pandillas o la crisis del sistema de pensiones, los cuatro candidatos que aspiran a la presidencia de El Salvador han intensificado sus actividades para la elección del próximo domingo, 3 de febrero de 2019.

Los candidatos cerraron campaña el fin de semana y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ordenó un silencio electoral desde tres días antes de la votación que comenzará este jueves. La del 3 de febrero es la quinta elección presidencial después del fin de doce años de guerra civil que sufrió El Salvador. Además, se trata de la primera vez desde 1992 que los dos principales partidos forjados durante la guerra fría no aparecen como los favoritos en las encuestas.


Dos partidos han gobernado El Salvador durante treinta años: Alianza República Nacionalista (Arena), de derecha, desde junio de 1989 hasta mayo de 2009; mientras que la antigua guerrilla, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de izquierda, asumió en junio de 2009 y termina su segundo período en mayo de 2019. Pese a ser el partido en el poder, el FMLN sufrió una derrota electoral en las elecciones municipales y legislativas del año pasado, algo que pone cuesta arriba su deseo de gobernar por tercera vez.

Para Roy Campos, de la encuestadora Mitofki, esta elección podría suponer el fin del bipartidismo que se ha visto en las últimas tres décadas. Pero hay analistas que no comparten ese concepto.

“Hay que aclarar que el sistema no es bipartidista. En la Asamblea Legislativa hay cinco o seis partidos, obviamente hay dos partidos anclas, dos partidos mayoritarios. Lo que está en juego es el dominio de Arena y el FMLN en el gobierno porque de manera general hay un desencanto ciudadano con los partidos tradicionales. Las preguntas que surgen son: qué surgirá de ese desencanto y si será suficiente para que otro partido llegue al poder", dice Eduardo Escobar, miembro de Acción Ciudadana, una oenegé que monitorea el financiamiento de los partidos políticos.

El favorito de las encuestas

Cuatro son los candidatos inscritos para las elecciones presidenciales: Nayib Bukele, de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), un partido de derecha; Carlos Calleja del también derechista Arena; Hugo Martínez del izquierdista FMLN; y Josué Alvarado, dirigente de Vamos, un partido que participa por primera vez en una elección.

Bukele, un publicista de 39 años que comenzó su carrera política en el FMLN, es al que las encuestas presentan como el favorito. El político que ahora representa a una agrupación conservadora primero fue alcalde de Nuevo Cuscatlán y luego de San Salvador. En octubre de 2017, el Tribunal de Ética del FMLN lo expulsó por promover la división del partido, por difamar y calumniar a dirigentes y por agredir a una militante que laboraba como sindica de la alcaldía de San Salvador.

“A mí nunca me verán en las filas de GANA o Arena… mi corazoncito está a lado izquierdo”, decía en 2016, cuando aún no había sido expulsado del FMLN. Luego, el 25 de julio de 2018, Bukele se inscribió a última hora como candidato de GANA y comenzó a perfilarse como el principal aspirante para ganar la presidencia.

“Si las elecciones para presidente se realizaran el próximo domingo, ¿usted por cuál partido político votaría?”, preguntó LPG Datos, la unidad de investigación social de La Prensa Gráfica, uno de los principales periódicos salvadoreños. “El 28.9 % de los entrevistados dijo que votaría por GANA, Nuevas Ideas o Nayib Bukele; el 16.8 % dijo que por Arena, el PCN o el PDC; mientras que el 6.9 % dijo que el FMLN; y 0.5 % mencionó al partido Vamos”, publicó La Prensa Gráfica, en su última encuesta de noviembre de 2018.

Impulsado por su buen manejo del marketing político y las redes sociales, Bukele ha repuntado en las encuestas con un programa en el que propone grandes obras de infraestructura sin especificar cómo las financiará.


El candidato que aparece en segundo lugar es Carlos Calleja, un empresario relacionado con Súper Selectos, una de las cadenas más importantes de supermercados, apoyado por una coalición de partidos de derecha que encabeza Arena. En tercer lugar aparece Hugo Martínez, exdiputado y excanciller de la República durante los dos gobiernos del FMLN. Y el último lugar es para Josué Alvarado, un empresario sin experiencia política que tiene negocios en Estados Unidos y que fundó el partido Vamos.

