Cuatro menores muertos, el drama de las familias y el Ejército pidiendo disculpas: una noche de "vergüenza y dolor"

Los militares del país sudamericano ofrecen una disculpa —contenida en una sentencia de un tribunal— y reconocen "con vergüenza y dolor" la responsabilidad del Estado ecuatoriano "de un horrendo suceso: la desaparición forzada y posterior muerte de cuatro niños afrodescendientes"

Video El momento en que sujetos vestidos de militares se llevan a cuatro menores que permanecen desaparecidos

Año y medio después de un crimen que horrorizó a Ecuador —incluso para un país que desde hace más de un lustro vive niveles de alta violencia criminal que se han normalizado— los militares del país sudamericano han tenido que ofrecer disculpas públicas por su responsabilidad en la desaparición forzada y muerte de cuatro jóvenes de entre 11 y 15 años de edad que fueron detenidos por una patrulla militar en diciembre de 2024.

La Fuerza Aérea Ecuatoriana reconoció este jueves "con vergüenza y dolor que el Estado es responsable de un horrendo suceso: la desaparición forzada y posterior muerte de cuatro niños afrodescendientes", dijo el general Mauricio Salazar, comandante de la FAE.

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El 8 de diciembre de 2024 Steven Medina, Nehemías Arboleda y los hermanos Josué e Ismael Arroyo habían jugado un partido de fútbol en un barrio popular de Guayaquil, una de las principales ciudades golpeadas por la violencia del narcotráfico y donde el gobierno mantiene desplegadas en las calles a las Fuerzas Armadas.

Pero imágenes de cámaras de seguridad obtenidas por periodistas locales unos días después mostraban que los niños habían sido detenidos por una patrulla militar de 16 efectivos y obligados a subir a la parte trasera de una camioneta.

El material multimedia, revisado por The Associated Press, mostró a un grupo de niños corriendo, a hombres uniformados, a dos niños a los que suben a la parte trasera de una camioneta y al vehículo circulando por las calles de Guayaquil.

En los videos se ve cómo unos hombres uniformados se llevan a dos niños —uno con una camiseta azul y el otro con una naranja— y los colocan boca abajo en la parte trasera de una camioneta blanca con vidrios polarizados. A continuación, uno de los niños recibe un puñetazo en la cabeza.

En parte del video se ve a 11 niños cerca de un paso elevado. Un rato después, se ve a algunos niños corriendo y a dos de ellos los detienen, a uno una persona uniformada y al otro un civil. Esos dos son los que luego son empujados a la parte trasera de la camioneta.

Del posible encubrimiento a la detención de los militares

Gian Carlo Loffredo, ministro de Defensa de Ecuador, dijo entonces que según un informe militar, los niños fueron detenidos por una patrulla de 16 agentes que "observaron a ocho personas que presuntamente estaban robando a una mujer".

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Pero, afirmó, los jóvenes habrían sido liberados y no entregados a la policía. El material revisaro por AP no muestra el supuesto robo.

El 24 de diciembre de 2024, después de que la justicia determinara que hubo una "desaparición forzada" de los adolescentes, cuatro cuerpos calcinados fueron encontrados en una zona de manglares cercana a la base de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) en la localidad de Taura, en las afueras de Guayaquil.

Pocos días después, el 30 de diciembre de ese año, el alto oficial militar cambió su postura y afirmó que no habría "encubrimiento" en el caso de los niños desaparecidos. Un día después un tribunal penal ordenó prisión preventiva para los 16 militares que eran investigados por el caso.

Los militares sostenían que poco después de arrestarles, dejaron en libertad y en buenas condiciones a los menores.

Y el último día del año 2024, el 31 de diciembre, se determinó que los cuerpos calcinados una semana antes correspondían a los cuatro adolescentes.

Los cuatro menores fueron sepultados el 1 de enero de 2025, tras un crimen que "enlutó" al país, dijo el gobierno del presidente Daniel Noboa.

Varios cientos de personas asistieron a los velatorios de Saúl Arboleda, Steven Medina y los hermanos Josué e Ismael Arroyo. Algunos jóvenes lloraron alrededor de los féretros de Josué e Ismael, colocados juntos y sobre los cuales fueron extendidas camisetas de sus clubes de balompié, constató la AFP.

Pese a la consternación en la opinión pública, el ministro Loffredo criticó a la jueza que declaró la desaparición forzada cuando aún no se hallaban los cuerpos. "Llegaremos hasta las últimas consecuencias para que se sancione su actuación, ya que la misma ha dado paso a una persecución política y no voy a permitir que su sentencia sea utilizada para arrodillar a las Fuerzas Armadas".

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Reconstrucción del crimen y la sentencia a los militares

En marzo de 2025 los 16 militares implicados participaron en la reconstrucción de la escena del crimen junto con autoridades judiciales y con la presencia de familiares de los menores, en un fuerte operarivo de seguridad donde los familiares de las víctimas portaban chalecos antibalas.

"Uno de los 16 es el que está narrando lo que ha pasado, una versión" de la desaparición, explicó a la AFP Billy Navarrete, director del Comité por la Defensa de los Derechos Humanos de Guayaquil (CDH).

Varios meses después, en octubre de 2025, fue cuando la fiscalía de Ecuador hizo las acusaciones formales, a 17 militares: los 16 de la patrulla como autores directos y a un coronel como cómplice.

Durante las investigaciones surgió una versión de un supuesto testigo que afirmaba que los niños habían sido liberados por los militares, y luego retenidos por bandas criminales. Sin embargo, defensores de derechos humanos ecuatorianos dudaban de ese relato, señalando que el mismo testigo luego dijo que "personal militar lo obligó bajo amenazas de muerte" a declarar que bandas criminales se llevaron a los menores.

Finalmente, en diciembre de 2025, una corte sentenció a 35 años en prisión a los militares. Otros cinco agentes que cooperaron con la investigación recibieron una pena de 30 meses de cárcel.

Responsabilidad del Estado ecuatoriano

Ahora, en junio de 2026, las disculpas ofrecidas por los militares ecuatorianos están enmarcadas en una sentencia de la Corte Constitucional, que determinó que los niños de entre 11 y 15 años fueron retenidos "de forma ilegal, arbitraria e ilegítima" y que el Estado falló al no entregar información "inmediata" y "convincente" sobre su paradero.

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"Estoy incompleta (...) Lo único que quiero saber es la verdad. ¿Qué pasó con nuestros hijos?", dijo Johana Arboleda, madre de Nehemías.

Agregó: "Quisiera que no se vuelva a repetir con ningún otro niño ni con nadie". Durante la ceremonia hubo abucheos y gritos con frases como "Estado represor".

Al evento también asistieron familiares de personas desaparecidas durante el gobierno de Noboa.

De acuerdo con Amnistía Internacional, la Fiscalía ecuatoriana ha recibido denuncias por la posible desaparición forzada de una cincuentena de personas desde 2023, cuando empezó su mandato.

En Quito, ciudadanos se reunieron en la Casa de la Cultura Ecuatoriana para seguir la transmisión de la ceremonia. Con rostro triste escucharon las palabras de las familias que también expresaron su deseo de aceptar las disculpas de la FAE.

"Esas cuatro vidas que fueron arrancadas de esa manera merecían mucho más que unas disculpas dos años después", dijo a la AFP Yolanda Zapata, una estudiante universitaria que asistió al evento.