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Acoso Sexual

¿Y si yo también he cometido acoso? Psicólogos reciben en sus consultas hombres preocupados por su comportamiento en el pasado

Después del movimiento #Metoo desatado por las denuncias de Hollywood contra Harvey Weinstein, hombres que consideraban normal su comportamiento con las mujeres están dándose cuenta de que, quizás, estaban acosando a compañeras de trabajo, amigas o parejas. Así lo cuentan estos especialistas.
28 Oct 2017 – 2:32 PM EDT

El psicólogo John Mayer, radicado en Chicago, señala que estos días su consulta está llena de hombres jóvenes que se sienten culpables y con sentimientos encontrados. “Un paciente joven reflexionaba el lunes en mi consulta sobre una relación que había mantenido hacía ocho años y en la que creía que había sido muy agresivo, demasiado insistente cuando ella se había negado a mantener relaciones sexuales. "No quiero ser uno de esos hombres", me dijo. Estaba disgustado consigo mismo”, señala Mayer.

El terapeuta cree que esta reevaluación es muy positiva. “ Nuestros pensamientos sociales como hombres a veces son de Neandertales, de puro primitivo”, indica. “Tienen remordimientos. Muchos colegas relatan lo mismo. Atienden a hombres que reconocen que han sido muy egoístas en sus relaciones con mujeres”.

¿Qué está pasando? Lo que hasta ahora se consideraba un comportamiento “normal” tiene que redefinirse. De esta opinión es Elise C. López, investigadora sobre violencia sexual de la Universidad de Arizona. López dice que ya la primera encuesta sobre violencia sexual, allá por 1987, mostró que una de cada cuatro mujeres habían experimentado violación o intento de violación a lo largo de su vida. Desde entonces, numerosos estudios han presentado estadísticas parecidas.

Mucha gente se ha sorprendido ante la avalancha del movimiento #MeToo, un movimiento que surgió a raíz de las acusaciones contra el productor de cine Harvey Weinstein, quien durante décadas abusó de su poder en Hollywood para aprovecharse de mujeres, y que hizo que mujeres de todo el mundo se solidarizaran con las víctimas dejando un registro en sus redes de que ellas también habían sido alguna vez abusadas. Pero lo cierto, dice López, es que a pesar de que la sociedad ha cambiado mucho en los últimos 30 años, “ realmente no se ha producido un cambio en prevalencia de victimización de la violencia sexual”.

“Un paciente me dijo el otro día que cuando a su novia no le apetece tener relaciones sexuales le pregunta más y más veces y continúa besándola”, señala Kimberly Hershenson, psicoterapeuta especializada en trauma con consulta en Nueva York.

La experiencia de Hershenson estos días es muy similar a la de Mayer y se refiere al aluvión de clientes que muestran preocupación por el comportamiento que tuvieron en el pasado. La oficina es un escenario recurrente. “Muchos se preguntan si los cumplidos, tocar el hombro, cosas así son apropiados cuando la mujer no muestra interés”.

Consentimiento

¿Es cuestión de educación? Así lo cree Miriam Gleckman-Krut, investigadora de la Universidad de Michigan, que piensa que es fundamental que ya desde la escuela se hable de sexualidad y consentimiento sexual. ¿Qué es? ¿Cómo sabes si lo tienes? ¿Cómo decirle a tu pareja que no estás cómoda con lo que está pasando? “Igual que no asumimos que la gente llega al mundo sabiendo álgebra o geografía, también tendríamos que asumir que estas cosas son complicadas y que necesitan explicarse claramente”, señala.

Mientras llega esa educación a las escuelas, “el movimiento #MeToo está haciendo que los hombres frenen y reconsideren cómo han tratado a las mujeres en el pasado”, dice Fran Walfilsh, una terapeuta con consulta en Beverly Hills (Los Ángeles). Walfilsh, que escucha en la confidencialidad de su consulta los lamentos de muchos famosos de Hollywood, señala que en ese ámbito el acoso sexual ha existido desde siempre.

La terapeuta cree que hay infinidad de hombres menos poderosos que Weinstein, que, al menos hasta ahora, consideraban como normales comportamientos abusivos, como desabrocharse la bragueta frente a una actriz (o actor) desesperado en busca de trabajo. “Estos tipos que están en posiciones de poder ahora se lo pensarán dos veces antes de actuar”, dice. “De todas maneras, hay algunos que creen que están por encima del bien y del mal. Un verdadero narcisista siempre acaba disparándose en el pie”.

¿Me quedé callado?

Los hombres tienen más probabilidades de ser sexualmente agresivos cuando están con amigos o compañeros con actitudes hostiles hacia las mujeres, dice López. “Por eso, no solo se trata de que los hombres revisen su comportamiento; también que sean activos e intervengan cuando vean a sus compañeros acosando a mujeres”.

Incluso los hombres que no son sexualmente agresivos tienden a quedarse callados ante amigos que sí lo son. “Parte de esto tiene que ver con lo que la sociedad considera como un comportamiento masculino normal y aceptable: está bien animar, reírse o incluso recompensar el comportamiento sexual agresivo de conquista”. Además, la llamada “masculinidad normalizada” considera que “no es de hombres” criticar a tus hermanos.

La raíz del problema está en la llamada “violación escondida” o “no reconocida”, que se produce cuando las mujeres no denuncian porque no creen que tenga tanta importancia, o porque se sienten cómplices. López señala que la mayoría de los casos de violación que se persiguen judicialmente son los protagonizados por un extraño. Sin embargo, la realidad es que la mayor parte de los abusos sexuales son perpetrados por una persona conocida, como un amigo, compañero de clase, familiar o pareja. Esto es, los conocidos quedan impunes.


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