Otras encuestas, la de la Universidad Centroamericana (UCA), Universidad Francisco Gavidia (UFG) y la Universidad Tecnológica (UTEC), con cifras diferentes, coincide con los resultados publicados por La Prensa Gráfica: Bukele en primer lugar, Calleja en segundo, Martínez en tercero y Alvarado en cuarto. “¿A cuál partido político considera con mayor posibilidad de ganar las próximas elecciones presidenciales?°, preguntó la UTEC en su última encuesta. Los resultados, publicados el pasado 16 de enero, son los siguientes: 58.1% a favor de Gana, 20.2% para Arena, 6.2% para el FMLN y un 0.2% para Vamos.

Jaime López, investigador en temas de transparencia que trabaja para la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), considera que Arena y el FMLN arrastran un desgaste. “Los partidos tradicionales tienen una crisis y creo que tiene relación directa con las redes de corrupción que se han descubierto en los últimos años. Hay un rechazo, un disgusto de la población contra los políticos porque no se cumplieron con las expectativas que se generaron con la firma de los Acuerdos de Paz”.

El último presidente de Arena, Elías Antonio Saca, fue condenado a diez años de prisión por apropiarse de fondos públicos de la partida secreta. El primer presidente del FMLN, Mauricio Funes, huyó hacia Nicaragua y pidió asilo político, mientras en El Salvador tiene tres órdenes de capturas vigentes por recibir sobornos y lavar dinero.

“El candidato de Arena dice que va eliminar la partida secreta, pero eso te demuestra que no sabe lo que está hablando. Siempre se necesitan gastos reservados, todos los países tienen ese gasto secreto porque hay que pagar la inteligencia y la seguridad del Estado. El punto es, y nadie habla de eso, de controles eficientes para ese gasto”, reitera López, quien lamenta que los candidatos tampoco ha dicho cómo resolverán la crisis del sistema de pensiones o cómo van a mejorar la recaudación de impuestos.

Han eludido la gravísima problemática de las pandillas”

Los homicidios y las pandillas son los principales problemas de la seguridad pública.


“Nosotros vamos a trabajar en la prevención. Vamos a entrar con arte, con cultura, con deporte. El Estado les da todo lo que ustedes necesitan”, dice Bukele. El FMLN promete continuar con el plan 'El Salvador Seguro', una política de choque contra las pandillas, que tiene un apartado para atender a víctimas. “Vamos trabajar para evitar la estigmatización de los jóvenes”, promete Martínez.

Las palabras más atrevidas en materia de seguridad pública las ha dicho el candidato Calleja. “En vez de enfrascarnos en una guerra contra las pandillas, produciendo más muertos, vamos a emprender y ganar la lucha contra la violencia y sus raíces, produciendo inclusión, oportunidades”, consigna su plan de gobierno “Nueva visión de país”.

Desde la generalidad, dice Luis Enrique Amaya, un consultor internacional e investigador en seguridad ciudadana, la campaña política ha sido “ligera” en cuanto a propuestas y al diseño de estrategias. “Es muy difícil decir que son nuevas, de hecho es muy difícil no decir que son viejas”, dice el experto, quien considera que algunas ideas y conceptos que proponen los candidatos ya están plasmados en estudios del Consejo Nacional de Seguridad Pública que data desde 1996. Amaya lamenta que los candidatos no hablen con claridad, por ejemplo, en el tema de pandillas.

“Las referencias a estos grupos son muy tímidas casi que desde siempre. Históricamente ha sido muy marginal la forma en que los gobiernos se han referido a este problema. En este momento no hay ninguna diferencia es muy poco lo que se menciona de pandillas y lo que deduzco es que este tema no se toca porque es muy sensible, muy delicado, y mal abordado te puede representar un costo político-electoral en términos de votos. Con uno de los problemas más grandes que tenemos no sabemos, literalmente, qué van hacer", lamenta Amaya. "Lo único que hacen es repetir esos conceptos etéreos, abstractos, globales o genericos de hacer prevención, de hacer rehabilitación, de generar oportunidades, pero ese discurso lo hemos escuchado por años. El tema se está eludiendo".

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