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Encargado de migrantes venezolanos en la OEA: “Si la dictadura se prolonga, podría haber más de 5 millones de refugiados en 2019”

David Smolansky era alcalde de uno de los cinco municipios de Caracas, cuando el régimen de Maduro emprendió una persecución contra 14 mandatarios locales de oposición. Lleva 18 meses en el exilio y trabaja en Washington para el gobierno interino de Juan Guaidó. Donald Trump habló de su huida por Brasil y su coraje. Él lo agradece pero prefiere hablar del drama "de millones de venezolanos" y de quienes le dicen, llorando, que quieren volver.
21 Feb 2019 – 10:44 AM EST

“Los migrantes me han dicho ‘Yo no me estoy yendo de Venezuela porque quiero, me estoy yendo contra mi voluntad’ y lo dicen con lágrimas”, cuenta David Smolansky, líder venezolano del grupo de trabajo para migrantes y refugiados de la OEA, representante por el gobierno interino de Juan Guaidó para atender a la diáspora que ha provocado la crisis.

En 2013, cuando tenía 28 años, fue electo como alcalde de El Hatillo, uno de los cinco municipios que conforman Caracas, la capital de Venezuela. Aunque su periodo de gobierno local terminaba en 2018, una persecución judicial del régimen de Nicolás Maduro le impuso “35 días en la clandestinidad y luego el exilio”, según cuenta ya a salvo, en Estados Unidos. Smolansky forma parte del partido de Leopoldo López, hoy prisionero en su casa.

La noche del lunes 18 de febrero, el presidente Donald Trump le dedicó unos minutos durante su alocución sobre la crisis de Venezuela. Se refirió a su historia familiar de migrantes que han tenido que huir de regímenes autoritarios durante tres generaciones. La mañana siguiente habló con Univision Noticias, antes de partir a la frontera entre Colombia y Venezuela para participar en el ingreso de la ayuda humanitaria en su país.

Smolansky fue uno de los 14 alcaldes de partidos de oposición que tuvieron que huir luego de que se les dictaran medidas judiciales para separarlos de sus cargos y apresarlos. Él escogió irse a Washington y desde hace 18 meses trabaja en el área diplomática para colaborar en lo que denomina “el cese de la dictadura en Venezuela”.

Mientras tanto ha estado seis veces en la frontera (cuatro en la de Colombia y dos en la de Brasil) para constatar las condiciones de sus paisanos. “También he estado en Perú y Ecuador, en los refugios donde hay venezolanos. “La situación es dramática. Las familias se han separado, entonces ves por ejemplo que los dos hijos salieron del país, pero mamá y papá se quedaron en Venezuela, o ves una madre con su hija y el papá y el otro hijo se quedaron. Es gente que no quiso irse, que tuvieron que hacerlo y la gran mayoría quiere trabajar, emprender o estudiar. Salir adelante, te lo dicen”.

Destaca además que se le acercan para decirle que no encuentran el momento de volver, “cuando las cosas en Venezuela cambien”.

-¿Nos puede contar qué revelaciones tiene el informe preliminar que están preparando sobre los venezolanos migrantes?
-Claro, junto con cuatro expertos y un coordinador estamos evaluando las razones por las que han huido de Venezuela más de tres millones 300 mil personas desde 2015. El orden es: la primera es la crisis humanitaria, la mayoría por falta de comida y falta de medicinas. En segundo lugar el colapso económico, no importa cuánto trabajes el dinero no te alcanza para nada. Con una inflación de más de un millón por ciento el año pasado y este año está en 10 millones por ciento… En tercer lugar y no debemos olvidar la violencia generalizada, porque a veces siento que no se menciona lo suficiente, en Venezuela sigue siendo uno de los países más violentos del mundo y Caracas la capital más violenta del mundo. Mucha gente se va porque ha sido víctima de la inseguridad. Hampa común, que para mi el Estado es el responsable cuando 90% de esos delitos quedan impunes.

En cuarto lugar evidentemente sí hay un tema de persecución política, la violación de derechos humanos y especialmente después de 2017 con todas las detenciones arbitrarias que hubo, los delitos, los muertos, muchas de esa personas. Conozco muchos casos sobretodo de jóvenes que me dijeron que participaron en las protestas y grupos como el FAES, los colectivos o el propio Sebin llegaron a sus casas, los fueron a buscar o les llegó la información de que estaban preguntando por ellos porque los vieron en una protesta. Entonces se tuvieron que ir. Jóvenes que estuvieron detenidos por días o una semana o 48 horas y tienen régimen de presentación, buscaron una oportunidad y se fueron.

-Y esa situación puede empeorar.
- Bueno, las proyecciones que hacemos son que si la dictadura en Venezuela se prolonga, podríamos estar hablando de más de cinco millones de refugiados en 2019. Incluso pudiese llegar a siete millones de migrantes y refugiados

Comentó sobre los principales países que están recibiendo a los venezolanos y resalta que las personas están saliendo en pequeñas embarcaciones por las costas hacia Aruba y Curazao. “En este momento, el 15% de la población de Curazao son venezolanos, por ejemplo. Eso te da una idea”.


-¿El grupo de la OEA contempla algún tipo de ayuda directa a esas personas?
-No, nosotros no manejamos dinero para ayudas directas. Nos enfocamos en estudiar la situación y presentar informe, con recomendaciones finales a los estados que están recibiendo a esas personas.

-¿Ha trabajado en otra forma de aliviar la situación de venezolanos en Estados Unidos?
-Me he involucrado en lo del TPS ( estatus de protección temporal) para los venezolanos, una propuesta bicameral que de aprobarse va a beneficiar a mucha gente, son unos 600 mil venezolanos, mayoritariamente en Florida, pero también en Houston. Eso es para los que ya están aquí.

La mención de Trump


En el acto del lunes pasado en la Universidad de Florida (FIU) en Miami, Trump congregó a dirigentes venezolanos y perseguidos por el régimen de Maduro que ahora viven en Estados Unidos. De pronto, el mandatario sorprendió a Smolansky y a muchos con su mención a quien fuera “uno de los alcaldes más jóvenes de la historia de Venezuela”. Contó de su historia familiar de destierros porque sus abuelos huyeron de la Unión Soviética como sus papás lo hicieron de La Habana, Cuba. “David huyó por la selva hacia Brasil, donde fue recibido con los brazos abiertos”, dijo Trump, quien cerró con un “Tú valor nos inspira, David”.


En efecto, Smolansky estuvo más de un mes haciéndose pasar por seminarista en ciudades froterizas. “Me afeité la barba que siempre llevo y usaba una boina. A veces iba acompañado y a veces manejaba solo un carro". Hasta que cruzó la línea y la policía federal de Brasil lo puso en contacto con el canciller del país vecino que le abrió las puertas y cuyos contactos previos al viaje rindieron fruto. “Tengo mucho que agradecerles también”, como también le agradece a Trump y a los políticos estadounidenses que han escuchado a la diáspora venezolana.

En ese acto, Trump aprovechó de atacar a la izquierda, al socialismo, al comunismo, a una ideología y enfiló contra sus oponentes demócratas .

-¿Se habían reunido usted y Trump antes?
-No, para mi fue una gran sorpresa que me mencionara y le agradezco mucho lo que dijo de mi y mi familia, pero lo entiendo como un reconocimiento a millones de venezolanos que esta dictadura nos ha dejado una cicatriz, un reconocimiento a los caídos, a los torturados, a los presos políticos, a quienes hoy están desterrados, a los refugiados a quienes hoy están sumidos en el hambre o (sufriendo) por la falta de comida, debatiéndose entre la vida y la muerte por la falta de medicinas.

-Ustedes han insistido mucho en que la crisis de Venezuela no tiene que ver con ideologías, que no es un tema de derechas e izquierdas, sino de democracias contra una dictadura ¿No les da miedo que ese discurso desvíe un poco el foco y haga más complicadas las solidaridades que aún faltan, especialmente en Europa?
-Es que el mundo está muy claro de que en Venezuela la situación va más allá de una ideología. Los venezolanos estamos enfrentando un régimen criminal, estado mafioso, un sistema fallido, donde lo que bien sabemos es que ha habido un mayor empobrecimiento de la población.

Smolansky vive en Washington, pero estaba de paso por Miami para asistir justamente al evento presidencial. Se disponía a viajar a Cúcuta, ciudad fronteriza entre Colombia y Venezuela para asistir el sábado al ingreso de la ayuda humanitaria.

-¿Qué va a pasar el sábado 23 de febrero?
-Va a entrar la ayuda humanitaria por diferentes vías, como ha dicho el embajador Carlos Vecchio: por mar, por tierra… Son muchos los lugares, hay siete puntos oficiales entre Venezuela y Colombia, estamos trabajando el punto Curazao y el punto Brasil.

-Cuando todo esto pase y pueda volver a Venezuela ¿Volvería a la alcaldía de la que lo sacaron?

- (Risas) No sé, no sé, no puedo darte esa respuesta, no sé qué pensará la gente… Pero sí te digo que apenas cese la usurpación en Venezuela y tengamos una nación libre obviamente, yo quiero servir por vocación y convicción en mi país.


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